domingo, 31 de enero de 2016

33.

Preparé la merienda y fui hasta el cuarto de Abril. Ella estaba sentada en el escritorio con su carpeta de la escuela, yo me senté en la cama dejando la bandeja a un lado y la hice girar para que me mire.

- ¡Mi chocolatada! –Dijo levantando su mano y yo reí.-

Le dí su chocolatada y ella tomó un poco, la dejó a un lado y tomó mis manos.

- ¿Qué pasa hermosa?
- Necesito que me ayudes con algo.
- ¿Con qué?
- Con la tarea…
- ¿Y qué es?

Me mostró la carpeta y reí.

- Vos sos médica y estás embarazada, asique me podes ayudar. ¿No? –Hizo una pausa.- Porque dijo que le preguntemos a nuestras mamás… -Se encogió de hombros.- ¿Yo puedo preguntarte a vos?
-Sonreí.- Obvio mi amor. –Besé su mejilla.-
- ¿No te molesta?
- ¿Cómo me va a molestar? –Acaricié su cara.- Nunca me molestas vos, nunca.
-Sonrió.- Gracias Pau.
- ¿Por qué mi amor?
- Por ser como mi mamá.

Yo sonreí y no pude evitar abrazarla.

- Te amo Abri. –Susurré en su oído.- Mucho. –Besé su mejilla.- Gracias por dejar que te cuide y te mime.
- Me encanta que me cuides y me mimes… -Sonreí.- Y yo también te amo Pau.

Sonreí emocionada y la abracé más fuerte.

Abril me hizo varias preguntas sobre embarazos y bebés y yo le expliqué todo lo que pude, tratando de decirlo en un lenguaje simple.

Cuando terminamos, ella se acostó en su cama y apoyó su cabeza en mis piernas.

- ¿Cómo está mi hermanito? –Preguntó.-
- Muy bien… -Acaricié su pelo.-
- Lo quiero conocer.
-Sonreí.- Yo también, pero hay que aguantarse las ganas. –Ella rio y besó mi panza.-

Cuando levanté mi vista, noté que Pedro nos estaba mirando con una sonrisa. Entró sin decirnos nada y se sentó detrás de mí, besó mi mejilla y posó su mentón en mi hombro.

- Papá…
- ¿Qué Abri?
- ¿Vos también queres conocer al bebé?
-Pepe sonrió.- Obvio… Pero, todavía es muy chiquitito y tiene que seguir creciendo en la panza de Pau.
- Sí, Pau me contó recién… Me ayudó con la tarea que era sobre eso.
-Pedro sonrió.- Bueno, seguro ella te lo explicó mejor que yo. –Reímos.-

-

Más tarde… Paula había salido de bañarse y estaba en ropa interior en la pieza, no pude evitar espiarla.

- ¡Pedro!
-Reí.- Perdón, no puedo evitar… Te juro que me muero de amor.
-Sonrió.- Veni tonto, pasa.

Yo sonreí, entré a la habitación y cerré la puerta.

Ella estaba parada frente al espejo, con sus manos en su panza. Me paré detrás de ella y uní mis manos a las suyas.

- Quiero hacer algo… -Le dije.-
- ¿Qué?
- Fotos.
- ¿Ahora?
- Sí.
- Mmm…
- Dale, por favor. Quiero guardar a este porotito así para siempre.
-Sonrió.- Me pongo un short.
- No… Así.
-Rio.- Si las fotos son así no salen de la cámara.
-Reí.- Okei, okei. –Besé su hombro.-

Paula se puso un short de jean y buscamos la cámara.

Sacamos varias fotos con nuestras manos en su panza y yo detrás de ella, otras en las que yo besaba su panza, otras en las que nos besábamos nosotros con nuestras manos en su panza, algunas en la cama y luego le saqué demasiadas a ella sola posando con su pancita. La más linda era una en la que formaba un corazón con sus manos sobre su panza.

Paula se acostó a mi lado.

- Creo que nunca sentí tanta paz. –Dijo apoyando su cabeza en mi hombro.-
-Besé su cabeza y la abracé por la espalda.- Gracias por esto.
- A vos mi amor. –Sonreímos y nos besamos.-

Se hizo un silencio y besé su frente.

- Gracias…
- Me lo dijiste recién. –Rio.-
- Es por otra cosa también.
- ¿Por qué?
- Porque te veo con Abril y me muero de amor.
-Sonrió.- Amo a tu hija.
- No solo le salvaste la vida, sino que se la alegras todos los días.
-Sonrió y me besó.- Quiero estar cerca de ustedes toda mi vida…
- No te das una idea de lo que te amo.
- Mmm… Tanto como yo te amo a vos. –Nos besamos y nos abrazamos.-

Pau cerró sus ojos y se acurrucó en mí, momento en el que Abril entró a la pieza corriendo pero, se tranquilizó al vernos así.

- ¿Qué pasa? –Preguntó.-
- Nada… -Le dije.- Solo estábamos haciendo un poco de fiaca.
- ¿Por qué el embarazo da sueño, no? ¿Entendí bien Pau?
-Pau rio.- Sí… Muy bien. –La miró.- ¿Queres venir con nosotros?
- Sí.

Abril se acostó al otro lado de mí y buscó la mano de Pau. Sus manos estaban sobre mi pecho y yo las abrazaba.

-

Algunas semanas después, la señorita de Abril me había propuesto ir a dar una charla al grado por el hecho de ser médica y acepté. Primero, porque amaba a los nenes y segundo, porque amaba hacer cosas con Abri. Pedro nos acompañó.

Entramos al aula y Pepe se quedó atrás, parado contra la pared. La señorita me presentó y luego Abril levantó su mano.

- ¡Quiero decir algo seño!
- Veni… -Le dijo su señorita.-

Abril se paró a mi lado y tomó mi mano.

- Ella es Pau. –Dijo con una sonrisa.- Es la novia de mi papá y la mamá de mi hermanito. –Besó mi panza.- Es la doctora que hizo que mi corazón andara bien. –Sonreí y lo miré a Pepe.- Papá siempre dice que ella me salvó la vida, al principio no lo entendía pero ahora sí. –Sonreí y besé su cabeza.- Pau… Es como mi mamá. –Me abrazó por el costado y yo hice lo mismo.- Hay chicos que no lo saben, pero yo no tengo a mi mamá… Nunca la conocí. –Se encogió de hombros.- Y ahora sé que mi mamá hizo que mi papá y Pau se encontraran para ser mi familia y darme un hermanito.

Sonreí en medio de lágrimas y me agaché para abrazarla.

- Te amo mamá.
-Sonreí aún más y la llené de besos.- Te amo Abri hermosa. Te amo.

Nos abrazamos más fuerte y sentí que Pedro nos abrazó por la espalda.

- Son la familia más hermosa de todas. –Dijo y nos besó en la cabeza a cada una.-

Cuando me dí cuenta, sentí los aplausos de todos los nenes y sonreí. Nosotros nos separamos y Pedro volvió al fondo. Abril se quedó delante de mí y la abracé por el cuello.

- Dale Pau, empeza.
-Reí.- Es que me hiciste emocionar. –Besé su frente.-
- Yo ahora me voy a mi lugar y te escucho.
- Dale hermosa.

Abril corrió a su lugar y yo sequé mis lágrimas riendo.

- Bueno… ¿Puedo decir algo yo ahora? –La señorita asintió.- Antes de hablarles de todo lo que yo sé, porque como dijo Abri soy médica y pediatra… Y además, ahora futura mamá. –Dije tocando mi panza.- Creo que puedo hablarles también de otra cosa… De la familia y del amor. –Me senté en el escritorio de la maestra.- Todos acá tienen una familia. ¿No? –Todos asintieron.- Pero, seguro que algunos nenes tienen a sus papás separados, capaz algunos no los tienen como Abri, otros pueden tener a sus papás juntos, otros tienen a dos mamás porque una es la novia de papá y así puedo poner un montón de ejemplos, pero… ¿Saben qué creo? No hay lazo sanguíneo que determine el amor… El amor se mide en abrazos, esos que yo uso para curar. –Sonreí.- Sí, obvio que sin saber todo lo que estudié no podría curar, pero tampoco podría curar sin abrazos… Cuando nos abrazamos con otros, nuestros corazones se regulan, van a la par, se unen… Y ese es el amor, el verdadero amor… Y lo podemos sentir con quien sea.




