miércoles, 17 de febrero de 2016

Epílogo: Abrazarse ♥




Abril salió de bañarse y nosotros teníamos preparado en la cocina algunas masitas, con tortas y un cartel en la pared que decía: “Pediatra Abril Alfonso.”

- Ahí viene… -Dijo Sol y apagó las luces.-

Cuando Abril entró a la cocina, volvimos a prender la luz y la abrazamos. Ella se largó a llorar.

- No llores hija… -Le dije.-
- Es que… -Nos abrazó con fuerza.- Son lo más lindo que tengo.
- Pero no llores… -Le dijo Pau.-
- Dale boluda, tenes que estar feliz. –Le dijo su hermana.-

Abril se separó un poco de nosotros, secando sus lágrimas.

- Es que… -Suspiró.- Yo pensaba que nunca iba a poder ser feliz porque no tenía a mi mamá. –Tomó su medallita.- Y si bien la extraño, la necesito y me encantaría tenerla acá conmigo. –Se encogió de hombros.- Ustedes, con sus abrazos tan infinitos, me salvaron y me enseñaron que sí puedo ser feliz. Los amo y no me va a alcanzar la vida para agradecerles. A los tres.

Nosotros no dijimos nada y la abrazamos.

- Me llenas de orgullo hija. –Le dije en su oído.- Te amo, siempre.
- ¡Dale nena! ¡Arriba! –Dijo Sol despeinándola y se unieron las dos en un abrazo.-
- Te amo pendeja, no te das una idea de cuanto. –Le dijo Abril.-
- Sos la hermana mayor más linda del mundo. –Rieron.- Te amo nena.

Yo la abracé a Pau por la espalda y besé su mejilla, nuestras manos se unieron.

- A pesar de todo… Creo que las cosas nos salieron bastante bien… ¿No?
-Pau sonrió.- No podrían ser mejores Pepe.
- Te sigo amando como el primer día. –Dije en su oído.-
- Te juro que yo también. –Besó mi mano.- Sos la mejor elección que hice en mi vida.

Se dio vuelta y nos dimos un beso.

- Te amo. –Susurró.-
-Sonreí.- Te amo mi amor.

Volvimos a besarnos y sentimos que Abril y Sol nos abrazaron.

- Son el ejemplo más lindo de todos. –Nos dijo Sol.-

Con Pau nos sonreímos y nos dimos un beso.

- Bueno che… La idea era festejar, no andar llorando. –Dijo Pau y reímos.- Compramos un montón de cosas ricas para agasajar a la señorita. –Abril sonrió.- ¿Qué quieren tomar?

Pau preparó café para los 4 y nos sentamos en la mesa.

- ¿Ya lo dejaste a Leandro? –Le preguntó Abril a Sol.-
-Sol suspiró.- Hoy…
- No dejes que te siga boludeando, en serio.
- Me incomoda un poco el tema.
- Bueno, pero no seas boluda. –La abrazó por el costado.- Mereces alguien que te valore Solci.
-Sonrió.- Hoy lo hago.
- Cualquier cosa que necesites… -Le dije.-
- Sí pa, ya sé. –Reímos todos.-
- ¡Sos demasiado cuida viejo! –Me dijo Abril.-
-Reí.- Son mis mujeres, quiero cuidarlas.

Pau posó su brazo en mi hombro y besó mi mejilla.

- Ya están un poquito grandes igual… -Me dijo.-
- ¿Vos también te vas a poner en mi contra?
-Rio.- No… Pero, acepta que ya no son más tus nenas.
- ¡Por eso dije mis mujeres che! –Y todos reímos.- Siempre voy a cuidarlas, a las tres.
- Seguís siendo igual de lindo que siempre. –Besó mi mejilla y sonreí.-

-

Un rato más tarde… Ordené todo en la cocina, Sol y Pedro se habían ido a comprar algo para cenar y yo fui hasta el cuarto de Abril, no sé por qué presentía que la iba a encontrar llorando.

- Sabía… -Dije entrando y ella me miró.- ¿Por qué lloras?
- No sé, estoy sensible. –Rio.-

Me senté a su lado, estaba en su cama con la foto de su mamá en sus manos.

- Se debe estar revolcando de la alegría y el orgullo que le das.
-Me sonrió.- Yo no sé donde está mi mamá… -Se encogió de hombros.- Pero, sí sé que hizo algo muy hermoso por mí.
- ¿Qué?
- Ponerte en mi camino. –Dijo y tomó mi mano, yo sonreí.- De verdad… No solo me salvaste la vida, sino que me la sanaste. Vos me enseñaste que los abrazos curan y los tuyos siempre van a ser especiales para mí.
- ¿Y puedo abrazarte ahora? –Le pregunté un poco emocionada.-
- ¡Por favor!

Reímos y nos abrazamos, en ese momento la escuchamos venir a Sol.

- Como te alquilas a mi vieja eh. –Dijo riendo y se sentó del otro lado de Abri.- ¿Seguís llorando nena?
- No me retes, no puedo parar.

Sol secó sus lágrimas y tomó sus manos.

- Tu mamá está siempre con vos hermanita y en momentos importantes como este, mucho más.

Abril la abrazó y yo me uní al abrazo.

Esa noche, mientras cenábamos.

- Ya hablé con Leandro. –Dijo Sol.-
- ¿Y? –Le preguntó su hermana.-
- Ya está, le dije que no quiero saber más nada.
- ¡Al fin nena! –Dijo Abri y posó su mano en su espalda.-
- Ya va a llegar alguien que te ame y te merezca de verdad hija. –Dije y tomé su mano.-
- ¿Estás triste? –Le preguntó Abril.-
- No, siento que me saqué un peso de encima…


Terminamos de cenar, acomodamos todo en la cocina con mi hija y luego cada uno se fue a su habitación.


Me desperté en medio de la noche y me acerqué a la cocina en busca de un vaso de agua, cuando volvía a mi habitación, pasé por la de Abril y la tapé.

- Pau…
-Reí.- Seguí durmiendo.
-Sonrió.- ¿No te parece que estoy un poco grande?
- ¿Te molesta?
- No, me encanta.
- Yo te prometí que siempre iba a cuidarte.
- Gracias.
- A vos… -Le dí un beso en la cabeza y me fui.-

Y como era cantado, Sol también estaba toda destapada. Me acerqué y también la tapé.

- Me encanta que sigas haciendo las cosas que hacías cuando yo era una nena.
-Sonreí.- No quería despertarte.
- No pasa nada, me gusta despertarme con tus mimos.
- Sos tan tierna que te quiero estrujar de un abrazo. –Reímos.-
- ¿Y no me abrazas?
- ¿Me puedo meter en la cama?
- Por favor mami.

Yo sonreí y me metí en la cama con ella, para abrazarla.


Yo siempre abrazaba a mi hija con la excusa de cuidarla tratando siempre de que nunca note que es ella quien me cuida en ese abrazo.
Quería abrazarla, para siempre.

Después de un rato, volví a mi habitación y Pedro estaba despierto.

- ¿Qué haces despierto?
- ¿Y vos?
-Reí.- Me desperté con sed y terminé en la cama de Sol.
-Rio.- No cambias más vos eh.
- ¿Está mal? –Pregunté acostándome a su lado.-
- No, está perfecto. –Sonreímos.-
- Pepe…
- ¿Qué mi amor?
- ¿Me abrazas?
- Siempre.

Yo sonreí y me abrazó contra su pecho.

- Descansa…
- Vos también Pepe.

Cerré mis ojos y me quedé dormida.



Siempre había creído en los abrazos y creo que ese era el mayor legado que me habían dejado mis viejos: abrazar, siempre.

Abrazar para sanar, para curar, para demostrar amor. Abrazar porque sí. Abrazar para que nuestros corazones se regulen y se tranquilicen.

Abrazar para unirnos.

Me había sentido perdida durante mucho tiempo… Durante mucho había necesitado un abrazo, hasta que un día, por alguna casualidad o porque quizás debía suceder, volvimos a encontrarnos.

Aún recordaba las mil y una sensaciones que me habían recorrido el cuerpo cuando nos abrazamos antes de que yo operara a su hija. Ese día nos habíamos reencontrado de verdad.

Quiero que me abraces, tan pero tan fuerte, que me olvide de todo, todo dolor, toda preocupación, de todo menos de vos.

En ese abrazo me dí cuenta que el tiempo nunca pasó… En ese abrazo sentí mi corazón unirse al suyo y descubrí que aún lo estaba esperando.

Él era ese abrazo que tanto había necesitado.

Ese día entendí que era real que el mundo entero cabe en un abrazo.

Y fue en ese reencuentro en el que encontré otro amor infinito… Había pasado mucho tiempo y me ponía la piel de gallina sentir la relación que habíamos forjado. Éramos madre e hija y no importaba la sangre, lo que importaba era que cuando nos abrazábamos nuestros corazones lo sentían así.

Importaba que el amor infinito que me había dado esa nena y la relación de confianza que teníamos ahora me emocionaba.

Y cuando creí que no podía sentir más amor en mi cuerpo, salió el Sol… Esa nena y hoy esa mujer sin lugar a dudas había terminado de completarme.

Abrazar. Abrazarnos. Abrazarse.

Dejar que nuestro corazón se encuentre con el de otro.

“El mundo entero cabe en un abrazo.”



'La duración media de un abrazo entre dos personas es de 3 segundos. Pero los investigadores han descubierto algo fantástico. Cuando un abrazo dura 20 segundos, se produce un efecto terapéutico sobre el cuerpo y la mente. La razón es que un abrazo sincero produce una hormona llamada "oxitocina", también conocida como la hormona del amor. Esta sustancia tiene muchos beneficios en nuestra salud física y mental, nos ayuda, entre otras cosas, para relajarse, para sentirse seguro y calmar nuestros temores y la ansiedad. Este maravilloso tranquilizante se ofrece de forma gratuita cada vez que tenemos a una persona en nuestros brazos, que acunamos a un niño, que acariciamos un perro o un gato, que estamos bailando con nuestra pareja, cuanto más nos acercamos a alguien o simplemente sostenemos los hombros de un amigo.'

Y... Fin.




-






Y llegó el final... Espero que les guste y que hayan disfrutado de leer esta historia tanto como yo el escribirla y compartirla ♥ Fue cortita, sí, pero me gustó que haya sido así.

Gracias por todos los comentarios tan lindos que me fueron dejando en este mes y pico de publicar, y gracias por querer tanto a los personajes, jaja ♥

De verdad me gustaría que todos aquellos que leyeron esta historia puedan dejarme algún comentario diciéndome que les pareció, en lo posible acá abajo y sino en mi twitter que es @fanfictionpyp

Como siempre pueden seguir leyéndome en: minifanficspyp.blogspot.com/
Y, a partir del sábado comenzaré a subir una nueva novela de la cual recién publiqué el prólogo, se llama "Liberarnos" y este es el link: liberarnospyp.blogspot.com/
Si quieren que les pase esa novela, solo avísenme ;)

En cuanto a Abrazarse, gracias por haber leído todos los días esta historia ♥

martes, 16 de febrero de 2016

50.

Desperté y la encontré a Abril en la cocina, repasando.

- Tranquila hija, la vas a romper.
-Suspiró.- No sé pa…
- Vas a ver que sí.
-Sonrió.- No puedo dejar de temblar.
- ¿Qué te parece si preparo dos tilos?
- Sí.

Yo preparé dos tazas de té y me senté frente a ella.

- Tengo algo para vos…
- ¿Qué cosa?

Busqué una cadenita en el bolsillo de mi pijama.

- Era de tu mamá. –Dije poniéndola sobre sus manos.- Me dijo que la guarde y te la regale cuando yo sintiera que era el momento, obvio que en algún momento importante… Y, siento que es el momento. –Hice que cerrara su mano.- Capaz la guardé mucho tiempo…
-Sonrió.- No, gracias por dármela ahora. –Le dio un beso a la cadenita.-
- Estoy seguro de que a mamá le debe estar explotando el pecho de orgullo igual que a mí.
-Sonrió.- ¿Me pones la cadenita?
- Obvio.

Me paré detrás de ella y puse la cadenita en su cuello.

Abril se paró y me abrazó, largándose a llorar. Yo también la abracé.

