Sonreí
inmensamente al verlas dormir juntas, acomodé las mantas y un brazo de Abril
que estaba medio torcido.
Cerré la puerta y me fui a trabajar en el living, respondí varios mails, hice planillas y un par de informes, todo en compañía de un café porque había dormido muy poco y mal la noche anterior.
- Papi… ¿Me haces una chocolatada? –Preguntó refregando sus ojitos.-
- Dale, ahora te preparo. ¿Pau se despertó?
- No.
- La voy a despertar y merendamos los tres juntos. ¿Queres?
- Sí, voy al baño.
- Dale.
Envié el último mail, dejé la computadora y fui a la habitación. Me senté frente a Pau y susurré en su oído:
- Arriba mi amor… -Besé su mejilla.-
- Mmm… ¿Qué hora es?
- Las seis menos cuarto. ¿Queres merendar algo?
- Sí, pero tengo sueño. –Rio.-
- ¿Por qué no te levantas un ratito? La cama te tira a estar así, vas y te quedas en el sillón un ratito… Después volves.
- Podría ser.
- Dale… -Le dí sus manos y la ayudé a levantarse.- Camina despacito.
- Sí Pepe.
La abracé por la cintura, ella sonrió y me abrazó por el cuello.
- Si te sentís mal, volves…
- Sí amor. –Suspiró.- Pero, me va a hacer bien levantarme un rato.
- Vamos entonces.
- Quiero ir al baño antes.
- Está Abri…
- Bueno, espero. –Rio.-
-Acomodé su pelo.- Estás un poco pálida… Tenes que comer.
- Ahora como amor.
- ¿Seguro te sentís mejor?
- Sí Pepe, segura.
- Perdón si estoy muy pesado.
- No estás pesado, sos un tierno y sos hermoso. –Me abrazó.- Me hace bien que nos cuides.
Cerré la puerta y me fui a trabajar en el living, respondí varios mails, hice planillas y un par de informes, todo en compañía de un café porque había dormido muy poco y mal la noche anterior.
- Papi… ¿Me haces una chocolatada? –Preguntó refregando sus ojitos.-
- Dale, ahora te preparo. ¿Pau se despertó?
- No.
- La voy a despertar y merendamos los tres juntos. ¿Queres?
- Sí, voy al baño.
- Dale.
Envié el último mail, dejé la computadora y fui a la habitación. Me senté frente a Pau y susurré en su oído:
- Arriba mi amor… -Besé su mejilla.-
- Mmm… ¿Qué hora es?
- Las seis menos cuarto. ¿Queres merendar algo?
- Sí, pero tengo sueño. –Rio.-
- ¿Por qué no te levantas un ratito? La cama te tira a estar así, vas y te quedas en el sillón un ratito… Después volves.
- Podría ser.
- Dale… -Le dí sus manos y la ayudé a levantarse.- Camina despacito.
- Sí Pepe.
La abracé por la cintura, ella sonrió y me abrazó por el cuello.
- Si te sentís mal, volves…
- Sí amor. –Suspiró.- Pero, me va a hacer bien levantarme un rato.
- Vamos entonces.
- Quiero ir al baño antes.
- Está Abri…
- Bueno, espero. –Rio.-
-Acomodé su pelo.- Estás un poco pálida… Tenes que comer.
- Ahora como amor.
- ¿Seguro te sentís mejor?
- Sí Pepe, segura.
- Perdón si estoy muy pesado.
- No estás pesado, sos un tierno y sos hermoso. –Me abrazó.- Me hace bien que nos cuides.
-Besé su cuello.- Cualquier cosa que necesites…
- Te aviso, ya sé. –Rio.-
- No quiero que creas que sos pesada.
-Se separó un poco de mí.- ¿No lo soy?
- Mmm… Salió Abril del baño. –Reímos.-
- Ahora voy con ustedes.
- Dale.
-
Cuando salí del baño, fui hasta el living y Abril me dijo:
- Sentate Pau, que no podes estar parada.
-Sonreí y me senté a su lado.- Gracias mi amor. –Besé su cabeza.-
- Papá me dijo que tenemos que cuidarlas.
-Sonreí.- Sos hermosa.
Pedro se acercó con una bandeja y la dejó sobre la mesita ratona.
Merendamos los tres juntos y luego estábamos sentados en el sillón.