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De mis capítulos preferidos ♥

sábado, 30 de enero de 2016

32.

Había sido un día bastante agotador en la clínica, pero por suerte ya había terminado.

De camino a casa, pasé por la verdulería para tener algo para comer esa noche porque la realidad era que estaba demasiado despistada con todo lo que estaba pasando y nunca había nada para comer. En fin…

Caminé las cuadras que me separaban de la que ya era mi casa y ni bien abrí la puerta Abril corrió hacia mí, me abrazó por la cintura y besó mi panza. Yo sonreí, dejé las bolsas en el piso y la abracé por el cuello.

- Hola hermosa… -Besé su cabeza.- ¿Cómo estás?
- Bien, pero los extrañaba. –Dijo apoyando su mejilla en mi panza.-
- Nosotros también, mucho, mucho. –La abracé más fuerte.-
- ¿Podemos merendar juntas?
- Obvio Abri.
- ¿Venís a mi cuarto con la merienda?
-Reí.- Dale, dejo estas cosas, me cambio y la preparo.
- ¡Sí! –Dijo separándose de mí y festejando, se quiso ir pero la frené.-
- ¡Antes un beso a mí!

Ella rio y yo me agaché para que me dé un beso en la mejilla.

- Ahora voy hermosa.
- Dale Pau.

Me agaché a buscar las bolsas y las dejé en la mesada de la cocina, cuando levanté mi vista estaba Pedro mirándome y le sonreí.

- Hola mi amor. –Le dije.-
- ¿Me explicas qué estás haciendo Paula?
- Guardado esto… ¿Por qué?
- ¿No te das cuenta que no podes hacer esfuerzos?
- Hey amor, son 4 kilos de verdura nada más…
- ¿Por qué sos así?
- ¿Así cómo?
- Así de irresponsable.
- ¡Pedro! ¡No es nada esto!
- Te estás descuidando a vos y a nuestro hijo.
-Suspiré.- No te enojes ni me hagas enojar.
- Ya estoy enojado y dolido también.
- Anda al cuarto.
- ¿Por qué?
- Porque no quiero que Abril nos escuche discutir.
- Esta conversación no se queda acá eh.
- Anda… -Dije tratando de mantener la calma.-

Pedro se fue y yo suspiré, guardé la verdura y pasé por el cuarto de Abril.

- Abri… ¿Me esperas un ratito que tengo que hablar algo con papá?
- Sí Pau.
- En un ratito vengo.
- Necesito hacer algo con vos.
- ¿Qué cosa?
- Algo de la escuela…
- Me apuro y vengo. ¿Sí?
- Sí, dale.

Yo sonreí y me fui.

Entré al cuarto y Pedro estaba sentado en el suelo, dándole la espalda a la puerta y apoyado contra la cama.

Me acosté en la cama y pasé mis manos por su cuello hasta llegar a su pecho. Besé su sien sentidamente y suspiré.

- ¿Te das cuenta que es una boludes lo que dijiste, no?
- Sí. –Suspiró y bajó su mirada.-
- ¿Por qué reaccionas así?
- Porque me muero de miedo. –Dijo abrazando sus rodillas y escondiendo su cara allí.-
- Yo sé como cuidarme Pepe… Nunca haría algo que nos ponga en riesgo.
- Lo sé.
- ¿Y entonces?
- El miedo me gana.
- No sé qué hacer para que te saques de la cabeza todo lo que pasó.
- Nunca voy a poder sacarlo.
- ¿Y superarlo?
- No sé Pau.
-Lo abracé fuerte, rodeando su cuello con mis brazos.- Va a estar todo bien, estamos bien…
- ¿Y si eso cambia?
- ¿Y si pensas en positivo?
- Sufrí demasiado… Sufro porque Abri no tiene a su mamá.
- Lo sé mi amor, te juro que lo sé… Pero la historia no tiene por qué repetirse. –Hice una pausa.- Yo estoy bien, nuestro bebé está bien y nunca haría nada que lo ponga en riesgo. Nunca.

Me bajé de la cama y me senté a su lado, apoyé mi cabeza en su hombro y suspiré profundo. Tomé su mano y entrelacé nuestros dedos.

- Quiero que disfrutes de esto conmigo. –Le dije.- Me da culpa que no puedas estar feliz como yo.
- No es que no esté feliz.
- ¿Y qué es?
- Que vivo con miedo.
- Relajate… -Besé su mano e hice que se acostara en el suelo y apoyara su cabeza en mi panza.- Mira… Estamos los 3 muy bien… Los 4. –Besé su frente.- Y vamos a estar juntos para siempre, es una promesa.

Me abrazó por la cintura y suspiró.

- Aferrate a nuestro bebito. –Dije acariciando su pelo.-
- Perdón.
- ¿Por qué?
- Por tratarte mal… -Suspiró.- Tampoco quiero que te sientas culpable porque yo no puedo sacarme el miedo. –Hizo una pausa.- No es solo lo que pasó en el embarazo, es todo lo que pasó Abri después también…
- ¿Pero Abri no está bien ahora?
- Sí, gracias a vos.
-Sonreí.- ¿Entonces te das cuenta que las cosas pueden estar bien?
- Sí…
- Entonces, concentrate en esa posibilidad.
-Suspiró.- Me cuesta mucho mi amor.
- Cada vez que tengas miedo, nos buscas y nos abrazas así. –Besé su frente y él sonrió.- ¿Me lo prometes?
- Sí, te lo prometo.
- No llores más, dale…

Nos quedamos un rato allí, sin decir nada…

Cuando estuvo más tranquilo.

- Amor… -Susurré.- Uno, me está doliendo la espalda acá. –Reímos.- Y dos, le prometí a Abri que íbamos a merendar juntas… ¿Queres sumarte?
- Mmm… No, prefiero ir a bañarme.
- ¿Seguro?
- Sí.

Se levantó y me ayudó a levantarme. Me besó y nos abrazamos.

- ¿Mejor? –Le pregunté.-
- Sí amor, gracias.
-Besé su cuello.- Nada que agradecer.

Y en ese momento, apareció Abril en el cuarto.

- ¡Dale Pau! ¡Tengo hambre!

Yo reí y me separé de Pepe.

- ¿Estás llorando papi?
- No mi amor. –Le dijo Pepe.-

Pero, Abril no dijo nada y se paró en la cama para abrazar a su papá.

- No estés triste papi.

Yo sonreí y me uní al abrazo.

- Escuchala a Abri… -Le dije.- No estés triste mi amor, los cuatro vamos a estar juntos siempre. ¿O no hermosa?
- Obvio pa.

Pedro sonrió y nos abrazó con fuerza.

- Los amo con locura.
- Y nosotros a vos papi.
-Susurré en su oído.- Te amo.

Nos quedamos otro rato abrazándonos y Abril se separó de nosotros.

- ¿Venís a merendar con nosotras?
- Mmm… No, tengo que ir a bañarme.
- Bueno, veni después. –Le dijo Abri.-
-Pedro sonrió.- Dale.

Abril se bajó de la cama y me miró.

- Ahora voy hermosa.

- ¡Dale que me muero de hambre!
-Reí.- Yo también, ya voy…

Abril se fue corriendo y yo lo besé a Pedro.

- Tenes prohibido llorar solo en el baño.
-Rio.- Anda con Abri…
- Si vos no lloras.
- No mi amor.
-Sonreí y lo besé.- Te esperamos eh.

viernes, 29 de enero de 2016

31.

Luego de varias charlas y pedidos, había logrado lo que quería: un punto intermedio.

Dejaría de hacer guardias y solo haría consultorio, la realidad era que a pesar de ser mamá, no quería dejar mi profesión porque era algo que me hacía muy bien.

Pedro y Abril se habían ido al supermercado y yo estaba en la cama, me sentía bastante mal… Lo bueno era que acababan de cumplirse 10 minutos en los que no había tenido que ir corriendo al baño.

Me daba vueltas todo y estaba hecha un bollito en la cama, tapada hasta la nariz.

Los escuché llegar y guardar las cosas, Abril se fue a bañar y Pepe vino hasta la habitación. Se sentó a mi lado y acarició mi pelo.