- Gracias papá, de verdad. –Suspiró.- No entiendo como te bancaste tanto.
- Lo hice porque te amo infinito.
-Sonrió.- Te juro que yo también. Gracias.
- No tenes que agradecerlo, lo haría mil veces más. –Dije con lágrimas en mis ojos.- Te juro que no puedo creer que estés tan grande.
- Me gusta seguir siendo tu chiquita igual.
- Siempre vas a serlo, igual que Sol. –Reímos.- Te juro que no quiero que crezcan más.
- Cuando tenga 40 voy a seguir necesitando de estos abrazos de mi papá eh.
-Sonreí y besé su mejilla.-  Siempre voy a tener abrazos para vos.

Abril se separó un poco de mí y secamos nuestras lágrimas mutuamente.

- Gracias viejo, de verdad.
- No tenes que agradecerlo, el día que tengas un hijo vas a darte cuenta que las fuerzas de algún lado se sacan.
- ¿Eso quiere decir que queres ser abuelo?
-Reí.- ¡Dentro de mucho tiempo!

Reímos y volvimos a abrazarnos.

- Estoy teniendo un deja-vu de cuando entraba a la habitación en la clínica. –Dijo Pau acercándose a nosotros.-

Con Abril nos separamos un poco, aún abrazándonos por el costado.

- Aunque claro que eras una nena y ahora sos una mujer hermosa. –Abril sonrió.- Guarden esas lágrimas para cuando salga siendo mi colega oficial.

Nosotros reímos.

- ¿Le diste la cadenita? –Me preguntó.-
- Creí que era el momento.
- Yo creo lo mismo, y… Como yo me siento un poco tu mamá.
- Un poco no Pau. –Me dijo y yo sonreí.-
- Tengo algo para vos también.
- ¿Qué cosa?

Pau quitó un pañuelo que tenía anudado en su muñeca y se lo puso a Abril.

- Me lo regalaron mis papás cuando fui a rendir mi tesis y ahora quiero que lo tengas vos, ya sé que está muy viejito… Era rojo y ahora es rosa. –Reímos.- Pero, sé que va a traerte suerte.
- Pero Pau… Es un regalo de tus papás.
- No importa, quiero que te traiga suerte.

Abril sonrió y se abrazaron.

- Gracias Pau, en serio.
- Deja de decir gracias vos.
- Es que… -Se separó un poco de Pau.- Capaz suene un poco infantil lo que voy a decir, pero son mis héroes.

Con Pau sonreímos y la abrazamos.

- ¡Arriba che que hoy tenes que romperla! –Dijo Pau saltando y haciéndonos saltar a nosotros también.-

- ¿Qué pasa? ¡Dejen dormir! –Dijo Sol caminando cual zombie y reímos.-
- ¿No vas a venir nena? –Le preguntó Abril.-
- ¿Ya es hora de levantarse?
-Reí.- Sí hija.
-Suspiró.- Para que te des cuenta de lo que te quiero hermana eh.

Abril rio y la abrazó.

- Te amo pendeja. –Le dijo a su hermana menor.-
- Te amo boluda.

Con Pau nos miramos sonriendo.

Desayunamos juntos y fuimos hasta la universidad, todos en el auto.

Abril había entrado y nosotros esperábamos afuera.

- ¿Vos estás mejor? –Le preguntó Pau a Sol.-
- Sí, hoy voy a hablar con él.
- Tene cuidado hija. –Le dije.-
- ¿Por qué?
- No sé, capaz reaccione mal.
-Rio.- Viejo, para… Tampoco es un hijo de puta.
- No me gusta verte llorar, sos mi nena.
-Sonrió.- Sé cuidarme, igual gracias.
- Siempre te voy a cuidar, aunque no me dejes.
- Vamos a cuidarte. –Agregó Pau.-
- Bueno, basta… Estamos en la calle. –Dijo riendo.-
- Sos tremenda eh. –Le dije riendo.-

En ese momento sonó mi celular.
“Soy la próxima, creo que voy a morirme.”

- Está por rendir… ¿Le grabamos un audio? –Pregunté y ellas asintieron.-

- ¡Toda la mierda del mundo hermana, la vas a romper! ¡Dale!
- Confía en vos hija, sos la mejor y lo sabes… Tranquila que la vas a romper.
- Dale futura colega… ¡Sos crack y lo sabes!

Y al unísono, dijimos:

- ¡Mierda! ¡Te amamos!

Reímos y le mandé al audio. Ella nos respondió también con un audio.

- Me van a hacer llorar, son la familia más hermosa del mundo. Gracias por la banca de siempre, los amo.

Y le respondí:
“No llores que tenes que estar pilas, estamos acá esperándote. Éxitos hija.”

“Gracias papucho.”

“Ay, te amo… Siempre.”

“Y yo a vos papi, gracias.”


Y mientras la esperábamos creo que estábamos más nerviosos nosotros que ella.

Salió con una sonrisa enorme y nosotros reímos, nos abalanzamos sobre ella tirándole huevos y saltamos alrededor de ella, formando una ronda tomados de nuestras manos.

- ¡Pediatra Alfonso! ¡Pediatra Alfonso! ¡Pediatra Alfonso! ¡Pediatra Alfonso! ¡Pediatra Alfonso! ¡Pediatra Alfonso! ¡Pediatra Alfonso! ¡Pediatra Alfonso! ¡Pediatra Alfonso! ¡Pediatra Alfonso!

Todos reímos y ella se largó a llorar, miró al cielo y también me emocioné.

- Mamá está acá con vos. –Le dije.-
- Lo sé. –Sonrió y tomó su cadenita.-

Y aunque estuviese toda sucia, la abrazamos entre los tres.

- ¡Arriba nena, dale! –Le dijo su hermana.-
- Ustedes me salvaron. –Dijo Abril.-
- Nos salvamos entre todos. –Dijo Pau y nos abrazamos más fuerte.- ¡Dale, arriba pendeja! –Dijo despeinando su pelo.- ¡Somos colegas!

Ellas rieron y se abrazaron.

- Felicitaciones, vas a ser la mejor. Estoy segura.
- Gracias Pau.

Y nos unimos todos al abrazo, volviendo a saltar todos juntos al grito de:

- ¡Pediatra Alfonso! ¡Pediatra Alfonso! ¡Pediatra Alfonso! ¡Pediatra Alfonso! ¡Pediatra Alfonso! ¡Pediatra Alfonso! ¡Pediatra Alfonso! ¡Pediatra Alfonso! ¡Pediatra Alfonso! ¡Pediatra Alfonso!

Abrazados. Siempre.




-


Y llegamos al último capítulo, esto de subir una novela tan cortita y que se termine en menos de dos meses me está haciendo mal, jajaja!

Todavía queda el final oficial por así decirlo que es mañana (el epílogo) asique hoy no los aburro con mis palabras infinitas... Solo espero que les haya gustado el capítulo y que comenten ♥

Nos leemos mañana para el final!

lunes, 15 de febrero de 2016

49.

- Pau… -Preguntó acercándose a mi cuarto.-
- ¿Qué Abri?
- ¿Me ayudas con algo?
- Sí… ¿Qué necesitas?
- Veni conmigo.
- Dale.

La seguí hasta su habitación y reí al ver su cama llena de cosas. Me recordaba a mí.

- Esto de Genética… -Dijo dándome una fotocopia.- No lo entiendo.
- A ver…

Agarré su fotocopia y lo leí.

- Es fácil, mira…

Le expliqué mostrándole el dibujito.

- ¿Entendiste?
- Sí Pau, gracias.
- No estés nerviosa que te va a ir increíble.
-Suspiró.- No sé, tengo miedo.
- Hey, no te achiques ahora.
-Rio.- Es complicado.
- No me saques la ilusión de ser colegas.
-Rio.- No, eso no.
- ¿Queres que te traiga un café y algo rico?
- Sí Pau, gracias.
-Sonreí.- No es nada… Ahora te lo traigo.

Abril me sonrió y yo me fui a la cocina, momento en el que llegó Sol.

- Hola mami.
- Hola hija. ¿Cómo estás?

Sol se acercó a darme un beso y sonreí, estaba más alta que yo.

No podía creer que esa bebita que había llevado tanto tiempo en brazos se estaba convirtiendo en una mujer.

- ¿Cómo te fue?
-Se encogió de hombros.- Bien… ¿Qué se yo? Es el último año, no hacemos mucho.
- ¡Sos vaga eh!
-Rio.- Sabes que no mamá.
-Reí.- Lo sé, te jodo.

Y se hizo un silencio.

- Voy a llevarle esto a Abri que está preparando lo que rinde mañana y vengo.
- Bueno ma.

Hice lo que le dije y volví con mi hija.

- ¿Puede ser que vos tengas los ojitos un poco tristes?

Negó con su cabeza.

- Mmm…. Te conozco hija. –Ella suspiró.- ¿Pasó algo?
- No quiero hablar.
- Eso quiere decir que pasó algo.
- No importa.
- ¿No importa o no queres contarme?
- Me da vergüenza.
- Sabes que podes hablar de lo que quieras conmigo.
- Sí. –Suspiró.- ¿Haces café?
- ¿Y charlamos?
- Sí.
- Dale, anda a sacarte el uniforme que te espero con el café.

Sol sonrió y se fue. Preparé café para nosotras y lo tomamos hablando de boludeces cotidianas.

Cuando las tazas ya estaban para lavar en la pileta de la cocina, le pregunté:

- ¿Me contas qué pasa hija?
- Adivina…
- ¿Leandro?
- Sí. –Dijo con lágrimas en sus ojos.-
- ¿Se pelearon?
- No, no sé.
- ¿No sabes?
- Me está apurando mamá y yo no estoy segura.
- ¿De qué?
- Sabes de qué…

Suspiré, tomé su mano y acomodé su pelo detrás de su oreja.

- No tenes que hacerlo si no estás segura.
- No estoy segura.
- Entonces no lo hagas.
- Me va a dejar si no lo hago.
- ¿Y te vas a rebajar a eso? ¿A un hombre que te quiere solo para eso?
- No.
- ¿Y entonces?
- Pero lo quiero ma…
- Lo sé Sol, pero… Si me dejas darte un consejo, te mereces alguien que te quiera de verdad, que te cuide, que te espere.
- ¿A vos no te cae bien, no?
-Reí.- Me parece que te descuida un poco, pero no sé… Si vos te sentís bien con él.
- Más o menos. –Dijo entre lágrimas.-
- Entonces cortale, no te intoxiques con algo que no te hace bien.
- Me da miedo quedarme sola.
- ¡No hija! Sos hermosa, estoy segura de que hay un hombre esperándote para hacerte feliz… Pero todavía sos muy chiquita eh, ni se te ocurra irte de casa. –Reímos.- Dale, no vale la pena que llores por esto.
- Gracias ma.
- ¿Por qué?
- Porque me das mucha confianza.

Yo sonreí y la abracé.

- ¿Me prometes que no te vas a dejar presionar?
- Sí ma.
-Sonreí y nos abrazamos con fuerza.- No llores más che… -Ella apoyó su cabeza en mi pecho y yo besé su cabeza.- Me encanta que sigas siendo mi bebé.
-Ella rio.- Me gustan mucho tus abrazos mami.
- Y a mí me encanta abrazarte, pero no me gusta que llores. –Reímos y en ese momento entró Pedro.-
- Hey… ¿Qué pasa por acá?
- Nada pa. –Dijo separándose de mí y secando sus lágrimas.-
- ¿Cómo nada? Estás llorando.
- No es nada… Ya hablé con mamá.
- ¿Y a mí me dejan afuera?
- Te vas a enojar…
- ¿Es por Leandro?
- Sí. –Respondió Sol y suspiró.-
- No me gusta que te haga llorar…
- Bueno, pero nosotras ya hablamos. ¿No hija?
-Sol asintió.- Le voy a cortar. –Secó sus lágrimas.- No te calentes viejo.
- ¡No me digas viejo! –Reímos.-
- Anda a lavarte la cara hija…
- Sí y me voy a estudiar.
- Dale.

Pero, cuando se estaba yendo la abrazamos entre los dos.

- Me da un poco de vergüenza decirlo y me siento una pelotuda, pero los amo.