Pedro estaba a mi lado y Abril acostada en nuestras piernas, con su cabeza en las piernas de Pepe y sus piernas en las mías.
- ¿Por qué tenes que estar en reposo Pau?
- Porque tuve una contracción chiquitita, entonces es por prevención. –Le dije.- Ya pasó y estamos bien…
- ¿Hasta cuándo?
- Algunos días…
- ¿Y yo me puedo quedar con vos?
-Sonreí.- Obvio mi amor, siempre podes estar cerca de mí.
-Sonrió.- Gracias Pau.
- No me tenes que agradecer nada hermosa, lo hago porque amo estar con vos.
- A mí también. Con los dos en realidad, ahora siento que tengo una familia de verdad.
Pedro sonrió y acarició el pelo de su hija.
- Somos una familia hija…
- La mejor de todas. –Agregó Abri y nosotros sonreímos.-
Pedro la sentó sobre sus piernas y la abrazó, yo los abracé a los dos.
- Gracias por dejarme ser parte de su familia… -Les dije.- Los amo.
- Nosotros te amamos a vos mi amor. ¿No Abri?
-Abri sonrió.- Muchísimo, a vos y a Solcito.
Sonreímos y nos abrazamos más fuerte.
-
Esa noche, estábamos los dos en el cuarto.
Ella buscó mis manos y yo le sonreí.
- ¿Qué pasa?
- Nada, que estoy muy sensible y me hace muy bien sentirme parte de esta familia.
- ¿Cómo no vas a ser parte? Vamos a ser papás.
-Sonrió.- Lo sé, pero que Abri lo sienta así…
- No es noticia eso. –Reímos.-
- Lo sé, pero estoy sensible con lo que pasó.
- Se te nota… -Rio.- Lo digo bien eh, tenes los ojitos llorosos y me matas de amor.
-Sonrió y se encogió de hombros.- Me siento muy en paz cuando estamos todos juntos.
- Sos tan hermosa. –La besé.-
- Es la verdad.
- Lo sé, a mí me pasa lo mismo. –Nos besamos.-
Ella me abrazó y así nos quedamos por un ratito.
- No llores… Tenes que estar tranquila.
-Sonrió.- Estoy tranquila.
- ¿Segura?
- Sí, sobre todo si me abrazas así. –Nos separamos un poco y nos besamos.-
- Hermosa que sos. –Sonrió y la besé.-
Paula acarició mi cara y me tomó por las mejillas.
- ¿Dormimos? –Me preguntó.-
- ¿Tenes sueño?
- No… Pero, vos sí. No dormiste nada anoche.
- ¿Y qué vas a hacer vos?
- Dormir…
- ¿No es que no tenes sueño?
- Pero puedo seguir durmiendo. –Reímos.-
- ¿Segura?
- ¡Pedro, dale! –Volvimos a reír.- Voy a lavarme
los dientes y vengo.- Te aviso, ya sé. –Rio.-
- No quiero que creas que sos pesada.
-Se separó un poco de mí.- ¿No lo soy?
- Mmm… Salió Abril del baño. –Reímos.-
- Ahora voy con ustedes.
- Dale.
-
Cuando salí del baño, fui hasta el living y Abril me dijo:
- Sentate Pau, que no podes estar parada.
-Sonreí y me senté a su lado.- Gracias mi amor. –Besé su cabeza.-
- Papá me dijo que tenemos que cuidarlas.
-Sonreí.- Sos hermosa.
Pedro se acercó con una bandeja y la dejó sobre la mesita ratona.
Merendamos los tres juntos y luego estábamos sentados en el sillón.
Pedro estaba a mi lado y Abril acostada en nuestras piernas, con su cabeza en las piernas de Pepe y sus piernas en las mías.
- ¿Por qué tenes que estar en reposo Pau?
- Porque tuve una contracción chiquitita, entonces es por prevención. –Le dije.- Ya pasó y estamos bien…
- ¿Hasta cuándo?
- Algunos días…
- ¿Y yo me puedo quedar con vos?
-Sonreí.- Obvio mi amor, siempre podes estar cerca de mí.
-Sonrió.- Gracias Pau.
- No me tenes que agradecer nada hermosa, lo hago porque amo estar con vos.
- A mí también. Con los dos en realidad, ahora siento que tengo una familia de verdad.
Pedro sonrió y acarició el pelo de su hija.