- ¿Dormís?
-Reí.- Ojala pudiera.
-Besó mi frente.- ¿Te sentís muy mal?
- No puedo moverme del mareo.
- Mmm… ¿No queres un té?
- Tengo nauseas amor.
- Pero, capaz te haga bien.
- Mmm… No sé, prefiero dormir. –Suspiré.-
- Estás muy pálida… ¿Intentas tomar el té?
- Mmm… Bueno, pero no prometo nada.
-Sonrió.- Ahora te lo hago.
- Gracias mi amor.
- De nada linda. –Besó mi mejilla y yo reí.-
- No creo estar muy linda así como estoy ahora.
- Siempre estás linda vos.
-Sonreí.- Sos tan tierno. –Besé su mano.- Apurate que necesito que me abraces un ratito.
- Dale, ahora vengo.

Pedro besó mi cabeza y volvió a los pocos minutos con el té, lo dejó sobre la mesita de luz y me ayudó a sentarme.

Yo tomé la mitad del té y lo dejé, apoyé mi cabeza en su hombro, él besó mi frente y yo cerré mis ojos mientras él me abrazaba por el costado.

- Creo que esto va a ser heavy. –Le dije riendo.-
- ¿No es solo al principio?
- Sí… Pero, en este momento todo lo que sé me lo olvido. –Reí.-
-Rio.- ¿Por qué?
- Porque es muy distinto verlo en otra persona a que te pase a vos.

Me acomodé sobre su pecho y nos abrazamos.

- No sé… Quiero vivirlo como cualquier mujer.
- Está bien eso… Pero, lo que sabes capaz también puede ayudarte.
- Sí, puede ser… Pero, no me hace sentir mejor. –Reí.-
- ¿Por qué no intentas dormir? Yo me quedo con vos.
- Gracias mi amor.
- De nada amor.

Sentí sus caricias en mi pelo y suspiré profundo para cerrar mis ojos, a los minutos, Abril salió del baño y vino a la habitación.

- ¿Pau duerme?
- Todavía no. –Le dijo Pepe.-
- ¿Puedo quedarme con ustedes?
- Obvio Abri, veni. –Le dije.-

Abril se subió a la cama y de acostó detrás de mí, abrazándome por la espalda. Yo sonreí y busqué su mano con la mía.

- ¿Te sentís muy mal Pau?
- Un poco, pero es normal…
- ¿Por qué no dormimos una siesta los tres? –Preguntó Pepe.-
- Sí papi.

-

Me desperté y sonreí al verlas dormir tan abrazadas. Me mataban de amor, los 3 ya que la pancita de Pau comenzaba a asomarse, estaba por entrar en la semana 12.

Me levanté de la cama, con cuidado de no despertarlas y las tapé. Besé sus cabezas y me fui a bañar, cuando salí, preparé algo para cenar y lo llevé en una bandeja a la habitación.

- Arriba hermosas. –Susurré en el oído de Abri.- Amor… -Acaricié el cuello de Pau.- A despertarse que es hora de comer.
- Tengo sueño papi.
-Reí.- Dale, que si no después no dormís de noche.
- Es sábado papá.
- ¿Y? Sos chiquita todavía para no dormir de noche.
- ¡Ufa!
-Reí y le hice cosquillas en el cuello.- Dale, sentate.

Abril se sentó y los dos miramos a Pau.

- Amor… -Besé su frente.- ¿Cómo te sentís?
- No sé. –Rio.- Tengo mucho sueño también. –Bostezó.-
- ¿Queres comer algo?
- Mmm… Podría ser.
- Entonces sentate. –Dije dándole mi mano y la ayudé.-

Abril se sentó en las piernas de Pau.

- ¿Qué pasa Abri? –Le preguntó abrazándola por la cintura.-
-Apoyó su mejilla en el pecho de Pau.- Tengo sueño. –Rio.-
-Besó su frente.- Comemos y seguimos durmiendo las dos, si papá no quiere se va. –Rieron las dos.-
- Ah bueno, gracias eh. –Dije riendo.-

Pau le dijo algo al oído a Abril y las dos se tiraron sobre mí, llenándome de besos.

- Ay, son tan lindas. –Dije abrazándolas a las dos por el cuello.-
- Dormí con nosotras pa.
-Reí.- Primero tenemos que comer, se va a enfriar.

Comimos los tres juntos y con Pau lavamos las cosas.

- ¿Te sentís mejor, no? –Le dije en la cocina.-
- Sí, bastante… Creo que me hizo bien levantarme, igual quiero seguir durmiendo. –Rio.-

Yo sequé mis manos y la abracé por la espalda, posé mis manos en su panza y besé su cuello.

- ¿Qué pasa? –Me preguntó posando sus manos en las mías.-
- ¿Tiene que pasar algo para que te abrace?
-Rio.- No, me encanta que lo hagas porque sí. –Buscó mi boca y me besó.-
- Ah… Menos mal. –Reímos y volvimos a besarnos.-
- ¿Volvemos a la cama? Porque me siento mejor, pero tampoco para tanto.
-Reí.- Si puedo seguir abrazándolos.
- Toda la vida mi amor.

Se dio vuelta y me besó y nos abrazamos… Yo caminaba hacia atrás porque ella me “empujaba” abrazándome por el cuello y así llegamos a la habitación.

Abril estaba en la cama y nos miró sonriendo.

- Yo quiero tener un novio tan lindo y tierno como papá. –Dijo y yo sonreí.-

Me separé de Pau y me tiré sobre ella.

- ¡Sos muy chiquita para pensar en novio vos! –Y la llené de cosquillas.- Sos la nena de papá todavía eh, ni se te ocurra traerme un novio. –Y seguí con las cosquillas.-
-Ella reía y terminó quitando mis manos de su panza.- ¡Pero son muy lindos ustedes!
-Sonreí.- Pero sos muy chiquita.

Abril se cruzó de brazos y yo reí. Pau se sentó detrás de ella y la abrazó.

- Cuando seas grande vas a tener un novio hermoso y tierno como papá.
- ¡No la apañes!
-Paula rio.- Che… Algún día la nena va a crecer.
- Pero, por ahora es mi nena. ¿O no?
-Abril sonrió.- Sí papi. –Y me abrazó por el cuello.-
- Así me gusta. –Reímos y besé la mejilla de mi hija.-

Pau se unió al abrazo y la llenamos de besos.

- ¡Bueno, basta! –Dijo Abril corriéndose del medio nuestro y nosotros reímos.- ¿No íbamos a dormir?
- ¿Tenes mucho sueño?
- Sí papá. ¿Puedo dormir acá?
- Sí, dale… Acostate.

Abril se acostó y la tapé… Nos quedamos mimándola con Pau hasta que se quedó dormida.

- ¿Te preocupa que esto la ponga mal, no? –Me preguntó.-

Yo tomé sus manos y la saqué de la habitación.

- ¿Tanto se nota?
- No, no sé… Pero, la cuidas mucho y me mata.
- No quiero que sienta que este bebé tiene más que ella. ¿Me entendes?
- Sí, claro que te entiendo. –Me besó.- Pero, aunque yo no sea su mamá… Nunca haría diferencia entre ellos.
- Eso lo sé mi amor. –La besé.- Pero, no sos su mamá. –Suspiré.-
- ¿La ves triste?
- No, todo lo contrario.
- ¿Entonces? No te hagas mala sangre por algo que capaz no pase.
- Me cuesta eso.
- Lo sé… -Me besó.- Te haces mucho la cabeza vos.
- No lo puedo evitar.
- ¿Y si intentamos dormir así te frena la cabecita?
-Sonreí.- Sí, dale.

Nos dimos un beso y volvimos a la habitación.

jueves, 28 de enero de 2016

30.

Esa noche, me levanté en medio de un llanto que no podía controlar.

Salí de la habitación y me dirigí a la cocina en donde me serví un vaso de agua y me dispuse a tomarlo mirando por la ventana, tratando de que el hecho de mirar el cielo me calmara… Pero, claro que no funcionó.

Dejé el vaso en la pileta y volví a la habitación, me metí en la cama y apoyé mi cabeza sobre la panza de Pau, abrazándola por la cintura y sin poder dejar de llorar.

- ¿Qué pasa mi amor? –Preguntó acariciando mi pelo.-

Y yo no podía hablar del llanto.

- Amor… -Acarició mi frente.- ¿Qué pasa? ¿Por qué lloras así?
- Perdón, no quería despertarte.
- No importa eso, importa que estás llorando y mucho.

Yo escondí mi cara en su panza y ella me abrazó por el cuello.