Nosotros la abrazamos más fuerte y la llenamos de besos.

- Nosotros también te amamos Solcito. –Le dije.-
- Bueno, pero ya estoy grande para que me digan Solcito.

Reímos y nos separamos. Sol se fue riendo y Pedro me abrazó por la espalda.

- No quiero que crezcan más. –Me dijo.-
-Reí.- Te juro que yo tampoco, pero no podemos impedirlo.
- Por desgracia…
- Hey, es el curso de la vida.
- Sí, ya sé. –Besó mi mejilla.-

Cocinamos con Pedro y luego cenamos con las nenas que claramente no eran más nenas.

- Abri… -Dije acercándome a ella.- ¿Por qué no tratas de dormir?
- Me estoy muriendo de los nervios.
- Lo sé, porque a mí me pasaba lo mismo, pero… Ya lo sabes todo.
- Pero no me siento segura.
- Ir sin dormir a rendir va a ser peor, dale.
- Mmm…
- ¿Queres explicarme la tesis una vez a mí?
- ¿Te la bancas?
- Obvio.
- Entonces sí.
- Que papá y Sol se encarguen de la mesa.

Abril rio y fuimos a la habitación. Ella me dijo toda la tesis que verdaderamente me sorprendía y cuando terminó:

- Es increíble el laburo que hiciste.
- ¿De verdad?
- Te juro que sí, además lo explicas muy bien.
-Suspiró.- Tengo miedo.
- Tranquila… -La abracé.- Estoy muy orgullosa de vos. ¿Sabes?
- Gracias Pau.
- ¿Por qué?
- Porque siempre estuviste conmigo, que yo hoy esté acá es gracias a vos.
-Me separé un poco de ella.- Y a vos también, la fuerza la pusiste vos.
- Quiero poder ayudar a muchos nenes como vos me ayudaste a mí.
- Vas a ser mucho mejor pediatra que yo.
- Mmm…
- Vas a ver que sí.

Reímos y volvimos a abrazarnos.




-

Y pasó el tiempo... No sé en qué momento, pero queda solo un capítulo y el epílogo!

domingo, 14 de febrero de 2016

48.

Busqué un bombón y lo abrí, para dárselo en la boca. Él mordió la mitad, mordiendo también mis dedos.

- ¡Aia!
-Rio.- Pero que sensible.

Reímos y yo me comí la mitad que dejó él.

- ¿Vamos a comer todos los bombones? –Preguntó acariciando mi pierna.-
-Reí.- No, no sé… Hay un solo bombón que me importa.
- ¿Cuál sería?
- Mmm… -Revoleé mis ojos.- ¡Vos! –Y lo besé.-
- Ay, sos tan linda. –Sonreímos y me besó.-

Tomé todos los bombones a un lado y los dejé en la mesita de luz.

Hizo que demos media vuelta y quedó sobre mi cuerpo. Tomó mis manos y entrelazó nuestros dedos.

- Quiero que seas mi mujer para siempre… -Dijo dándome un beso entre cada palabra.- Porque te amo con locura, porque me haces feliz, porque quiero hacerte feliz todos los días de mi vida. –Sonreí.- Porque esta familia es lo más lindo que me pasó en la vida.
- Te juro que no puedo creerlo.
- ¿Qué?
- Que vayamos a ser marido y mujer.
- ¿Te arrepentís?
- ¡Nunca! –Lo besé y sonreímos.- Estábamos en algo nosotros igual.
- ¿En qué? –Preguntó boludeándome.-
- ¿No te acordas? –Pregunté provocándolo.-
- Mmm… -Dijo y se hundió con besos en mi cuello.-
- Me parece que tenes buena memoria eh…
- Puede ser. –Y mordió mi cuello.-
- ¡Aia nene!
- Sh… -Y besó mis labios.- Disfruta.
- Siempre que estoy con vos, disfruto…
- ¿Siempre?
- Sí, siempre.

Y lo capturé con mis labios. Él soltó mis manos y subió por mis brazos hasta mis hombros y luego bajó por los costados de mi cuerpo, hasta meter sus manos por debajo de mi remera.

- Perfecta memoria tenes. –Dije y mordí su labio.-
- ¡Nena!
-Reí.- Te la debía. –Y volví a besarlo.-
- Sos tremenda eh…
- Sh…

Lo besé y quité su remera.

- Vos sos tremendo, mirate. –Dije acariciando su espalda.-
- ¿Y vos?
- ¿Yo qué?

Pedro quitó mi remera y subió con besos desde mi ombligo hasta mi boca.

- También sos tremenda.

Yo sonreí, enrosqué mis piernas en su cintura y volví a besarlo.

Sus labios abandonaron los míos y bajaron por mi cuello, yo sonreí y cerré mis ojos. Amaba sentirlo sobre mi cuerpo y sus labios en mi piel.

- Te amo futura esposa. –Susurró en mi oído y me dio varios besos detrás de mi oreja.-

Lo aferré con fuerza a mí, abrazándolo por su cuello.

- Te amo futuro marido. –Sonreímos y volvimos a besarnos.-

Me abrazó por la cintura e hizo que nos sentáramos en la cama, yo seguía sobre él y ya sentía como mi cuerpo comenzaba a disfrutar.

Besé sus hombros, pasando por su cuello y sus manos se deslizaron desde mi cintura hasta el broche de mi corpiño.

Besó sentidamente mi hombro y lo desabrochó con mucha lentitud, corrió los breteles de mis hombros con su boca y terminó de quitar mi corpiño.

Cerré mis ojos y disfruté de sus besos recorriendo mi piel, mientras apretaba con fuerzas sus manos.

Volvió a tirarse sobre mí y bajando con suaves besos por mi piel desabrochó mi pantalón, lo bajó suavemente y besó mis piernas hasta llegar a mi cintura.

Mis ojos se mantenían cerrados y tan solo me dedicaba a disfrutar de lo que él hacía en mi cuerpo.

Sentí que terminó de desnudarme y sonreí, sus manos se aferraron con fuerza a las mías y ahora me llenó de besos en el centro de mi cuerpo. Mi piel transpiraba, mi espalda se arqueaba y mi boca no podía evitar suspirar y gemir con fuerza.

Después de un largo rato, sus labios subieron a mi boca otra vez y yo aún no lograba recuperarme.

Sus besos en el cuello me tranquilizaron de a poco y lo abracé con fuerza por su cintura.

- Sos increíble. –Susurré.-
- Vos lo sos.
- Yo todavía no hice nada.
- ¿Vos crees que tenerte desnuda ante mí no me genera nada?
-Reí.- Veni…

Lo aferré con más fuerza a mi cuerpo y dí media vuelta, para quedar sobre su cuerpo.

Pasé varios minutos recorriendo su piel con mis besos y quité su pantalón con mucha lentitud, sabía que lo disfrutaba.

Hice lo mismo con su boxer y me dediqué a volverlo loco.

Subí con besos por su cuerpo hasta quedar sobre él y nos sonreímos, estábamos los dos agitados.

Su cuerpo me aferró al mío y lo sentí dentro de mí…

-

Me había levantado a la cocina a preparar café y cuando volví a la habitación, ella seguía envuelta en la sábana, completamente desnuda.

- Te juro que amo que estés así.
-Sonrió.- Veni que te fuiste y me dio frío.

Dejé las tazas de café a un lado y me senté al lado de ella, la abracé contra mi pecho y la llené de besos.

- Estoy muy feliz. –Me dijo.- De verdad…
-La besé.- Se te nota en la mirada y me mata de amor. –Volví a besarla.- Yo también estoy muy feliz.

Sonreímos y volvimos a besarnos.

Después de un rato de mimarnos, ambos nos vestimos por completo y tomamos los cafés con los bombones que habían quedado.

Pau se acostó a mi lado, apoyando su cabeza en mi hombro y hecha un bollito.

- Siento que voy a cerrar los ojos y Sol va a despertarse.
- ¿Queres traerla, no?
-Rio.- No, también me gusta estar con mi futuro marido. –Me besó.- Pero, es raro…
- Esperemos a que se despierte, total mañana es sábado.
-Sonrió.- Dale.

Pau se sentó en la cama y acomodó su pelo con un rodete.

- ¿Se puede saber cuándo va a ser?
- ¿Cuándo queres que sea?
- Mmm… Mañana. –Reímos.- No, no sé…

Yo tomé su mano y la besé.

- Podemos ir y sacar el primer turno que haya.
- ¡Por favor!

Nos sonreímos y me acerqué a darle un beso… Momento en el que escuchamos a Sol por el baby call.

- ¿Qué dije? –Rio.- La voy a buscar.
- Dale…

Pau se fue a buscar a Sol y volvió con ella en sus brazos, ya sin llorar.

- Qué caprichosita que estás últimamente vos. –Dijo haciendo cosquillitas en la espalda.-

Yo reí y posé mi mano sobre la de Pau, la que estaba sobre nuestra hija.

- Mucho tiempo lejos…
-Sonrió.- ¿Es normal seguir enamorada?
- Vas a estar enamorada de ella toda la vida.
- Mmm… De los tres. –Dijo con una sonrisa.-

Me acerqué a darle un beso y nos sonreímos.




-

Ya casi llegamos al final ♥

sábado, 13 de febrero de 2016

47.

“¿Ya duermen las dos, no? Te estoy esperando.”

Le mandé desde el cuarto.

“Ya voy mi amor…”

A los pocos segundos, la escuché venir y sonreí. Salí de la habitación y la esperé en la puerta, le ofrecí mi mano y ella la tomó, caminó hacia mí. Le dí un beso y ella sonrió.

- ¿Me podes explicar qué es todo esto?
- Banque ansiedad… -La besé.-
- Me tenes así hace horas. –Rio.-
- ¿No te gusta que te bese?
-Sonrió.- Me encanta.
- Entonces sh… -La besé y la abracé por el cuello, acercándola más a mí.-
-Me abrazó por la cintura.- Te juro que me matas de amor.
-Sonreí.- Y vos a mí mi amor. –Nos besamos y solté una de mis manos.- ¿Entramos?
- Sí…

Entramos a la habitación y la abracé por la espalda.

- ¿Qué es todo esto? –Preguntó con una sonrisa.-
- Una sorpresa…
-Rio.- Te pregunto en serio tonto.
- Anda a ver.

Pau se acercó a la cama… Sobre el colchón había formado un corazón con bombones de chocolate, a su vez había 8 fotos con cartelitos.

Había una flecha que indicaba el inicio y ella tomó la primer foto…

- Es la primer foto que nos sacamos. –Dije y me senté a su lado, ella estaba arrodillada en la cama.-
- Éramos unos nenes. –Rio.- No creía que seguías teniendo esta foto.
- Tengo todo, todo…
-Sonrió y me besó.- Sos tan tierno.

Pau continuó y agarró el cartelito que decía…

“Ese día llegó alguien a mi vida que con el tiempo me enseñó que cuando el amor es verdadero, es eterno.”


- Te amo. –Dijo mirándome.- Y amo nunca haber podido dejar de amarte.
-Sonreí y la besé.- Te amo mi amor.

Agarré el primer bombón que había y lo abrí, para dárselo en la boca. Ella hizo lo mismo y nos dimos un beso.

Paula tomó la segunda foto, una nuestra en la playa dándonos un beso, también cuando éramos muy chicos…
El cartel que acompañaba esa foto decía:

“Tú querías matarme a besos, yo quiero morir en tus labios.”

Pau no dijo nada y me abrazó por el cuello para besarme.

- ¿Por qué sos tan lindo? –Susurró.-
- Vos me pones así. –Volvimos a besarnos.-

Pau tomó la tercer foto… Era una especie de collage, de una foto suya y una mía en alguno de esos años que estuvimos separados.

“Algunas de esas noches, entendí que la distancia separa cuerpos pero no corazones.”

Ella tomó mi mano y entrelazó nuestros dedos.

Tomó la siguiente foto: una foto de Abril, ella y yo en la clínica, después de la operación de mi hija.

“Nos hiciste entender que el mundo no debe cambiar nuestra sonrisa.”

- Devolverles la sonrisa creo que fue una de las cosas más lindas que hice en mi vida… -Me besó.- Ustedes también me la devolvieron a mí. –Y ahora la besé yo.-
- Sos hermosa.
- Vos mi amor.