- Somos una familia hija…
- La mejor de todas. –Agregó Abri y nosotros sonreímos.-
Pedro la sentó sobre sus piernas y la abrazó, yo los abracé a los dos.
- Gracias por dejarme ser parte de su familia… -Les dije.- Los amo.
- Nosotros te amamos a vos mi amor. ¿No Abri?
-Abri sonrió.- Muchísimo, a vos y a Solcito.
Sonreímos y nos abrazamos más fuerte.
-
Esa noche, estábamos los dos en el cuarto.
Ella buscó mis manos y yo le sonreí.
- ¿Qué pasa?
- Nada, que estoy muy sensible y me hace muy bien sentirme parte de esta familia.
- ¿Cómo no vas a ser parte? Vamos a ser papás.
-Sonrió.- Lo sé, pero que Abri lo sienta así…
- No es noticia eso. –Reímos.-
- Lo sé, pero estoy sensible con lo que pasó.
- Se te nota… -Rio.- Lo digo bien eh, tenes los ojitos llorosos y me matas de amor.
-Sonrió y se encogió de hombros.- Me siento muy en paz cuando estamos todos juntos.
- Sos tan hermosa. –La besé.-
- Es la verdad.
- Lo sé, a mí me pasa lo mismo. –Nos besamos.-
Ella me abrazó y así nos quedamos por un ratito.
- No llores… Tenes que estar tranquila.
-Sonrió.- Estoy tranquila.
- ¿Segura?
- Sí, sobre todo si me abrazas así. –Nos separamos un poco y nos besamos.-
- Hermosa que sos. –Sonrió y la besé.-
Paula acarició mi cara y me tomó por las mejillas.
- ¿Dormimos? –Me preguntó.-
- ¿Tenes sueño?
- No… Pero, vos sí. No dormiste nada anoche.
- ¿Y qué vas a hacer vos?
- Dormir…
- ¿No es que no tenes sueño?
- Pero puedo seguir durmiendo. –Reímos.-
- ¿Segura?
- Dale, te espero.
Cuando Pau volvió, fui yo y un ratito después, estábamos los dos metidos en la cama.
- ¿Te sentís bien Pau?
- Sí mi amor… ¿Por qué?
- Tenes la carita… ¿Rara?
- Gracias eh. –Reímos.- Me duele un poco el cuello, capaz sea eso.
- ¿Queres unos masajes?
- ¿Por qué sos tan dulce?
- Mmm… No sé. –Reímos.- Dale… Veni.
Hice que me diera la espalda e hice masajes desde su cuello hasta su cintura.
- Te amo tanto. –Dijo suspirando.-
Yo sonreí y besé su mejilla.
- ¿Solo porque te hago masajes?
- No, por muchas cosas más… -Buscó mi mano y la besó.-
- Yo también te amo tanto. –Sonreímos.-
Pau volvió a darse vuelta y quedamos frente a frente.
- ¿Queres masajitos vos? –Me preguntó.-
- No, con tenerlas cerquita me conformo.
- Sos tan tierno. –Besó mi mano.- Dale, descansa…
- Vos también.
- Con esos masajitos que me hiciste, me dejaste hecha un bebé.
-Reí.- Descansa entonces.
- Que descanses Pepe. –Nos dimos un beso.- Hasta mañana mi amor.
- Hasta mañana. –Acaricié su panza y ella sonrió.-
A la mañana siguiente, me desperté y sonreí al verla dormir con una de sus manos sobre su panza.
Besé sentidamente su frente y acomodé las mantas.
- Pepe…
- Sh… Me voy a despertar a Abril y nos vamos. Seguí durmiendo… -Hice una pausa.- Vuelvo al mediodía con ella, así no estás tanto tiempo sola. Cualquier cosa, me llamas. ¿Sí?
- Sí mi amor, anda tranquilo.
- Seguí durmiendo.
Ella sonrió y me quedé jugando con su pelo hasta que se quedó dormida otra vez.
-
Se acerca el final... ♥
Es muy tierna la novela!❤ me encanto el capitulo!!
ResponderEliminarGracias!
EliminarMe mata lo tierna que es esta novela!!!
ResponderEliminarMe encanta esta novela
ResponderEliminarSubí otro cap por favor ♡♡
Muchas gracias!
EliminarAmoooo profundamente esta historia @peturroalfonsoo
ResponderEliminar