- Mi amor… -Susurró.- Tranquilo. –Besó mi cabeza.-
- Me siento un nene.
- ¿Me contas qué pasa?

Me senté a su lado y ella secó mis lágrimas.

- Amor… No llores, hey. –Me abrazó y besó mi cuello.- Tranquilo.

La abracé con fuerza y me quedé allí, tratando de tranquilizarme.

Después de un ratito, Pau se separó de mí y besó mi frente. Buscó mis manos y entrelazó sus dedos con los míos.

- Te juro que tengo pánico y no lo puedo evitar, de que le pase algo al bebé o a vos.
- Mi amor… Yo sé que la pasaste horrible, pero eso es el pasado… Ya pasó.
- No puedo no pensarlo.
- Vamos a estar bien… Estamos bien.
- No soporto pensar tan en negativo.
- Pero mi amor… -Me besó.- Si estamos bien, no va a pasar nada. –Hizo una pausa.- Yo sé que te duele lo que pasó, que te duele que Abri no tenga a su mamá… -Yo asentí con mi cabeza.- Pero, esta vez va a ser distinto. Nuestro hijo y yo vamos a estar siempre cerca tuyo.

La abracé y me quebré aún más.

- Perdón, te juro que me siento un nene.
-Besó mi cuello.- No tenes que pedir perdón…
- Me siento un tarado.
- No lo sos, no pienses en eso… Ni en todo lo malo.
- ¿Y qué hago con el miedo que tengo?

Pau se separó un poco de mí, secó mis lágrimas y tomó mis manos.

- Siempre que tengas miedo venís y nos abrazas fuerte, nuestros tres corazones van a encontrarse y van a sacar afuera todo el miedo.

Yo volví a abrazarla.

- Es real que no puedo amarte más mi amor.
-Sonrió.- Te juro que yo tampoco.

Y llenó de besos toda mi cara sin dejar de abrazarme.

- No llores más… -Me abrazó con fuerza.-
- Perdón…
- No tenes que pedir perdón amor.
- No quería despertarte.

Ella se separó de mí riendo.

- No es nada… -Me besó.- No estaba dormida del todo igual, te escuché cuando te levantaste.
- ¿Puedo saber por qué?
- Pensaba mucho en mis papás y que quería que lo supieran. –Se encogió de hombros y suspiró.-
- Seguro ya lo saben.
-Sonrió.- Eso espero…
- Seguro que sí mi amor.

Ella suspiró y se acostó hecha un bollito y mirándome, yo acaricié su pelo.

- Igual, estoy muy feliz. –Me dijo y tocó su panza.-
- Yo también… -Sonreímos.- No creí que había que aclararlo.
-Se encogió de hombros.- No, no sé. –Reímos.- No llores más vos.
- Voy a lavarme la cara y vengo.
- Dale, te espero acá así dormimos abrazaditos.
-Sonreí y la besé.- Te amo.
- Te amo. –Nos dimos otro beso y yo me fui al baño.-

-

Pedro volvió a la cama y nos acostamos frente a frente. Acarició mi mejilla y yo sonreí.

- ¿Te sentís bien? –Le pregunté.-
- Sí mi amor… Solo tengo un poco de sueño. –Reímos.-
- Entonces dormí.
- Pero quiero que vos también duermas.
- Yo voy a dormir…
- Mmm… ¿Seguro?
- Sí…

Hizo que me dé vuelta y me abrazó por la espalda, posando su mano en mi panza.

Besó sentidamente mi nuca y yo sonreí.

- Soñé muchas veces esto. –Dijo en mi oído.-
-Sonreí.- Yo lo soñaba cuando estábamos juntos…
- ¿Y después?
- Nunca creí que íbamos a volver a encontrarnos.
- Yo tampoco, pero lo deseé siempre.
-Reí.- Yo también.

Sentí que me abrazó más fuerte.

- Ahora me doy cuenta que si no nos reencontrábamos, nunca iba a poder ser feliz de verdad.
- Yo no fui feliz nunca mientras no estuvimos juntos.
- ¿Y ahora?
- Me brota la felicidad por los poros. –Hice una pausa.- Siento que este bebé me va a ayudar a terminar de sanar lo de mis papás.
- Seguramente sea así.
-Sonreí.- Quiero inundarme de amor.
- Te juro que ese bebé va a llenarte… Te lo digo con conocimiento de causa.
- Ay, él tiene experiencia. –Dije burlándolo y reímos.-
- Sos una tarada. –Me dijo riendo.-
- Era un chiste tonto.
- Ya lo sé. –Besó mi mejilla.- A pesar del miedo, me encanta poder vivir esto otra vez con vos que sos la mujer de mi vida.
-Sonreí.- Quiero que esta vez puedas disfrutarlo. –Dije acariciando su mano.-
- Yo quiero lo mismo. –Besó mi cuello.- Los amo. ¿Sabes?
- Y nosotros te amamos a vos.
-Besó mi nuca.- Dale, descansa…
- Tengo un poco de frío.

Pedro acomodó las mantas y yo sonreí.

- ¿Mejor?
- Sí, gracias.
- De nada.
- Hasta mañana mi amor, que descanses.
- Vos también.

Y al rato, nos quedamos dormidos.

-

Desperté al mediodía siguiente, ya que era sábado y sonreí al verla dormir junto a mí. La abracé con fuerza y apoyé mi cabeza en su espalda… Amaba sentirla tan cerquita, sentir el calor de su cuerpo y su respiración.

- Pepe… -Susurró.-
- Sh… Seguí durmiendo.
- ¿Qué pasa? –Preguntó tomando mi mano.-
- Nada, que me gusta tenerte cerca.

Ella se dio vuelta y quedó frente a mí.

- Sos tan tierno.
-Sonreí.- No quería despertarte…
- Es tarde igual.
- Pero estás embarazada y tenes derecho a dormir.

Pau rio y se acomodó sobre mi pecho, yo la abracé por la cintura y cerró sus ojos.

- ¿Cuándo vas a mudarte de verdad? Quiero que todas las mañanas de mi vida sean así.
-Sonrió.- Cuando vos me ayudes…
- Ya, ahora.
-Rio.- Tengo que ver que voy a hacer con la casa… Creo que alquilarla, más si voy a dejar la clínica.
- ¿Vas a dejarla?
- No sé… Pero, capaz es una posibilidad y puedo seguir teniendo mi plata.
- No pienses en la plata.
- No lo pienso como un problema, es que estoy acostumbrada a tener mi plata…
- Bueno, pero si dejas de trabajar nunca va a faltarles nada.
-Sonrió.- Lo sé mi amor, lo sé. -Besé su frente.-

miércoles, 27 de enero de 2016

29.

Me había hecho varios estudios con una amiga obstetra y fuimos juntos a la habitación en donde estaba Abril.

Pedro se sentó en el sillón y me tomó por la cintura, haciendo que me siente sobre sus piernas.

- Es muy chiquitito. –Dijo tocando mi panza.-
-Sonreí.- Sí, ocho semanas es muy poquito.

Suspiramos y chocamos nuestras frentes.

- Tenes que hablar acá, para que no hagas más guardias…
- Sí, ya sé. Voy a ver como puedo acomodar todo.
-Corrió el pelo de mi cara.- ¿Y si dejas de trabajar?
- No sé si podría dejarlo.
- No quiero sonar a machista, pero tu trabajo es muy demandante… Y con mucho conocimiento de causa puedo decirte que los bebés necesitan mucho a su mamá.
-Suspiró.- ¿Me dejas pensarlo?
- Sí, obvio que sí. –Me besó.- No quiero presionarte.
- No te preocupes, sé que me lo decís bien.

Lo abracé y él llenó de besos mi cuello.

- Me encanta sentir que nos cuidas.
-Sonrió.- Siempre voy a cuidarlos, no quiero que les pase nada malo.
- Sacate el miedo, quiero que lo disfrutes.
-Suspiró.- Me cuesta un poco.

Me separé un poco de él y lo besé.

- Quiero que sea algo lindo para los dos. –Lo besé.- Dale…
- Es que fue todo muy feo…
- Esta vez va a ser distinto. –Lo besé.- Te voy a dejar que estés todo el día encima nuestro. –Él sonrió.- No solo voy a dejarte, sino que lo voy a disfrutar muchísimo… Dale, una sonrisa che. ¡Vamos a ser papás!
-Sonrió y me abrazó.- Ay, te amo tanto.
- Yo también te amo mi amor y por eso quiero que lo disfrutemos.