Y volvimos a comer algunos bombones.

Paula buscó la quinta foto, una de las que habíamos sacado aquel día en el espejo, cuando ella estaba embarazada de Solci. Era una en la que yo besaba su panza.

“Momento en el que me dí cuenta que la capacidad de dar amor es infinita…”

Ella sonrió y agarró la próxima foto, una de nosotros dos con Sol cuando aún era bebé.

“Me hiciste el segundo regalo más hermoso de toda mi vida, gracias para siempre mi amor.”


Paula sonrió en medio de lágrimas y yo besé su mejilla.

- No llores que todavía no terminó.

Ella rio y buscó la otra foto. Una de los 4.

“Son la familia más hermosa y me hacen feliz todos los días.”

Paula me besó en medio de lágrimas y yo acaricié sus mejillas.

- No llores, hey…
- Es muy lindo esto que armaste, estas fotos son muy significativas.
- Es para que te las guardes para siempre.
-Me besó.- Te amo mi amor.
- Y yo te amo a vos.

Volvimos a besarnos y nos abrazamos.

- Falta una… -Le dije.-

Pau se separó de mí, secó mis lágrimas y tomó la última foto, una en la que nos estábamos abrazando.

“Quiero que me abraces, tan pero tan fuerte, que me olvide de todo, todo dolor, toda preocupación, de todo menos de vos.
Porque, el mundo entero cabe en un abrazo y vos sos mi mundo.”


Paula se tiró sobre mí, besándome y caímos en la cama, ella sobre mí. La abracé con fuerza por la cintura.

- Te amo mi amor, no te das una idea de cuanto. –Dijo y volvió a besarme.- Sos el amor de mi vida, el hombre de mi vida, quiero morir al lado tuyo.
- Te amo hermosa, con mi vida. –Nos besamos y me separé un poco de ella.- Pero, para… La sorpresa todavía no te la dí.
- ¿Me vas a seguir haciendo llorar?
- No, no quiero que llores. –La besé.-
- Es que… Sos tan lindo, tan tierno y te amo tanto… -Dijo llenando de besos mi cara.-
- Con el amor que nos tenemos tiene que ver lo que tengo para decirte… Pensé en escribirlo, pero creo que es más lindo decírtelo mirándote a los ojos.
- ¿Me decís? Porque no aguanto más.

Yo reí y sequé sus lágrimas para, volver abrazarla por la cintura.

- Yo te amo Paula, te amo desde hace mucho tiempo… Nunca pude olvidarte, nunca dejé de amarte y siento que reencontrarnos fue algo inevitable, tarde o temprano iba a pasar. ¿No?
- Sí…
- Y, tenemos dos hijas… Porque son nuestras hijas.
-Sonrió.- Las dos. –Me besó.-
- Somos una familia hermosa… ¿No crees?
- La más linda del mundo.
- Entonces, creo que…
- ¿Qué? –Preguntó ansiosa.-
- Para que me da nervios.
-Rio.- Me estás poniendo nerviosa a mí también.

Yo la besé y luego acaricié su nariz con la mía, ella sonrió y me miraba fijo a los ojos.

- Mi amor… -Susurré.-
- ¿Qué amor?

Tomé aire y acaricié su espalda.

- Estás poniendo demasiada intriga. –Me dijo riendo.-
- Es que… Me tiembla todo el cuerpo.
- Me estoy dando cuenta. –Rio y me dio un beso.-
- Mi amor… ¿Te queres casar conmigo?

Y en ese momento noté como sus ojitos se llenaron de brillo y una sonrisa enorme se dibujó en su rostro.

- Sí mi amor. –Sonrió aún más.- Obvio que quiero, me muero porque seamos marido y mujer.

Y no me dejó decir nada, porque me besó.

- ¿Segura?
-Rio.- ¡Pedro!
- ¿Qué?
- Sos el hombre de mi vida… Quiero que estemos juntos para siempre.

Volvimos a besarnos y nos abrazamos con fuerza, ella seguía sobre mí y tenía su cara escondida en mi hombro.

- Quiero abrazarte toda la vida. –Susurré en el oído.-
- Te amo con todo mi alma Pepe.
- Y yo te amo a vos mi vida.

Nos separamos un poco y nos besamos, mientras mis manos se deslizaban por debajo de su remera.

Ella se separó un poco de mí, con una sonrisa.

- Está la cama llena de bombones.

Reímos.




-

Últimos tres capítulos y este de hoy es uno de mis preferidos, por lejos ♥

viernes, 12 de febrero de 2016

46.


Yo estaba terminando de cambiarme y Sol apareció por mi habitación, gateando.

- Hola mi amor. –Dije y me agaché para alzarla.- Muy bien que viniste hasta acá.

Besé su mejilla y le hice cosquillas en su panza, ella rio y comenzó a buscarse en el espejo. Amaba mirarse en el espejo.

- ¿Pero quién es esa nena tan linda? –Pregunté llenando de cosquillitas su cuello.-

Sol se festejaba frente al espejo y yo me moría de risa.

- Sos una payasa che.

Con ella en mis brazos, traté de acomodar un poco mi pelo, pero ella no dejaba de llamar la atención.

- Bueno che, bueno… -Dije y la levanté por encima de mi cabeza.- Bueno… -Ella rio y dí una vuelta.-

Ella buscó mi cara con sus manos y yo sonreí.

La bajé y la acosté en la cama, me arrodillé en  el suelo y la llené de besos.

No, no podía evitarlo.

Después de un ratito de jugar con ella en la cama, nos fuimos hasta la cocina y le busqué sus galletitas.

Escuché llegar a Pepe y Abri y fui hasta la puerta con Sol en mis brazos, quien llevaba una galletita.

- Hola mi amor. –Me dijo Pepe y me dio un beso.- Hola princesa… -Dijo agarrando a Sol y yo se la dí.- Hola hijita. –Besó su mejilla y Sol sonrió.-

- Hola loquita. –Dije acercándome a Abri.- ¿Cómo estás?
- Bien… -Sonrió y yo besé su cabeza.- Pero cansada.
- ¿Sí?
- Sí, muy cansada.
- Mmm… ¿Y por qué no vas a bañarte y te pones el pijama?
- ¿Ya?
- Son las siete de la tarde Abri.
-Rio.- Es verdad.
- Dale, anda que yo te llevo la ropa.
- Bueno Pau.

Abril había comenzando a ir a un club dos veces por semana y esos días volvía muy tarde a casa.

- ¿Cómo estuvo tu día? –Me acerqué a Pepe y lo abracé por la espalda.- Casi no nos vimos hoy. –Besé su nuca.-
-Sonrió.- Bastante cansador.
- Se te nota en la carita.
- Se me parte la cabeza.
- Mmm… -Dije masajeando su nuca.- Anda a acostarte con la peque que te va a relajar.
- Estás muy servicial.
-Reí.- Tuvimos un día con mucho buen humor por acá… -Dije acariciando la nariz de Sol.- Dale, anda…
- ¿Venís?
- Le llevo la ropa a Abri y voy.
- Bueno, dale.

Nos dimos un beso y se fueron.

-


Llegar a casa y estar un rato con mi bebé era uno de mis momentos preferidos del día.

Ella estaba sentada en mis piernas, frente a mí y se reía con cualquier cara que yo le hacía.

Pau se acercó a nosotros y se sentó detrás de mí, comenzando a masajear mi nuca.

- Despacito que me duele de verdad.
-Besó mi nuca.- Bueno…

Y Sol seguía riendo ante mis caras de dolor.

Abril se acercó a nosotros cuando terminó de bañarse.

- ¿Qué te pasa papi?
- Me duele mucho la cabeza. –Le dije.-
- ¿La puedo agarrar a Sol?
- Sí hija…

Abril la agarró a Sol y se puso a jugar con ella. Amaba verlas interactuar.

- ¿Mejor? –Preguntó Pau llenando de besos mi nuca.-
-Yo busqué sus manos e hice que me abrazara por el cuello.- Sí mi amor, gracias.
-Besó mi mejilla.- ¿Te quedas que voy a ver que cenamos?
- ¿Queres que te ayude?
- ¿Queres?
- Tengo ganas de pasar un ratito con vos.
-Sonrió.- Entonces sí… Cambiate y veni.
- Dale.

Pau se fue y yo le dije a Abri.

- ¿Te quedas con Solci?
- Sí pa, obvio.
-Sonreí.- ¿No tenes tarea, no?
- Lo de mañana ya lo hice.
- Entonces quedense jugando, cualquier cosa me llamas.
- Sí papi.

Yo sonreí, le dí un beso a cada uno y busqué algo de ropa para cambiarme en el baño.

Luego, me dirigí a la cocina y abracé a Pau por la espalda quien estaba cortando unas verduras.

- Hola hermosa. –Llené de besos su cuello.-
-Sonrió.- Hola mi amor.
- ¿Hoy a la noche tenes algo que hacer?
-Rio.- ¿Qué voy a tener que hacer?
- Bueno, entonces cuando las nenas se duerman tenemos una cita en la pieza.
-Rio.- ¿Qué queres Pedro?
- Sorpresa.
- Dale amor…
- ¡Sorpresa!
- Odio que me hagas esperar.
- Banquesela señorita.

Paula rio y le dí un beso.

- ¿Un adelantito?
- No, nada. –Volví a besarla.-
- Sos malo eh.
- ¿Yo malo?
-Rio.- Un poquito.

Ella dijo eso y yo le hice cosquillas.

- ¿Ves que sos malo? ¡Mira que tengo un cuchillo en la mano!

Me dijo riendo y yo también reí. Frené con las cosquillas y la abracé por el cuello, aún estando a su espalda.

- Pasa el tiempo y sigo amando hacerte reír. –Besé su mejilla.-
-Sonrió.- Sos tan lindo. –Besó mi brazo.- Tan.

Limpió sus manos y se dio vuelta, me abrazó por la cintura y yo nunca la había soltado.

Nos besamos y nos sonreímos.

- De verdad que hoy te veo muy linda.
-Rio.- Me parece que estás un poco loquito…
- Por vos, como siempre.
- Y yo por vos. –Volvimos a besarnos y la trabé contra la pared.-
- Muy loco me volves.
-Sonrió.- Cuidado que…
- Ya lo sé tonta. –Volví a besarla.-
- ¿Me decís por qué hoy a la noche…? ¿Por esto?
-Negué con mi cabeza.- Capaz que también, pero no…
- ¿Y qué es?
- ¡Sorpresa mi amor!
- Te odio.
- Gracias eh. –Reímos y me besó.-

- ¡Papá! ¡Vení! –Gritó Abril.-

- ¿Qué pasa Abri?
- Se hizo pis…

- ¿Vas vos? –Me preguntó Pau.-
- Sí, no te preocupes. –Nos besamos y nos separamos.-

Yo le robé un pedacito de tomate y me lo comí.

- ¡Hey! –Me dijo riendo.-
- Bueno, perdón. –Volvimos a reír.-

Yo me estaba yendo, pero Pau me frenó tomando mi mano.

- Te amo. –Dijo y me besó.- Mucho.
-Sonreí y la abracé por la cintura.- Te amo mi amor. –Sonreímos y nos besamos.-
- Anda, dale… -Me besó.- Solo quería decírtelo.
- Sos tan linda. –La besé y me fui a la habitación.-

jueves, 11 de febrero de 2016

45.

Ese sábado, Sol se había despertado muy temprano y no había vuelto a dormirse, asique estábamos en la cama… Ella estaba muy cómoda en mi pecho, pero con sus ojitos muy abiertos.

Noté que Pepe se estaba despertando y acaricié su brazo.

- Amor… -Dijo dándose vuelta.- ¿Qué hora es?
- Las nueve.
- ¿Y la señorita no duerme?
-Reí.- No, está muy, muy despierta.
- Buen día hermosa. –Dijo Pepe y besó la pancita de Sol.-

Yo se la pasé a sus brazos y él sonrió.

Me acosté a su lado y posé mi cabeza en su hombro, mirando a mi hija. Sentí que Pepe besó mi frente y sonreí.