Nos abrazamos más fuerte y nos separamos un poco para besarnos.

- ¿La despertamos a Abril y vamos a casa?
- Sí… A casa. –Sonreímos y nos besamos.-
- ¿La despertas vos que voy a buscar mis cosas al consultorio?
- Dale.

Ni bien llegamos, Abril me tomó de las manos e hizo que nos sentáramos en el sillón. Pedro se sentó frente a nosotras.

- Pau… ¿Te acordas lo que te dije anoche?
-Sonreí.- Sí…
- ¿Es verdad, no?

Lo miré a Pepe con una sonrisa y él asintió.

- Sí Abri, es verdad…

Abril sonrió.

- Papá y yo vamos a tener un bebé que va a ser tu hermanito.

Y cuando lo vi a Pepe, tenía los ojos llenos de lágrimas.

Abril no dijo nada y me abrazó, yo también la abracé y la llené de besos.

- Gracias Pau.
-Sonreí.- No te das una idea de lo que te quiero Abri.
- Te quiero mucho Pau.

Pedro se unió al abrazo.

- Y yo las amo a las dos. –Nos abrazamos más fuerte.- Son la familia más hermosa de todas. –Susurró  y yo sonreí.-

Abril se separó de nosotros y miró mi panza.

- ¿Qué pasa? –Le preguntó Pepe.-
- ¿Es muy chiquito, no?
-Reí.- Sí, es muy chiquitito.

Abril posó sus manos tímidamente en mi panza y yo sonreí.

-

Un rato después, Paula se había ido a dormir y yo me quedé a solas con mi hija.

- Abri… ¿Venís a hablar un rato con papá? –Le dije desde el umbral de la puerta de su habitación.-
- Sí pa. ¿Qué pasa?
- Veni conmigo…

Ella me siguió y nos sentamos en el sillón.

- ¿Qué pasa pa?

La senté sobre mis piernas y suspiré.

- ¿Segura a vos te pone feliz tener un hermanito?
- Sí pa…
- ¿Segura, segura?
-Rio.- Sí, aunque me acuerdo de mamá.

Suspiré, porque lo sabía…

- Tu mamá siempre va a ser tu mamá hija… -Dije acomodando su pelo.-
- Mi hermanito va a tener mamá y yo no. –Suspiró y bajó su mirada.-
- Pau los va a cuidar mucho a los dos… Y obvio que yo también.
- ¿Me abrazas papi?
- Obvio mi amor, veni.

La abracé contra mi pecho y besé su frente.

- Me gusta que sea Pau porque es re buena y la quiero.
-Sonreí.- Creo que nunca podría estar con una mujer que no te quiera a vos…
- ¡Tenes que estar siempre con ella!
-Reí.- Lo sé, vamos a estar siempre juntos… Los 4.
-Sonrió.- ¿Está mal si yo quiero a Pau como si fuese mi mamá?
-Me separé un poco de ella, para poder mirarla a los ojos.- No mi amor, no está mal.
- ¿Mamá no se enoja desde el cielo?
-Sonreí.- No, ella no se va a enojar… -Acomodé su pelo.- Ella quiere que vos seas feliz.

Abril volvió a acurrucarse en mi pecho y la abracé con fuerza.

- Te amo hija…
- Yo también te amo papucho.

Sonreí porque amaba que me diga así.

- Siempre voy a estar para vos. ¿Sabes? Siempre. –Besé su cabeza.- Yo sé que te tocaron cosas difíciles y feas… -Suspiré.- Pero, siempre voy a hacer hasta lo imposible para que seas feliz.

Abril se separó un poco de mí y me miró.

- Yo soy feliz papi, porque te tengo a vos, a Pau y ahora a mi hermanito.

Sonreí y no pude evitar llenar de besos toda su cara.

- Basta papá, me pincha tu barba.
-Reí.- Es que sos tan linda. –Dije y le hice cosquillas.-

Ella se zafó de mí y me hizo cosquillas a mí.

Después de un ratito, la frené y la abracé.

- ¿Falta mucho para que nazca el bebé? –Preguntó separándose de mí.-
- Mucho. –Reí.- Siete meses más o menos.
- Un montón.
- Sí mi amor, es muy chiquitito todavía.
- ¿Y cómo se va a llamar?
-Reí.- No sabemos, no sabemos si es nena o nene todavía.
- Ah…
- ¿Qué te parece si preparamos algo para comer y vamos a despertar a Pau?
- Sí, dale papi.

Preparamos unos tostados con jugo y fuimos hasta la habitación. Dejé la bandeja a un lado y me arrodillé en el suelo, frente a mi novia. Abril se arrodilló detrás de ella.

Acaricié suavemente su cara y susurré:

- Arriba mi amor.
- Dale que trajimos tostados. –Dijo Abri.-
- Mmm… -Abrió sus ojos.- Paren que estoy muy dormida.
-Reí y besé su nariz.- Comes y seguís durmiendo. -Rio y se sentó, pero tenía una expresión rara en su cara.- ¿Te sentís bien?
- Me mareé un poco, nada más. –Suspiró.-
- ¿Pero estás bien Pau? –Preguntó Abri.-
- Sí hermosa. –Le respondió acariciando su mentón.-

Comimos y luego Abril se fue a hacer las cosas de la escuela que no había podido por estos días que había faltado.

Pau apoyó su cabeza en mis piernas y suspiró.

- ¿Te quedas un ratito conmigo?
- ¿Solo un ratito? –Pregunté y ella sonrió. Besé su frente.-




-

Comenten por favor ♥


martes, 26 de enero de 2016

28.

No le respondí nada porque no sabía muy bien qué decirle, tampoco entendía por qué me lo había dicho…

Suspiré y me quedé con ella hasta que se quedó completamente dormida, en ese momento me levanté y me fui a mi consultorio. Me senté en la silla y comencé a pensar, hacia días que vivía muerta de sueño y extremadamente sensible, eso no era tan común en mí… Sobre todo lo primero, estaba acostumbrada a no dormir por las guardias.

Me levanté sin pensarlo demasiado y fui hasta el depósito, que era como una farmacia, había de todo. Busqué un test y volví al consultorio en medio de un ataque de ansiedad muy grande.

Lo dejé en el baño y me senté en la camilla, dejando que mis pies cuelguen y moviéndolos de manera muy impaciente.

Me sentía rara y no me jugaba por ninguna posibilidad.

Me moría de miedo.

De pánico.

Pasaron todos los minutos que indicaban las instrucciones y volví al baño, temblando de pies a cabeza.

Mantuve mis ojos cerrados hasta que me animé a mirar y me desarmé en medio de lágrimas, mi cuerpo terminó de aflojarse y caminé hacia atrás hasta llevarme puesta la pared.

En ese momento, entraron a mi consultorio.

- ¡Paula! ¿Estás acá?
- ¿Qué pasa Maby? Estoy en el baño.
- ¿Estás bien?
- Me siento mal…
- ¿Necesitas algo?
- No, no te preocupes. ¿Pero qué pasó?
- Entró una nena, pero lo busco a Javi.
- Dale, por favor.
- Cualquier cosa avisa.
- No te preocupes Maby.

Y escuché que cerró la puerta.

Refregué mis ojos y volví a mirar el test: no había posibilidades de error. Estaba demasiado nítido.

Salí del consultorio y fui hasta la habitación en donde estaban Pepe y Abril, me arrodillé delante de Pepe y llené de besos su cara mientras acariciaba su pelo.

- Mi amor… -Susurré tratando de contener las lágrimas.- Pepe… Despertate.
- ¿Qué pasa? –Se despertó exaltado.-
- No te preocupes. –Besé su frente.- Solo necesito hablar con vos.
- ¿Le pasó algo a Abri?
- No, Abri está perfecta. Pero, vení conmigo…

Me levanté y le dí la mano.

- ¿Qué pasa amor?
- Vení conmigo.

Lo llevé de la mano hasta mi consultorio y yo caminaba de un lado al otro.

- No entiendo nada Pau.
-Reí.- Yo tampoco.
- ¿Me explicas qué pasa?
- Sentate. –Le dije.-
- Me estás poniendo nervioso.
- Sentate… -Repetí e hice que se sentara en la camilla.-

Me paré frente a él y tomé aire.

Busqué sus manos y entrelacé mis dedos con los suyos, lo besé y lo miré fijamente a los ojos.

- Pasa que… Hace un rato fui a la habitación y sin querer la desperté a Abri, me pidió que me acueste con ella y me dijo algo.
- ¿Qué te dijo?
- Que yo tenía un bebé en mi panza. –Le dije con una sonrisa y los ojos llenos de lágrimas.- Y me hice un test….
- ¿Y? –Preguntó sonriendo.-
- Y dio positivo mi amor. –Confesé dejando caer algunas lágrimas.- Estoy embarazada.

Pedro no dijo nada, tan solo me abrazó con fuerza por el cuello y llenó de besos mi mejilla. Ambos estábamos llorando y yo lo abracé por su cintura.

- ¿Estás segura?
- Sí mi amor, estaban muy nítidas. –Me separé un poco de él.- Igual, me voy a hacer uno de sangre… Pero, estoy.

Pedro sonrió y me lo quería morfar a besos, justamente eso hice.

- Te amo. –Le dije.-
- Ay, yo también te amo. –Me besó.- Con locura. –Nos besamos y volvimos a abrazarnos.-
- ¿Te pone feliz?
- Muy mi amor, muy feliz. –Besó mi cuello.- ¿A vos?
-Sonreí.- También, pero me da un poco de miedo.
- Estamos juntos.
- Eso es lo más lindo de todo.

Se separó un poco de mí y me besó, se sentó contra la pared e hizo que me siente sobre sus piernas.

Buscó mi mano, la unió a la de él y las llevó juntos a mi panza. Yo sonreí y lo besé.

- Prometeme algo mi amor…
- ¿Qué? –Le pregunté.-
- Que te vas a cuidar, que vas a hacer todo lo que hay que hacer… Porque sé que los médicos son muy confiados y a veces se pasan de la línea.
-Reí.- Te lo prometo.
-Suspiró y cerró sus ojos.- El embarazo de Abril fue tan angustiante que te ruego que te cuides, que me dejes estar con vos en cada pasito… Quiero cuidarlos.
-Lo tomé por la mejilla con mi mano libre y lo besé.- Vamos a estar bien, te lo prometo.

Me abrazó y yo también lo abracé.

- Bien y juntos. –Le dije.- Los 4.

Sentí que me abrazó aún más fuerte y acarició mi espalda.

- Te amamos. –Le dije en su oído.- Y vamos a estar juntitos para siempre.
- Los amo, los amo, los amo. –Dijo llenándome de besos.-
-Sonreí y lo besé.- Ahora más que nunca quiero irme a vivir con vos.
- Mañana ya estás en casa, no lo dudes.
-Sonreí.- Sos muy tierno… ¿Te lo dije alguna vez?
- Mmm… Muchas. –Reímos y nos dimos un beso.- Pero, de verdad que quiero tenerlos cerca…
- Siempre nos vas a tener cerca.

Pedro besó mis labios y luego mi panza.

- Hola mi amor, hola. –Volvió a besar mi panza y sonreí.- Mamá y papá te aman mucho. ¿Sabes?

Acaricié la nuca de Pedro y él volvió a besarme.

- Quiero saber de cuánto estás.
-Sonreí.- Yo también, mañana me hago los primeros estudios.
- ¿Ya?
- Son todos mis compañeros y amigos acá… -Reímos.- Puedo hacérmelos antes de que arranquen a atender, además… ¿Vos mañana no vas al laburo, no?
- No, mañana si pude zafar… Tengo que hacer cosas desde la compu.
- Bueno, me hago los estudios temprano con vos. –Él sonrió.- Y después nos vamos todos juntos a tu casa.
- No, no… Tu no. –Sonreí.- Nos vamos a casa, nuestra casa.
-Lo besé.- Te amo. –Lo besé.- Te amo.
-Me besó.- Te amo.

Volvimos a abrazarnos y reímos.

Sentí sus caricias en toda mi espalda y cerré mis ojos, escondiendo mi cara en su hombro.

Me costaba caer, me costaba creerlo… Pero sentirlo tan cerca me permitía estabilizarme.

- No tiembles más. –Susurró.-
-Reí.- Me siento caminando en el abismo.
- Te juro que estamos en la misma. –Reímos.-
- Abrazame fuerte.

Sentí que me abrazó con fuerza y sonreí.

- Toda la vida voy a abrazarte.
- Tus abrazos son lo más lindo del mundo.
- Los tuyos también. –Sonreímos.-
- Te juro que siempre que te abrazo siento que mi corazón se regulariza, se tranquiliza…
- Sos tan hermosa. –Besó mi cuello.-
- Vos sos hermoso. –Besé su mejilla.-
- ¿Sabes qué?
- ¿Qué?
- Yo nunca le había prestado atención hasta esa vez que te escuché hablando con Abri… Descubrí que me pasa lo mismo.

Me separé un poco de él, sonriendo y lo besé.






-

La niña tenía razón... ♥

lunes, 25 de enero de 2016

27.

Pedro había tenido que irse un rato al laburo y yo me había quedado con Abri, volvía con ella en mis brazos de hacerle un electro y una ecografía.

- Bueno señorita… -Dije sentándome en la camilla con ella en mis piernas.- Ya nos podemos quedar acá.
- ¿Tenes que volver a ponerme el suero?
- No, ya está eso… -Acomodé su pelo.- Ya estás bien.
- ¿Y ya me puedo ir?
- Mmm… Todavía no.
- ¿Por qué?
- Porque quiero asegurarme de que vas a estar bien.
- Tenes que venir a casa para eso, así me tenes cerca siempre.
-Sonreí.- Sos muy hermosa. ¿Sabías? –Y la llené de besos.-
- ¿Cuándo vas a venir?
- Mmm… Ir, puedo ir todas las veces que quieras.
- Pero venir a vivir.
- Dame un tiempo para eso.
- ¿Por qué? ¿No queres?
- No, no es eso… Es que no es fácil mudarse, pero, puedo dormir en tu casa todas las noches que no esté acá…
- Sí, eso sí.
-Sonreí.- ¿Qué te parece si vamos a la cafetería y merendamos?
- Sí, dale.
- Subite… -Dije haciendo que se suba en mi espalda, ella rio y así salimos de la habitación.-

Mientras caminábamos, ella besó mi mejilla y yo sonreí.

- Te quiero mucho Pau.
- Yo también te quiero mucho hermosa.

Un rato después, estábamos en la cafetería y sonó mi celular.

“Hola amor… ¿Cómo andan? En un ratito ya vuelvo…”

“Estamos muy bien, merendando en la cafetería… Dale, que en dos horas entro a laburar.”

“¿Abri se tiene que quedar hasta mañana?”

“Mmm… Sería lo mejor, yo voy a estar a la noche otra vez acá.”

“¿Pero está bien?”

“Sí, ya está bien… Recién le hice los estudios, pero prefiero que se quede para asegurarnos… Hay habitaciones, asique no hay problema.”

“Entonces paso por casa a buscarle el otro pijama y me doy una ducha. ¿O se te complica?”

“No, tranqui… Tengo el primer paciente dentro de dos horas, recién son las dos de la tarde…”

“Te prometo que me apuro, las extraño.”

“Sos tan lindo… Nosotras también te extrañamos.”


- En un rato viene papá. –Le dije a Abril.-
- Igual me gusta estar con vos también.
-Sonreí.- A mí también me gusta estar con vos. –Besé su mano.- ¿Ya terminaste con esto?
- Sí.
- Entonces volvamos.
- ¿Tenes tu compu acá?
- Sí, está en el consultorio.
- ¿Podemos ver una peli juntas?
-Sonreí.- Obvio que sí.

Nos levantamos de la mesa y le dí la mano, pasamos a buscar mi computadora y luego fuimos al cuarto en donde ella estaba. Nos acostamos juntas y comenzamos a ver una película de Disney, pero ella se quedó dormida. Dejé la computadora a un lado y me quedé a su lado, jugando con su pelo.

Pedro entró a la habitación y sonrió al vernos, me quise levantar pero me lo impidió.

- No, no, quedate.

Dijo y buscó su celular para sacarnos una foto. Yo sonreí y él se acercó a mí, nos besamos.

- Hola amor. –Le dije.-
- Hola hermosa. –Volvimos a besarnos.- ¿Cómo está la peque? –Preguntó y besó la cabeza de Abril.-
- Está bien ya… Pero, como tienen algunos privilegios acá… -Reímos.- Prefiero que se quede hasta mañana.
- Sos tan linda.
-Sonreí.- Dejame que los cuide.
-Me besó.- Yo te dejo, pero si nos dejas que nosotros te cuidemos a vos también.