- ¿Tenes sueño, no?
- Mmm… Un poco.
- ¿No queres dormir un ratito? Yo me quedo con la peque.
- ¿Seguro?
- Sí amor, si necesitamos la teta te despierto igual.
-Reí.- Bueno, gracias… -Cerré mis ojos.-
- No tenes que agradecerlo.

-

Pau se quedó dormida al ratito y Sol también.

Yo estaba por dormirme cuando entró Abril.

- Sh… -Le dije posando mi dedo índice en mis labios.-
- ¿Puedo pasar? –Susurró.-
- Sí hija, vení.

Abril se acostó a mi otro lado y también posó su cabeza en mi hombro.

- ¿Puedo dormir acá?
- Obvio hija.

Ella sonrió y besé su cabeza.

Al rato, estaban las tres durmiendo alrededor mío y yo no podía dejar de mirarlas.

Había pasado mucho, demasiado… Miedo y lágrimas, pero hoy me sentía en paz. Completo. Quería llenarlas de besos, tenerlas cerca para siempre.

Ellas eran lo único que necesitaba.

- Hola Solci. –Susurró Pau porque Sol tocaba su cara.- Hola hermosa. –Besó su manito y yo sonreí.- Hola mi amor. –Me dijo.-
- Hola… -Acaricié su cabeza.-

Pau estiró un poco su cuerpo y volvió a acurrucarse con nosotros.

- Veo que te tenemos rodeado. –Me dijo.-
-Sonreí.- Quiero estar así para siempre.
-Pau sonrió.- Sos tan lindo. –Besó mi hombro.-
- Vos sos linda. –Besé su frente.-
- Gracias por mentir. –Rio.-
- No miento…
- Mmm… -Volvió a reír.- Mejor ni me miro al espejo.
- No seas tonta.
- ¿Por qué?
- ¿Te pone mal no poder estar arreglada?
- ¿Estás loco? Yo también quiero estar así toda la vida.

Yo la abracé por la cintura y ella posó su mano en mi pecho, al lado de Sol. Sol buscó sus dedos y sonreímos.

- Me parece que a esta gordita hay que cambiarla. –Dijo Pau haciéndole cosquillitas a Sol.-

Pau la alzó, la cambió en nuestra cama y luego le dio la teta.

- Y a mí me parece que esta niña sigue de largo… -Dije acomodando el pelo de Abril.-
- Dejala dormir. –Me dijo Pepe.- Fue una semana bastante movidita…
- Sí, es verdad.
- Todo lo emocional también cansa.
- ¿Y vos?
- ¿Yo qué?
- Estás como una lechuguita.
-Rio.- Esas dos horitas que dormí con ustedes fueron la gloria. –Reímos.- Aunque, me muero de hambre. ¿Queres que prepare el desayuno?
- Mejor vamos para allá, así sigue durmiendo.
- Dale.

Al rato, estábamos desayunando, Sol estaba en brazos de Pau y yo frente a ellas.

- ¿Por qué sos tan hermosa? –Dije acariciando los pies de Sol.-
- Porque salí a mi papá. –Dijo Pau con voz finita y reímos.-
- O a mamá. –Sonreímos y nos dimos un beso.-

Sol comenzó a mover sus manitos y reímos.

- Hey, bueno… ¿Qué son esos celos? –Le preguntó Pau riendo y acarició su nariz con la de la beba.-

La acomodó sobre sus piernas y comenzó a hacerle cosquillitas en su panza. Yo las miraba sonriendo, Pau me miró y también sonrió.

- ¿Qué pasa? –Me preguntó.-
- Nada, que son muy lindas.

Pau sonrió y en ese momento escuchamos venir a Abril.

- Buenas tardes señorita. –Dije riendo.-
- Hola. –Respondió refregando sus ojitos.- Dormí mucho. –Rio.-
-También reí.- Veni…

Hice que se sentara en mis piernas y acomodé su pelo.

- ¿Descansaste?
- Sí papi.
- Menos mal, porque dormiste un montón. –Dije haciéndole cosquillas y ella rio.-
- ¿Me haces una chocolatada?
- Sí hija… Bajate.

Abril rio y se paró para caminar hasta Pau y Solci.

-

- Hola hermanita. –Dijo acariciando su piecito.-
- Buen día hermosa. –Le dije y ella sonrió.-
- Se despertaron antes que yo. –Rio.-
-Reí.- Alguien tenía hambre. –Dije señalando a Sol y Abri rio.-
- ¿Por qué come tanto?
- Porque… Como es chiquitita come de a poquito, no le entra más en el cuerpito, entonces, come muchas veces.
- Ah… Con razón. –Dijo y reímos.-
- Todos los bebés comen mucho.
- ¿Y cuándo empiezan a jugar?
- En un tiempito…
- Quiero jugar con ella.
- Ya lo sé, van a tener toda la vida para jugar.
-Abri sonrió.- ¿Te puedo preguntar algo?
- Obvio.
- ¿Vos nunca te vas a ir, no?
- Hey… ¿Qué es esa pregunta? Obvio que no.
- No sé, a veces me da miedo que la gente que quiero se vaya.
-Negué con mi cabeza.- Siempre voy a estar cerquita tuyo y de papá, siempre. –Besé su mejilla.-
- No quiero que vuelvan a dejarme sola.
- Nunca estuviste sola, hey…
- Pero mi mamá no está.
- Tu mamá seguro quería quedarse, pero no pudo… -Suspiré.- Pero, papá siempre estuvo con vos. ¿O no?
- Sí. –Suspiró.-
- ¿Entonces?
- No sé… Pero, quiero estar cerca de ustedes tres siempre.
- Te prometo que así va a ser mi amor.

Abril no dijo más nada, se paró detrás de mí, sobre el sillón y me abrazó por el cuello.

Yo sonreí y tomé una de sus manos, con la otra sostenía a Sol. Abril besó mi mejilla y yo hice lo mismo.

- Está re tranquila. –Dijo mirando a Sol.-
- ¿Viste? Debe estar de buen humor.
- Es verdad. –Rio.-

Pedro se acercó a nosotras con la chocolatada de Abril.

- Me parece que ahí se te va a complicar tomar la leche Abri.

Abril rio y se sentó a mi lado.

- Damela papi.
- Toma hija. –Le dio el vaso.-
- Gracias.
- De nada Abri.

Abri comenzó a tomar su chocolatada y yo la cambié de posición a Sol porque la notaba algo incómoda.

- ¿Qué hacemos hoy? –Preguntó Pepe.-
- ¿Vamos un ratito a la plaza? –Propuso Abri.-




-

Últimos cinco capítulos...

miércoles, 10 de febrero de 2016

44.

Me estaba quedando dormida cuando sentí que Sol tocaba mi cara.

- ¿Qué pasa mi amor? –Susurré.- ¿Qué pasa? –Besé su cabeza.-

Sol comenzó a inquietarse. Yo me senté en la cama y la acosté sobre mi brazo, acaricié su carita e hice que cerrara sus ojitos.

- ¿Qué pasa bebé? –Besé su frente y ella comenzó a llorisquear.-

Revisé su pañal y estaba limpio, asique me fije si tenía hambre y se prendió al toque. Yo sonreí y busqué su manito.

- ¿Tenías hambre? –Susurré y ella me miró.- Sos tan hermosa mi amor…

En ese momento Pedro se movió fuerte y Sol se asustó, comenzó a llorar y no quiso más teta.

- Tranquila mi amor… -Acomodé mi ropa y me paré con ella en mis brazos.- Hey, no pasa nada… -La posé sobre mi pecho y comencé a mecerme.-
- ¿Qué pasa Pau? –Me preguntó desde la cama.-
- Te moviste rápido y se asustó. Estaba tomando la teta.
- Ay, perdón…
-Reí.- No pasa nada.

Pedro se levantó y se paró a mi lado.

- Tranquila bebé. –Tomó su manito.- Perdón… -Y besó sus deditos.-
- No pasa nada amor. ¿La tenes que tengo sed?
- Dale, damela.

-

Yo la tomé en brazos y me fui a la cama con ella, la acosté en mi pecho y sus manitos se apoyaron en mi piel. Sonreí y besé su cabeza.

- No llores más Solcito…

Y al instante se tranquilizó.

- Eso, muy bien.

Paula se acercó a nosotros y se sentó a mi lado.

- ¿Cómo hiciste? –Preguntó.-
-Reí.- No sé, se tranquilizó de golpe.
- Me parece que quería estar con vos.
-Sonreí.- ¿Te molesta que me quede con ella?
- ¿Estás loco?
-Reí.- Pregunto por las dudas.
- No mi amor… Mientras no pida teta. –Reímos.-

Me quedé un ratito con ella sobre mi pecho hasta que quiso terminar de comer.

Me desperté al día siguiente y sonreí al verlas dormir juntas.

Me levanté con cuidado de no despertarlas y me fui a bañar, luego me acerqué al cuarto de Abril y la desperté.

- Hija, hay que ir a la escuela. ¡Dale!

Pero, cuando estaba a su lado noté que estaba llorando.

- Hey, Abri… ¿Qué pasa mi amor?
- Abrazame papá.

Yo suspiré, me senté en la cama y la abracé contra mi pecho.

- ¿Qué pasa? ¿Por qué lloras?
- No sé. –Dijo en medio de lágrimas.-
- ¿No sabes?
- No. –Y me abrazó más fuerte.-
- ¿Soñaste algo feo?
- No…
- ¿Y qué pasa? ¿Es por Sol?
- Sí. –Dijo escondiendo su cara en mi pecho.-
- ¿Pero por qué mi amor? ¿Me contas?
- No sé, no me gusta llorar por esto.

Me separé un poco de ella y sequé sus lágrimas.

- ¿Extrañas algo?
- No, no sé. –Se encogió de hombros.- Perdón papi.
- No me tenes que pedir perdón.
- Quiero tener a mamá conmigo.

Yo volví a abrazarla y no pude evitar que mis ojos se llenaran de lágrimas.

- Ya sé que no me la podes traer, pero la necesito. –Suspiró.- Sol tiene a su mamá y yo no.
- Ya hablamos de esto hija… Pau las ama a las dos.
- Pero… Yo no soy su hija.
- Sí que lo sos, del corazón.

Abril negó con su cabeza.

- Sí mi amor.
- Ayer se enojó.
- Sí, ya lo sé… Me lo contó. –Me separé un poco de ella.- Pero, yo también me hubiese enojado si te llevabas a Sol sin avisar y soy el papá de verdad de las dos.
- No me dí cuenta.
- Ya lo sé, no te estoy retando.
- ¿Pau está despierta?
- No, está durmiendo.
- Ufa.
- ¿Te ayudo a cambiarte?
- No, me cambio sola.
- Bueno… -Besé su mejilla.- No llores más.

Al ratito, fui hasta mi cuarto y Pau le estaba dando la teta.

- Menos mal que están despiertas. –Besé la frente de Pau y la de Sol.-
- ¿Qué pasó?
- ¿Te molesta si venimos a desayunar acá?
- No mi amor… ¿Por qué?
- Abril estaba llorando. –Suspiré.- No sé qué hacer.
-Suspiró.- Me pasé ayer, perdón.
- No es tu culpa, yo hubiese reaccionado igual. –Tomé su mano libre.- En serio.
- ¿Y qué hacemos?
- Más que estar con ella, no sé… Extraña a su mamá y era obvio que esto iba a pasar. Me da culpa.
- ¿Culpa? ¿Por qué? –Preguntó acomodando su ropa.-
- Porque no pude darle a su mamá.

Pau suspiró, acomodando a Sol para hacerle el provechito.

- No es tu culpa Pepe, lo sabes muy bien… No podías evitarlo, nadie pudo.
-Suspiré.- No sé.
- Sí que sabes…

Posó a Sol en mis brazos.

- Llenate un poquito de paz.
-Sonreí y besé la cabeza de mi hija.- ¿Vos preparas el desayuno?
- Dale.
- Gracias.
- Sh…

Pau se fue y yo me acomodé con Sol, la llené de besos pero se molestó. Reí.

- ¿Tenes sueño…?

La acomodé en mi pecho y ella cerró sus ojitos.

- Dormí hermosa… -Suspiré y besé su cabecita.-

- Papi… ¿Puedo pasar?
- Sí mi amor, veni. –Le dije a Abri.-

Abril se sentó a mi lado y apoyó su cabeza en mi hombro.

- Ahora Pau trae el desayuno y después vamos a la escuela. ¿Te parece?
- Sí. –Sonrió y yo besé su frente.-

Pau volvió al cuarto con la bandeja. Se sentó, dejando la bandeja a un lado y yo la acomodé a Sol en su moisés.

Paula la abrazó a Abril por la cintura e hizo que se sentara en sus piernas. Mi hija sonrió y Pau besó su mejilla.

- Desayuna che… -Dijo haciéndole cosquillas.- Te hice la chocolatada.
- Gracias Pau.
- De nada mi amor.

Desayunamos juntos y yo fui a buscar al auto.

-

Yo la peiné a Abril para ir a la escuela y se quedó en la cama conmigo.

- Perdón Pau…
- ¿Por qué?
- No quiero molestar.

La abracé con mucha fuerza y la llené de besos.

- Nunca molestas hermosa, nunca.
- ¿De verdad?
- De verdad. –Nos abrazamos con fuerza.- Te amo hermosa.
- Yo también te amo Pau.

Al ratito, Abril se fue y yo fui en busca de Sol para quedarme en la cama con ella un rato más.





-

Comenten por favor ♥

martes, 9 de febrero de 2016

43.

Mientras lavaba los platos, le pedí a Abril que se quedara mirando a Sol que estaba despierta en su cochecito… Abril le jugaba, aunque claro que Sol no respondía demasiado aún.

Cuando terminé, sequé mis manos y me dí vuelta… No estaban.

Me asusté y corrí hasta su habitación, tampoco estaban.

Suspiré profundo y fui hasta mi cuarto.

- ¿Qué pasa? –Pregunté un poco enojada.- No podes llevarte a Sol así, es muy chiquita…
- No seas mala Paula.
- No soy mala, es muy chiquita y puede pasarle cualquier cosa.
- ¡Yo la cuido! –Me gritó.-
- Pero, vos también sos muy chiquita Abril.
- Entonces no me pidas que la cuide.

Suspiré y cerré mis ojos.

- Quería darte una sorpresa… -Me dijo con sus ojos llenos de lágrimas.-
- ¿Qué cosa?
- ¡Ahora no importa Paula! ¡Quedate con tu hija!

Y se fue corriendo, la seguí pero me cerró la puerta en la cara.

No pude evitar largarme a llorar y volví al cuarto porque Sol estaba sola y acostada en mi cama.

Cuando llegué, gracias al cielo estaba dormida, asique la acomodé en su moisés y luego de secar mis lágrimas me acerqué al cuarto de Abril.

- ¿Puedo pasar?
- ¡No!
- Por favor Abri…
- ¡No Paula! –Y pateó la puerta.-
- Hey, tranquila que te va a hacer mal.
- ¡Andate con tu hija! –Me gritó estallando en lágrimas.-
- Quiero hablar con vos mi amor.
- Yo no…
- Dale Abri, te está costando respirar. Dejame pasar.

Y de repente dejó de trabar la puerta, asique entré. Ella estaba arrodillada en el suelo, ahogada.

Me arrodillé detrás de ella y posé mis manos en su pecho.

- Tranquila… Trata de respirar hondo, como yo te enseñé.
- No quiero estar con vos.
- Hey, Abri… -Me senté frente a ella y tomé sus manos.- Dale, trata de respirar.
- Con vos no. ¡Quiero a mi papá!
- Papá está trabajando, perdón, no quería tratarte mal.
- Vos no me queres.

Se levantó y se acostó en su cama, boca abajo.

Yo me senté a su lado y llené de besos su espalda.

- Yo no te quiero… Te amo Abril.
- No Paula.
- Sí Abri, te amo muchísimo.
- Te olvidaste de lo que me prometiste en la clínica.
- No mi amor…

Hice que se dé vuelta y sequé sus lágrimas.

- No llores más que te cuesta respirar, dale. –Acomodé su pelo.- ¿Puedo abrazarte? –Negó con su cabeza.- Dale mi amor…
- No.
- ¿Por qué?
- Porque preferís a tu hija.
-Suspiré.- No, no es así mi amor… -Hice una pausa.- Es que Sol es muy chiquita y sola en la cama como estaba, puede girar para algún lado y caerse al piso porque no se da cuenta de esas cosas… ¿Me entendes? Y vos tampoco te das cuenta y está bien que así sea, porque son dos nenas, vos sos más grande pero seguís siendo una nena.
- Quería darte una sorpresa.
- ¿Qué sorpresa?
- No importa.
- Hey, dale… ¿Me perdonas?

Se encogió de hombros y yo le hice cosquillas.

Luego, la abracé y ella escondió su cara en mi pecho.

- Respira tranquila mi amor… Como sabes. –Besé su cabeza y comencé a masajear su espalda.- Estás muy agitada.
- No quiero que no me quieras.

Suspiré, me sentía demasiado culpable.

- Yo te amo y eso nunca va a cambiar.
- Pero no soy tu hija.
- Sí que lo sos… Mi corazón te siente como una hija. –Besé su frente.-
- Pero… ¿Sol?
- Sol también es mi hija, las dos. –Ella sonrió.- Dale, no llores más…
- No puedo.
- Y mmm… ¿Me perdonas?
- Sí, pero si no me tratas mal otra vez.
- Te prometo que no mi amor.

Abril se quedó un rato allí, hasta que se tranquilizó.

Se separó un poco de mí y sequé el resto de sus lágrimas.

- ¿Más tranquila?
- Sí. –Suspiró.-
- ¿Segura me perdonaste?
- Sí Pau.
-Sonreí.- Perdón, no quise hacerte sentir mal.
- Es que soy chiquita y de algunas cosas no me doy cuenta.
- Lo sé mi amor, lo sé. –Besé su cabeza.- Ya pasó, no te preocupes.
- ¿Puedo mostrarte la sorpresa?
- Obvio.

Abril buscó algo dentro de su mochila y me lo dio. Era un dibujo.

- Nos pidieron que dibujemos a nuestras mamás… Entonces, yo dibujé a mi mamá en el cielo… -Dijo señalándola.- Con alas porque es mi ángel. –Yo sonreí ante su ternura.- Y después te dibuje a vos, con mi hermanita y conmigo…

Y no pude evitar llorar, claramente el post-parto me tenía hipersensible.

Yo la abracé con fuerza y la llené de besos.

- Te amo tanto hermosa. –Le dije.- Gracias por dejarme ser tu mamá.
- Me encanta que lo seas, y yo también te amo.
- Perdón, era hermoso lo que tenías para mostrarme.
- No me voy a llevar más a Sol sin tu permiso.

Me separé un poco de ella y tomé aire.

- No quería tratarte así.
- Yo no quería que te asustes.
-Sonreí.- ¿Perdonadas las dos?
- Sí. –Sonrió.-
- Anda a lavarte la carita entonces.

Abri se fue y yo me acerqué a mi habitación porque la escuchaba a Sol llorar.

- ¿Me puedo quedar Pau?
- Obvio Abri, veni…

-

Esa tarde, por fin llegué a mi casa.

Pasé primero por el cuarto de Abril, quien estaba haciendo su tarea asique la dejé sola para no molestarla y luego, fui hasta mi cuarto.

Paula y Sol estaban en la cama, tal como le había prometido, las llené de besos. Primero toda la espalda de mi hija y después, toda la cara de mi mujer.

-Sonrió y me besó.- Hola mi amor…
- Hola amor. –La besé.- ¿Cómo están?
- Mmm… Bien.
- ¿Qué es esa respuesta?
- Algo que pasó con Abri, pero ya está todo bien.
- ¿Qué pasó?

Paula suspiró y me contó.

- Tiene que entender que no se la puede llevar.
- Sí, ya sé… Pero me parece que me pasé un poco.
- Bueno, pero ya está.
- Me dio mucha culpa Pepe.
- Pero hay cosas que las tiene que entender.
- No así.
- Hey, no te castigues… Estás muy sensible, reaccionas como podes.
- No me la quiero agarrar con ella.
- Tampoco la sobre protegas.
-Suspiró.- Si te molesta algo que hago con ella me…
-La interrumpí.- ¿Qué decís? ¿Estás loca?
-Rio.- No sé… Estoy rara y hago lo que puedo.
- Lo sé. –La besé.- Ya pasó lo de Abri, tranquila. ¿Sí?
- Sí… -Suspiró.-




-

Poco queda...

lunes, 8 de febrero de 2016

42.

Me desperté con Sol en mi pecho y en ese momento fue cuando me dí cuenta que no necesitaba más nada.

La miré y dormía con una paz que me tranquilizaba a mí.

Besé su cabecita y me quedé allí con ella, abrazándola.

Nos saqué una foto y se la mandé a Pepe por WhatsApp.

“Buen día papá…”

“Ay, no… ¡Por favor! ¡Miren lo que son! Me las quiero morfar a besos. Buen día mi amor.”


Yo sonreí al leer su mensaje.

“Espero que cuando vuelvas sigas con esas ganas.”

“Vivo con ganas de llenarlas de besos.”

“Sos tan lindo…”

“Gracias por la foto, me costó mucho dejarlas hoy a la mañana.”

“Ay. ¿Ves que sos lindo? No pienses en eso, pensa en que cada vez falta menos para que vuelvas.”

“Fueron muy pocos días.”

“Ya lo sé mi amor, nosotras también te extrañamos.”

“Cualquier cosa que necesites, me llamas.”

“Sí mi amor, tranquilo… Es la primera vez que soy mamá, pero no te olvides que soy pediatra y vivo rodeada de nenes.”

“Perdón experta, jajajaja”

“Jajajajaj, no seas tarado.”

“Era un chiste eh… No vaya a ser cosa que te enojes.”

“No tonto.”

“Que se yo… El post parto es una cosa medio extraña, jajajaja”

“Jajajjaajja, anda a trabajar que por acá me andan reclamando y te tengo que dejar.”

“¿Se despertó?”

“Sí y muerta de hambre.”

“Entonces alimentame a la niña…”

“Hablamos mi amor.”

“Dale Pau.”

Dejé el celular a un lado y desacomodé mi ropa para que Sol pudiera alimentarse.

- Despacito mi amor que te vas a ahogar. –Dije ayudándola con mis dedos.- Eso… Muy bien.

Volví a buscar mi celular y saqué una foto para enviarle a Pepe.

“Para que no nos extrañes tanto…”

“Las amo con locura.”

“Como nosotras a vos mi amor.”

Un rato más tarde, cambié a Sol y la hice dormir. La acomodé en el cochecito el cual dejé en la puerta del baño para poder darme una ducha rápida.

Cuando terminé, fui con el cochecito hasta la cocina, me preparé un desayuno y fui con Sol en brazos hasta el living.

Desayuné mientras ella dormía sobre mi pecho y fue inevitable no detenerme a pensar en todo lo que había pasado… El celular vibrando me interrumpió.

- Hola Pepe.
- Hola mi amor… ¿Cómo están?
- Muy bien. ¿Vos?
- ¿Bien? Estás llorando.
-Reí.- Pensaba un poco, nada más.
- ¿Segura?
- Sí mi amor, no te preocupes.
- Pero no llores más.
-Reí.- No Pepe.
- Más te vale. –Reímos.- Al final pude contratar el tema de la combi, asique la dejan a Abri en casa a partir de hoy…
- Genial mi amor, no te preocupes que yo me quedo con las dos.
- ¿Segura?
- Sí amor, de verdad.
- Bueno, gracias.
- No agradezcas más esas cosas… Somos una familia.
- Suena muy lindo. Es muy lindo.
- Acostumbrate.
- ¿Te das cuenta por qué te amo tanto, no?
-Sonreí.- Te amo mi amor.
- Te amo hermosa….  Y tengo que dejarte porque me llaman.
- Anda tranquilo.
- ¿Solcito duerme?
- Sí, está muy instalada arriba mío.
- Entonces disfruten. Nos vemos más tarde, te juro que estoy contando las horas.
- Nosotras también. Muchos besos de las dos.
- Te prometo que llego y las lleno de besos.
- Promesa tomada. –Reímos.- Chau amor.
- Chau mi amor.