Yo asentí y me senté sobre sus piernas, él estaba en la silla.

- Me hace muy feliz saber que vamos a vivir los tres juntos. –Dije y besé su sien.-
-Besó mi cuello.- A mí también. –Sonreímos y nos besamos.- ¿Pero estás bien?
- Sí. ¿Por qué?
- Tenes la carita rara.
- Estoy cansada y me espera otra noche fatal, es solo eso.
- ¿Segura?
- Sí Pepe. –Lo besé.-
- ¿Y no queres dormir un ratito?
- ¿Qué hora es?
- Tres menos cuarto… Tenes más de una hora.
- Mmm…
- Dale, yo las cuido.
-Sonreí.- Sos más tierno. –Lo besé y nos levantamos.-

Me acosté en el sillón de la habitación y él me tapó con su campera, yo sonreí y cerré mis ojos.

- Descansa mi amor.
-Suspiré.- ¿Soy muy egoísta si te pido que te quedes cerquita mío hasta que me quede dormida?
- Mmm… No, para nada. –Besó mi frente.- ¿Segura estás bien?
-Reí.- Sí, solo un poco sensible.
- ¿Debido a…?
- No sé. –Me encogí de hombros.-
- Mmm…
-Reí.- De verdad nene.
- Bueno, te creo.
- Te amo… -Le susurré.-
- Yo también te amo mi amor. –Nos besamos y sonreímos.- Dale, descansa…

Cerré mis ojos y sentí sus caricias en mi pelo hasta que me quedé dormida.

-

Pau se quedó dormida y yo me acomodé en la silla que había allí ya que ambas dormían y me dispuse a hacer lo mismo.

Me desperté cuando sentí que Abril acariciaba mi mano y sonreí.

- Hola mi amor… -Le dije.-
- Hola papi. –Me acerqué y le dí un beso.- ¿Cómo te sentís?
- Re bien.
-Sonreí.- Buenísimo entonces.
- ¡Sí!

Miré la hora del celular y le dije a Abri.

- Hay que despertar a Pau… ¿Queres ir vos?
- Sí, dale.

Yo sonreí y la ayudé a bajar de la camilla. Abril se acercó a Pau y comenzó a acariciar su pelo.

- Despertate Pau. –Le dijo en el oído.-
-Pau sonrió y abrió sus ojos.- Hola Abri.
- Hola Pau. –Besó su mejilla y yo sonreí.-
- Son menos diez amor. –Le dije.-
- Uy… -Dijo y se sentó.- Se me parte la cabeza.
- ¿Queres unos masajitos?
-Sonrió.- Si puede ser…
- Obvio que puede ser.

-

Esa madrugada, en vez de ir a mi consultorio fui a la habitación en donde estaba Abril y me senté en la silla. Pedro dormía en el sillón y Abril en su camilla, hice ruido sin querer y Abril se despertó.

- Perdón mi amor… -Dije acariciando su pelo.- No quería despertarte. –Besé su frente.- Seguí durmiendo…
- Veni conmigo Pau.
- ¿Segura?
- Sí.
- Bueno…

Yo sonreí y me acosté a su lado.

- Me gusta dormir con vos.
-Sonreí.- A mí también.

Abril se acomodó posando su cabeza en mi hombro y su mano en mi panza, yo la miré extrañada y la abracé.

- Estoy segura de que vos tenes un bebé ahí adentro. –Me dijo con los ojos cerrados.-




-

¿Qué dicen? ¿Abri tendrá razón o no?

domingo, 24 de enero de 2016

26.

Cuando volví, Pau estaba sentada en una silla con su cabeza en la camilla y se había quedado dormida.

Sonreí en medio de la angustia y me acerqué a ella.

- Mi amor… -Susurré en su oído y besé su nuca.- Anda a dormir al sillón que vas a estar más cómoda. –Dije corriendo el pelo de su cara.-
- Te estaba esperando.
- Anda al sillón, dale. Yo me voy a quedar despierto.
- Despertame si se despierta…
- Sí Pau.

La abracé por los hombros e hice que se levante, se acostó en el sillón y besé su frente.

- Perdón, no quería quedarme dormida.
-Reí.- No pasa nada, dormí… Dale.
- No quiero dejarte solo.
- Pero necesitas dormir, así mañana estás despierta para atender a la peque.
- Despertame cualquier cosa que pase.
- Obvio que sí.
- ¿Estás más tranquilo?
- Un poco, ahora me voy a ir a acostar con ella que eso va a tranquilizarme. ¿Puedo?
- Obvio que podes, tene cuidado con el suero nada más.

Yo me saqué la campera y la tapé.

-Sonrió.- Gracias.
- De nada mi amor. –Besé su frente.- Dale, descansa…

Me quedé con ella hasta que se quedó dormida y luego me acosté con Abril, sentirla cerca siempre me tranquilizaba.

-

Me desperté cuando el sol me daba en los ojos y ambos dormían muy tranquilos en la camilla, me acerqué a Abril y escuché su corazón… Creía que estaba mucho mejor.

Cargué su suero y fui en busca de un café, mientras lo tomaba hice un informe con los estudios que le había hecho la noche anterior para compararlos con los que le iba a hacer hoy.

- Pau… -Susurró Abri y yo le sonreí.-
- Buen día hermosa. ¿Cómo te sentís?
- Un poco mejor.
- ¿Sí?
- Sí.
- Bueno, mejor entonces. –Dije y besé su frente.- Me parece que lo voy a despertar a papá así te puedo revisar.

Me acerqué a Pepe y besé su mejilla.

- Buen día mi amor… -Susurré.-
- Desperate papá.

Pedro sonrió y besó la frente de Abril, luego mis labios.

- ¿Cómo te sentís hija?
- Un poco mejor.
- Amor… ¿Te corres así puedo revisarla?

Pedro asintió y se levantó.

- Anda a comer algo… -Le dije.-
- ¿Vos comiste?
- Tomé un café.
- Traigo para los dos.
- Bueno, dale.

Pedro se fue y yo la revisé a Abril.

- ¿Cómo estoy Pau?
- Mucho mejor que ayer.
- ¿Y ya me puedo ir a mi casa?
- No hermosa…
- Ufa.
-Suspiré y me senté a su lado.- Yo me voy a quedar a cuidarte.
- Solo quiero que me cures vos.
-Sonreí.- Está bien, te lo prometo. –Besé su frente.- ¿Sabes por qué volvió a pasarte esto?
- Soñé algo y me desperté así.
- ¿Qué soñaste?
- Que estaba mi mamá, pero no la podía alcanzar… Entonces corría y corría. –Dijo con los ojos llenos de lágrimas.- Y nunca la alcancé. Fue horrible Pau.
- Pero fue solo un sueño.
- Pero yo quería verla.
- Yo lo sé mi amor, lo sé porque me pasa lo mismo. –Besé su cabeza.- Pero, no se puede…
- ¿Me abrazas fuerte como si fueses mi mamá?
- Obvio que sí mi amor, veni… -Dije abrazándola y ella se acurrucó en mi pecho.- Va a estar todo bien, te lo prometo.

Y en ese momento noté que Pedro había escuchado toda la conversación, dejó lo que había comprado a un lado y besó varias veces la espalda de su hija.

- Pau y yo vamos a cuidarte hija. ¿O no Pau?
- Obvio que sí. –Le dije.-
- Me quiero ir a casa. –Dijo un poco molesta.-
-Me separé un poco de ella.- No podes irte, tengo que seguir revisándote.
- No seas mala Pau.
- No soy mala mi amor… Es que, tenemos que cuidar tu corazón.
- Sí, sos mala. –Dijo inundada en lágrimas y se fue con su papá, yo suspiré.-
- Hija… -Le dijo Pepe.- Pau lo hace para cuidarte, además yo tampoco voy a dejar que te vayas a casa si tenes que quedarte acá.
-Posé mi mano en su pecho.- Te prometo que va a ser muchísimo menos tiempo que antes. –Hice una pausa.- No va a dolerte nada. –Le dije.- Dale, no te enojes conmigo.
- Hey che… ¿Vos no la queres a Pau?
- Sí, mucho.
- Entonces no tenes que enojarte con ella que lo único que quiere es cuidarte. ¿No te parece?
- Sí.
- ¿Y qué tenes que hacer entonces?