Suspiré y corté.

Como sabía que de verdad le había costado dejarnos solas por primera vez, saqué otra foto y se la envié.

“Me van a matar de amor.”

“Si en algún momento soy muy pesada con las fotos frename, jajaja”

“Nunca… Me encanta que me mandes.”

“Entonces te mantengo al tanto de nuestra fiaca.”

“Me encanta.”

“Lindo… No te interrumpimos más, anda a trabajar.”

“Son la interrupción más linda de todas.”

“♥♥♥”

Me quedé un ratito más con Sol hasta que se despertó y estaba bastante molesta.

- ¿Qué pasa mi amor? –Pregunté acomodándola sobre mis brazos.- Hey… ¿Qué es ese enojo?

Me paré y comencé a hamacarla, no lloraba pero estaba molesta.

A su vez, le cantaba y la llenaba de besos.

- Ahora estamos mejor me parece… -Dije y besé su frente.- ¿No?

Y ella movió su piecito.

- ¿Eso es un sí? –Reí.-

Un rato más tarde, puse unas milanesas al horno porque estaba por llegar Abril.

Cuando llegó, me acerqué a abrir la puerta con Sol en mis brazos.

- Hola Abri. –Dije y besé su cabeza.- Gracias... –Le dije a la señora de la combi.-
- Nada que agradecer.

Y se fue… Nosotras entramos a la casa y cerré la puerta.

- ¿Cómo estás? ¿Cómo te fue? –Le pregunté.-
- Bien, me saqué un diez en biología.
- ¡Esa! ¡Muy bien! –Abril sonrió.- ¿Sol como está?
- Muy pancha… -Dije riendo.-
- ¿Hoy podemos dormir la siesta las tres juntas?
- Me encantó ese plan. –Sonreímos.- Pero, primero hay que comer… Anda a lavarte las manos que ya están las milanesas.
- Bueno Pau.

Abril fue a lavarse las manos, yo dejé a Sol en su cochecito para sacar las milanesas del horno, servirlas y cortarlas, pero apenas me dejó hacer eso porque comenzó a llorisquear.

Volví a tomarla en brazos y comencé a mecerla.

- ¿Te ayudo Pau?
- Mmm… Sí podes poner la mesa estaría buenísimo.
- Sí, yo la pongo.
- Gracias mi amor.
- De nada. –Me sonrió y le devolví la sonrisa.-




-

Queda poquito... ♥ 

domingo, 7 de febrero de 2016

41.

Sentí la puerta abrirse y sonreí levantando mi mirada.

La vi entrar y me sonrió.

- Hola hermosa. –Le dije.-
- Hola Pau. –Dijo tímida.-
- Veni, acercate…

Le ofrecí mi mano y ella se acercó a nosotras. Besé su cabeza y Abril se colgó mirando a su hermanita. Lo busqué a Pedro con la mirada y estaba sonriendo mientras nos sacaba fotos con su celular.

- Ella es tu hermana Abril. –Le dije a Sol.- Vas a ver que es la hermana mayor más linda de todas.

Abril sonrió y me preguntó:

- ¿Le puedo dar un besito?
- Obvio Abri.

Abri se acercó y besó con mucho cuidado la cabecita de Sol.

- ¿Queres sentarte al lado nuestro? –Le pregunté.-
- Sí…
- Entonces veni. –Dije corriéndome un poco.-

Abril se sentó a nuestro lado y tomó la mano de Sol.

- Es muy linda. –Dijo mirándola.-
-Sonreí.- ¿Viste? Es hermosa.

Y sí, no daba más de madre babosa. Perdón.

- Es muy parecida a vos cuando eras bebé. –Le dijo Pepe.-
- ¿En serio?
- Sí… -Respondió Pepe acercándose a nosotras.- Igual de hermosas. –Y Abril sonrió.- Obvio que porque son hijas mías.

Todos reímos y Sol se despertó llorando, algo asustada.

Yo la acomodé sobre mi pecho y comencé a acariciar su espalda.

- Hey, no pasa nada… -Dije en su oído.- Tranquila mi amor.

- ¿Qué pasa papi? –Le preguntó Abril un poco asustada a su papá.-
- Nada Abri… Se asustó un poco nada más.
- ¿Por mí? –Preguntó un poco triste.-
- No mi amor, por los tres, porque nos reímos un poco fuerte… No pasa nada.

-

Notaba los ojos de Abril llenos de lágrimas, asique la alcé y me fui al sillón con ella. La senté sobre mis piernas y acomodé su pelo.

- No pasa nada che, todos los bebés lloran.
- No quiero molestar.
- ¿Cómo vas a molestar vos? ¿Estás loca? –Pregunté haciéndole cosquillas y ella rio.- Nunca molestas mi amor, nunca, nunca, jamás. –La abracé.- No te pongas mal porque Sol llora, porque va a llorar por mucho tiempo. –Le dije en su oído.- Y podes estar cerca nuestro siempre que quieras, de Pau, de tu hermana y de papá.

Abril sonrió y besó mi mejilla.

- Perdón papi.
- No tenes que pedir perdón por nada.

Me separé un poco de ella y sequé sus lágrimas.

- Te amo hija. –Le dije.-
- Te amo papá. –Y volvió a abrazarme.-
- Las tres son las mujeres de mi vida y siempre voy a estar para las tres. ¿Sabes?

Ella asintió y pude ver que Paula me sonreía.

- Sos hermoso. –Me dijo modulando sus labios y yo le tiré un beso.-

-

Al ratito, Sol se quedó dormida y la dejé en su cunita para poder acercarme a Pepe y Abril, me costó un poco porque aún me dolía todo el cuerpo, pero aún así lo hice.

- ¿Me hacen un lugarcito? –Pregunté.-
- Obvio amor. –Dijo Pedro moviéndose a un costado.-

Me senté al lado de ellos.

- Abri… ¿Me escuchas una cosa?
- Sí Pau.
- Veni… -Dije haciendo que se siente en mis piernas.-
- ¿Qué pasa?
- ¿Me prometes que me escuchas bien y que nunca te vas a olvidar de lo que te voy a decir?
- Sí…

Acomodé su pelo y tomé sus manos.

- Primero, siempre podes estar cerca nuestro… Siempre. –Repetí y ella sonrió.- Porque me encanta estar con vos y porque a tu hermana también le va a encantar tenerte cerca, que la cuides, que juegues con ella… -Hice una pausa.- Y además, porque te amo Abri, porque sos mi hija del corazón… ¿O no habíamos quedado en algo así?
- Sí. –Respondió con una sonrisa.-
- Siempre que me necesites voy a estar, igual que papá.
- Exacto. –Dijo Pepe.-
- No tenes que preocuparte por esas cosas, ahora capaz estemos un poco más encima de Sol pero porque es muy chiquitita y no puede hacer nada sola… Pero, vos podes ayudarnos en eso. ¿No te parece?
- Sí…
- ¿Me prometes que no estás triste?
- No, no estoy triste.
- Así me gusta. –Dije y la abracé.- Te amo hermosa.
- Yo también te amo Pau.

Besé su mejilla y se separó un poco de mí.

- Pasa que… Ella tiene a su mamá y yo no. ¿Está mal que piense en eso?

Y Pedro tomó la palabra.

- No, no está mal hija… Pero, eso no lo podemos cambiar y aunque sé que te duele no tener a tu mamá, a mí también me duele que no la tengas… No lo podemos cambiar y que haya nacido Sol no va a cambiar nada. Pau y yo vamos a estar siempre con vos, te vamos a amar y cuidar como siempre… -Acarició su mejilla.- Y además, ahora tener una hermana para jugar che. –Abri rio.- Ahora es demasiado chiquitita, pero vas a ver que cuando crezca van a poder jugar y reírse un montón.

Abril no dijo nada, tan solo nos abrazó a los dos por el cuello y nosotros también la abrazamos.

- Te amamos Abri, muchísimo. –Dije y besé su mejilla.-
- Gracias. –Nos dijo y con Pedro nos sonreímos por la espalda de Abril.- Los amo.
- Te amamos hija. –Le dijo Pedro y nos abrazamos aún más fuerte.-

Al rato…

- Me parece que esta nena tiene hambre. –Dije acercándome a Sol.- No llores princesa… -La alcé y me senté en la cama.-

Sus ojitos buscándome y su manito en mi pecho mientras comía eran suficientes para derretirme de amor.

-

Luego de que Pau le dio de comer, yo la alcé y la hamaqué por un ratito.

Estaba completamente embobado de mi hija, era tan chiquitita y hermosa que podría pasarme eternas horas mirándola.

Había tenido tanto miedo que tenerla en mis brazos hacía que cualquier otra cosa desaparezca.

Cuando estuvo completamente tranquila, me acerqué a Pau y Abril que estaban en el sillón.

- Abri… ¿Queres tenerla un ratito?
- ¿Puedo? –Preguntó con una sonrisa.-
- Obvio, solo tenes que tener un poco de cuidado… -Le dije.-
- Entonces sí. –Sonrió.- ¿Cómo hago?
- Así, mira… -Le dijo Pau y la ayudó mientras yo la posaba en los brazos de Abril.-

Sol estaba despierta y ambas se miraban a los ojos.

Sentía la piel de gallina y mis ojos llenos de lágrimas.

- Te amo hermanita. –Dijo Abril y besó su frente.-

Pau me sonrió y le devolví la sonrisa. Me senté detrás de ella y la abracé por el cuello. Besé su mejilla y nos quedamos mirando a nuestras hijas, porque eso eran… Nuestras hijas.

sábado, 6 de febrero de 2016

40.

Hasta a mí me sorprendía la calma que había tenido en ese momento y la calma que seguía teniendo.

Hacia algunos minutos, Lore me había traído a mi hija y la tenía posada sobre mi pecho. No podía dejar de mirarla, era imposible.

Pedro estaba a nuestro lado, sentado en una silla y tomando la manito de Sol.

Acaricié la mejilla de Pepe y él me miró.

- ¿Viste que iba a estar todo bien? –Le dije un poco emocionada.-
-Sonrió.- Porque sos una leona.
-Sonreí.- Solo hice lo que tenía que hacer. –Suspiré.-
-Acarició mi mejilla.- ¿Cómo te sentís?
- Me duele todo, pero es la sensación más linda del mundo tenerla conmigo. –Besé su cabecita y Pedro su manito.- Es muy hermosa.
- Como su mamá.

Yo sonreí y él se acercó a darme un beso.

- Quedate acá. –Le dije.-
- ¿En dónde?
- Al ladito nuestro.

Pepe se sentó a mi lado y ninguno de los dos podía dejar de mirar a Sol.

- Tiene tanta paz en su carita que me mata. –Susurré y apoyé mi cabeza en el hombro de mi novio.-

Pepe me abrazó por el costado y besó mi cabeza.

- Gracias mi amor.
-Sonreí y lo miré.- A vos… -Nos besamos.- De verdad. –Volvimos a besarnos y volvimos nuestra vista a la beba.- Quiero que se despierte… -Dije riendo.-
- Banca ansiedad, disfruta de este momento.
-Sonreí.- Te juro que lo estoy haciendo…
- Te juro que yo también.

Y en ese momento, Sol comenzó a mover sus piecitos.

- Despertate mi amor. –Susurré y besé su frente.- Dale que mamá te quiere mirar a los ojitos.
- Sos tremenda eh.
-Reí.- ¿Vos no queres que se despierte?
- Sí, pero… -Suspiró.- Que estén las dos bien es lo único que necesitaba.
-Lo besé.- Estamos perfectas, sacate todos esos fantasmas de la cabeza. –Volví a besarlo.- Disfruta de esto mi amor.
-Sonrió y me besó.- Gracias, por esto y por todo lo que vivimos juntos.
- A vos gracias mi amor, a vos.

Nos dimos un beso y en ese momento, Sol comenzó a inquietarse. Yo sonreí y la dí vuelta, acostándola sobre mi brazo y boca arriba. Acaricié suavemente su carita, sabía que se estaba despertando.

Abrió sus ojos despacito y me mató de amor.

- Corre el velador Pepe. –Susurré.-

Pedro hizo lo que le pedí y Sol terminó de abrir sus ojitos.

- Hola Solcito, hola. –Besé su frente y no pude evitar las lágrimas en mis ojos.- Sos tan hermosa mi amor, tan… -Acaricié su nariz con la mía y sonreí.- Yo soy mamá y te amo tanto que no lo puedo poner en palabras.

La abracé contra mí y ya estaba llorando. Noté que Pedro también e hice que se uniera a nosotras.

- No llores… -Susurré.-
- Vos tampoco entonces. –Reímos.-

La acomodé sobre mis piernas, mirando hacia nosotros y sonreímos los dos a la vez.

Pedro tomó una de sus manitos y le susurró.

- Hola princesa. –Se acercó y besó su frente.- Hola Solcito hermosa. –Sonreí.- Este baboso barbudo es papá. –Reímos.-
- Y yo te lo cuento en secreto… -Susurré.- Es el mejor papá de todos.

Pedro sonrió y besó mi mejilla.

Después de un ratito…

- ¿La llamaste a Abri? –Le pregunté.-
- No…
- Llamala Pepe.
- Está en la escuela a esta hora.
- Pensé que era más tarde. –Reí.-
- ¿Te molesta si la voy a buscar y viene?
- ¡Pedro! ¿Cómo me va a molestar?
- No sé, capaz queres estar sola con la beba…
- No mi amor, Abril es su hermana… Es obvio que quiero que venga y se conozcan.
-Sonrió.- Entonces la voy a buscar a la escuela y venimos.
- Dale mi amor.

-

Un rato después, Pau ya le había dado la teta por primera vez y la habíamos cambiado.

Sol se había quedado dormida y la dejamos en su cunita, porque habían venido a revisar a Paula y a mí me habían mandando afuera.

Cuando volví a entrar, Pau estaba sentada en la cama llorando.

- ¿Qué pasa mi amor? –Susurré sentándome a su lado.- ¿Pasó algo? No me asustes. –La abracé por la espalda y apoyé mi mentón en su hombro.-
- No puedo dejar de llorar. –Dijo secando sus lágrimas.-
- ¿Por qué?
- No sé. –Rio.-

La abracé más fuerte y llené de besos su cuello.

- Creo que estoy un poco sensible. –Dijo riendo.-
- ¿Un poco mi amor?
- Hey, dejame…
- Mientras no llores por nada malo.
-Sonrió.- No, lloro porque me están pasando muchas cosas.
-Besé su cuello.- A mí también, es muy lindo esto.
- Ustedes son lindos.

Giró su cabeza para poder besarme y luego, se acercó a Sol para tomarla en brazos.

- Mira lo que es… -Dije asomado por su hombro.- No puede ser más hermosa.
-Sonrió.- La verdad que no… ¿Me pasas la mantita Pepe?

Yo me paré y busqué la mantita que había quedado sobre el sillón.

Pau se acostó, con Sol sobre su pecho y la tapó.

- Me voy a morir de amor. –Dije sacándoles una foto.-
- Anda a buscar a Abri que un día como hoy no da llegar tarde.
- Es verdad. –Reí.- Me da un poco de miedo que esté celosa.
- Es normal, solo tenemos que hacer que no se sienta desplazada… Tratarla como siempre en realidad.
- Espero que no sea muy jodido. –Reímos.- La voy a buscar.
- Dale, que se lave las manos antes de entrar.
- Sí, no te preocupes que le doy todas las indicaciones. –Reímos otra vez.-

Le dí un beso a Pau y luego besé la espaldita de Sol para irme en busca de Abril.

-

Me quedé a solas con mi hija y como no pude con mi ingenio de médica, agarré estetoscopio que había allí y comencé a escuchar su corazón.

Nunca creí que algo que hacía cotidianamente podía emocionarme tanto. Sentir el corazón de mi hija me había movido todo adentro, aún más.

La acomodé sobre mis piernas y posé mi mano en su pechito, ella estaba despierta pero muy tranquila.

- Te amo Solcito. –Besé su frente y ahora tomé sus manitos entre mis dedos.- Vamos a estar toda la vida juntas, te lo prometo.

Y no pude evitar llenarla de besos, momento en el que entró Lore.

- Perdón, no quiero interrumpirlas. –Dijo.-
- Pasa Lore…
- ¿Segura?
- Sí, dale.

Lore entró y se quedó mirando a mi hija.

- Es muy hermosa Pau.
-Sonreí.- Me tiene embobada.
- No es para menos…

Se sentó en la silla que estaba a mi lado.

- ¿Cómo te sentís? Además de muerta de amor.
-Reí.- Me duele todo, pero todo eh.
- ¿Te revisaron?
- Sí, hace un rato me tomaron presión, pulso, todo… Dio todo bien.
- ¿Segura?
- Sí Lore. –Reímos.- Supongo que con el tiempo el dolor del cuerpo se va a pasar…
- Obvio que sí.




-

Y nació... ♥

Últimos 10 capítulos!

viernes, 5 de febrero de 2016

39.

Sonreí inmensamente al verlas dormir juntas, acomodé las mantas y un brazo de Abril que estaba medio torcido.

Cerré la puerta y me fui a trabajar en el living, respondí varios mails, hice planillas y un par de informes, todo en compañía de un café porque había dormido muy poco y mal la noche anterior.

- Papi… ¿Me haces una chocolatada? –Preguntó refregando sus ojitos.-
- Dale, ahora te preparo. ¿Pau se despertó?
- No.
- La voy a despertar y merendamos los tres juntos. ¿Queres?
- Sí, voy al baño.
- Dale.

Envié el último mail, dejé la computadora y fui a la habitación. Me senté frente a Pau y susurré en su oído:

- Arriba mi amor… -Besé su mejilla.-
- Mmm… ¿Qué hora es?
- Las seis menos cuarto. ¿Queres merendar algo?
- Sí, pero tengo sueño. –Rio.-
- ¿Por qué no te levantas un ratito? La cama te tira a estar así, vas y te quedas en el sillón un ratito… Después volves.
- Podría ser.
- Dale… -Le dí sus manos y la ayudé a levantarse.- Camina despacito.
- Sí Pepe.

La abracé por la cintura, ella sonrió y me abrazó por el cuello.

- Si te sentís mal, volves…
- Sí amor. –Suspiró.- Pero, me va a hacer bien levantarme un rato.
- Vamos entonces.
- Quiero ir al baño antes.
- Está Abri…
- Bueno, espero. –Rio.-
-Acomodé su pelo.- Estás un poco pálida… Tenes que comer.
- Ahora como amor.
- ¿Seguro te sentís mejor?
- Sí Pepe, segura.
- Perdón si estoy muy pesado.
- No estás pesado, sos un tierno y sos hermoso. –Me abrazó.- Me hace bien que nos cuides.
-Besé su cuello.- Cualquier cosa que necesites…
- Te aviso, ya sé. –Rio.-
- No quiero que creas que sos pesada.
-Se separó un poco de mí.- ¿No lo soy?
- Mmm… Salió Abril del baño. –Reímos.-
- Ahora voy con ustedes.
- Dale.

-

Cuando salí del baño, fui hasta el living y Abril me dijo:

- Sentate Pau, que no podes estar parada.
-Sonreí y me senté a su lado.- Gracias mi amor. –Besé su cabeza.-
- Papá me dijo que tenemos que cuidarlas.
-Sonreí.- Sos hermosa.

Pedro se acercó con una bandeja y la dejó sobre la mesita ratona.

Merendamos los tres juntos y luego estábamos sentados en el sillón.

Pedro estaba a mi lado y Abril acostada en nuestras piernas, con su cabeza en las piernas de Pepe y sus piernas en las mías.

- ¿Por qué tenes que estar en reposo Pau?
- Porque tuve una contracción chiquitita, entonces es por prevención. –Le dije.- Ya pasó y estamos bien…
- ¿Hasta cuándo?
- Algunos días…
- ¿Y yo me puedo quedar con vos?
-Sonreí.- Obvio mi amor, siempre podes estar cerca de mí.
-Sonrió.- Gracias Pau.
- No me tenes que agradecer nada hermosa, lo hago porque amo estar con vos.
- A mí también. Con los dos en realidad, ahora siento que tengo una familia de verdad.

Pedro sonrió y acarició el pelo de su hija.

- Somos una familia hija…
- La mejor de todas. –Agregó Abri y nosotros sonreímos.-

Pedro la sentó sobre sus piernas y la abrazó, yo los abracé a los dos.

- Gracias por dejarme ser parte de su familia… -Les dije.- Los amo.
- Nosotros te amamos a vos mi amor. ¿No Abri?
-Abri sonrió.- Muchísimo, a vos y a Solcito.

Sonreímos y nos abrazamos más fuerte.

-

Esa noche, estábamos los dos en el cuarto.

Ella buscó mis manos y yo le sonreí.

- ¿Qué pasa?
- Nada, que estoy muy sensible y me hace muy bien sentirme parte de esta familia.
- ¿Cómo no vas a ser parte? Vamos a ser papás.
-Sonrió.- Lo sé, pero que Abri lo sienta así…
- No es noticia eso. –Reímos.-
- Lo sé, pero estoy sensible con lo que pasó.
- Se te nota… -Rio.- Lo digo bien eh, tenes los ojitos llorosos y me matas de amor.
-Sonrió y se encogió de hombros.- Me siento muy en paz cuando estamos todos juntos.
- Sos tan hermosa. –La besé.-
- Es la verdad.
- Lo sé, a mí me pasa lo mismo. –Nos besamos.-

Ella me abrazó y así nos quedamos por un ratito.

- No llores… Tenes que estar tranquila.
-Sonrió.- Estoy tranquila.
- ¿Segura?
- Sí, sobre todo si me abrazas así. –Nos separamos un poco y nos besamos.-
- Hermosa que sos. –Sonrió y la besé.-

Paula acarició mi cara y me tomó por las mejillas.

- ¿Dormimos? –Me preguntó.-
- ¿Tenes sueño?
- No… Pero, vos sí. No dormiste nada anoche.
- ¿Y qué vas a hacer vos?
- Dormir…
- ¿No es que no tenes sueño?
- Pero puedo seguir durmiendo. –Reímos.-
- ¿Segura?
- ¡Pedro, dale! –Volvimos a reír.- Voy a lavarme los dientes y vengo.
- Dale, te espero.

Cuando Pau volvió, fui yo y un ratito después, estábamos los dos metidos en la cama.

- ¿Te sentís bien Pau?
- Sí mi amor… ¿Por qué?
- Tenes la carita… ¿Rara?
- Gracias eh. –Reímos.- Me duele un poco el cuello, capaz sea eso.
- ¿Queres unos masajes?
- ¿Por qué sos tan dulce?
- Mmm… No sé. –Reímos.- Dale… Veni.

Hice que me diera la espalda e hice masajes desde su cuello hasta su cintura.

- Te amo tanto. –Dijo suspirando.-

Yo sonreí y besé su mejilla.

- ¿Solo porque te hago masajes?
- No, por muchas cosas más… -Buscó mi mano y la besó.-
- Yo también te amo tanto. –Sonreímos.-

Pau volvió a darse vuelta y quedamos frente a frente.

- ¿Queres masajitos vos? –Me preguntó.-
- No, con tenerlas cerquita me conformo.
- Sos tan tierno. –Besó mi mano.- Dale, descansa…
- Vos también.
- Con esos masajitos que me hiciste, me dejaste hecha un bebé.
-Reí.- Descansa entonces.
- Que descanses Pepe. –Nos dimos un beso.- Hasta mañana mi amor.
- Hasta mañana. –Acaricié su panza y ella sonrió.-

A la mañana siguiente, me desperté y sonreí al verla dormir con una de sus manos sobre su panza.

Besé sentidamente su frente y acomodé las mantas.

- Pepe…
- Sh…
Me voy a despertar a Abril y nos vamos. Seguí durmiendo… -Hice una pausa.- Vuelvo al mediodía con ella, así no estás tanto tiempo sola. Cualquier cosa, me llamas. ¿Sí?
- Sí mi amor, anda tranquilo.
- Seguí durmiendo.

Ella sonrió y me quedé jugando con su pelo hasta que se quedó dormida otra vez.




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Se acerca el final... ♥