Abril se acercó a mí y me abrazó por el cuello.

- Perdón Pau.
-Yo la abracé por la espalda.- No pasa nada, ya está. –Besé su mejilla.- ¿Queres comer algo?
- Sí…
- Ahora voy a pedir que te traigan. –Me separé un poco de ella.- Y desayunamos los tres. ¿Te parece?
- Sí.
- Bueno, pero antes de que me vaya tenes que regalarme una sonrisa. –Abril sonrió.- ¡Más grande! –Reímos.- ¡Más, más! –Abril sonrió mientras reía y nos abrazamos los tres.-

-

Cuando Pau se fue, yo busqué la mano de mi hija y la miré.

- ¿Soñaste con mamá?
- Sí. –Dijo sin mirarme.- La quiero acá conmigo.
- Yo lo sé eso… -Dije acomodando su pelo detrás de su oreja.- Pero, aunque quiera, no puedo traértela.
- Ya lo sé. –Suspiró.- Pero, podes decirle a Pau que venga a vivir a casa.
- ¿Y qué tiene que ver eso?
- Que puede cuidarme como mi mamá.
-Sonreí.- ¿A vos te gustaría eso?
- Sí, me encantaría.
- Podes decírselo vos si queres…
- ¿De verdad?
- Sí.
-Sonrió.- Entonces sí, se lo digo yo.

Cuando Pau volvió, desayunamos los tres juntos.

- ¿Vamos a hacer otro electro Abri? –Le preguntó.-
- Antes tengo que decirte algo.
- ¿Qué cosa mi amor?
- Veni…

Pau se sentó a su lado y la miraba extrañada.

- Pau… ¿Vos no queres venir a vivir con nosotros? –Pau sonrió y me mató de amor.- Porque sos la novia de papá y además así podrías cuidarme como si fueses mi mamá.

Paula mordió su labio sonriendo y me miró, yo asentí con una sonrisa y ella volvió su vista a Abril.

- Me encantaría Abri.
- ¡Entonces veni! –Dijo y la abrazó.-
- Te amo. –Le dije modulando mis labios.-
- Te amo. –Respondió del mismo modo e hizo que me una al abrazo.-

-

Más tarde, Abril se había quedado dormida y yo me acerqué a Pedro.

- ¿De verdad que…? –Le pregunté.-
- ¡Muy de verdad!
- Ay. –Lo besé.- Te amo tanto.
-Sonrió.- Te amo. –Me besó.- ¿Estás segura de que queres?
- Es lo que más quiero.
- Entonces poder venir cuando quieras.

Yo lo abracé, un poco emocionada.

- Me hacen muy feliz. –Le dije.-
- Y vos a nosotros, nos completaste la vida. –Besó mi mejilla.- No me llores.
-Reí.- Es que me matas de amor.
- Te amo bonita.
- Te amo mi amor. –Nos separamos sonriendo y nos besamos.-





-

Cuando escribí esta novela creo que emanaba corazones... jajajaj

sábado, 23 de enero de 2016

25.

Llamé a Paula, al borde de un ataque de nervios.

- Hola Pepe… ¿Qué pasa que llamas tan tarde?
- ¿En dónde estás?
- En la clínica. ¿Qué pasa? ¿Le pasó algo a Abril?
- Está morada, no puede respirar.
- Traela, entra directamente a mi consultorio.
- Ya salimos.
- Tranquilo… ¿Sí? Pero apurate.

Yo le corté y tomé a mi hija en brazos.

- Trata de respirar, por favor hija. –Susurré en su oído.-

Manejar en esas condiciones no podía, asique caminé con ella en mis brazos hasta la remisería que había en la esquina y pedí un auto urgente.

Abrí la ventanilla y corrí el pelo de su cara.

- Tranquila mi amor, tranquila que ya llegamos. –Dije acariciando su espalda.-
- Tengo miedo papá.
-Suspiré.- Ya lo sé, pero no va a pasar nada… Estamos yendo al consultorio de Pau.
- Pero no puedo respirar.
- Trata de seguir mi respiración Abri…

Por fin llegamos, le pagué al remisero y no esperé a que me diera el vuelto, bajé con Abril en mis brazos y tal como me había dicho, entré directamente a su consultorio.

Acosté a Abril en la camilla y entre los dos le quitamos la campera.

- Tranquila hermosa… -Dijo Pau acariciando su pelo.- ¿Me escuchas?

Abril asintió.

- Bueno… A ver… -Dijo buscando algo en su mueble.- Veni hermosa.

Se sentó en la camilla e hizo que Abril se sentara en sus piernas, puso un pañuelo con un líquido en su nariz.

- ¿Le sacas las zapatillas Pepe?

Yo asentí y descalcé a Abril.

- Trata de respirar tranquila… -Le dijo Pau.- Seguime a mí. –Dijo y comenzó a escuchar con el estetoscopio en su espalda.-

Pero, Abril no se tranquilizaba.

- ¿Me escuchas Abri?
- Sí.
- Voy a tener que darte una inyección para que te sientas mejor.

Y que Abril no se quejara de un pinchazo era porque se sentía verdaderamente mal.

Paula hizo lo que le dijo y Abril se quedó acostada en la camilla. Nosotros estábamos a su lado y la mimábamos.

- ¿Qué es lo que tiene Pau? –Le pregunté.-
-Suspiró.- No sé Pepe y eso me preocupa.
- No me asustes.
- No puedo decirte nada Pepe… Primero tiene que poder respirar bien y después la reviso bien.

Yo suspiré y bajé mi mirada, pero ella hizo que la mire.

- Tranquilo, yo la voy a cuidar.
- Gracias.

Pau me dio un beso y volvió su vista a mi hija.

- ¿Te sentís un poco mejor Abri?
- Un poco.
- ¿Queres tomar un poquito de agua?
- Sí.

Paula se paró y salió al pasillo, sirvió un vaso de agua en uno de los dispenser que había y volvió.

La ayudé a Abril a sentarse y ella tomó un poco de agua.

- Tranquila que no va a pasar nada, no tiembles. –Dijo Pau sentada a su lado, abrazándola.- De verdad. –Besó su sien.- Ahora te voy a revisar… ¿Sabes?

Abril asintió y Pau pasó un largo rato revisándola.

- ¿Vamos a otro lado que tengo que hacerte un electro? –Le preguntó.-
- Pero que venga papá.
- Sí, dale. Papá viene.

Yo la alcé y fuimos hasta aquel lugar.

No entendía nada y me desesperaba. Le puse la remera a Abril, quien no me soltaba y Pau observaba el estudio.

- Decime algo. –Le dije modulando mis labios.-
- Vayan a mi consultorio que ahora voy.

Yo asentí y fui con Abri hasta el consultorio de Pau, ella se acostó allí hecha un bollito y yo mimaba su pelo.

- Ya estás respirando bien… -Le dije.- ¿Estás un poquito mejor?
- Sí, pero me duele el pecho.
- Eso tenes que decírselo a Pau.

Y en ese momento entró.

- ¿Qué tenes que contarme mi amor?
- Que me duele el pecho.
- Tenes lo mismo que tenías antes de que te opere… ¿Te acordas?
- Sí.
- Es lo mismo, pero un poco más fuerte. –Hizo una pausa.- Te voy a poner un suero con un remedio que va a ayudar a que tu corazoncito vuelva a la normalidad. ¿Sabes?
- No quiero que me operes otra vez.
- No, tranquila. –Besó su frente.- No pienses en eso… Ahora solo pensa en tranquilizarte, con este suero vas a dormir un rato.

Preparó las cosas y la inyectó, nos quedamos mimándola hasta que se quedó dormida y no pude evitar largarme a llorar.

- Decime la verdad Pau.

Ella no dijo nada y me abrazó por el cuello.

- No llores mi amor.
- Decime qué tiene.

Paula se separó un poco de mí y secó mis lágrimas.

- Es lo que le dije a ella.
- ¿No me mentís?
- No, nunca te mentiría y menos con algo así.
-Suspiré.- ¿Y qué hay que hacer?
- Esperar… Debería llevarla a una sala de internación, al menos hasta mañana. ¿Me esperas acá?
- Sí, te espero.
-Me besó.- Te prometo que la voy a cuidar como siempre.
- Lo sé y no te das una idea de cuánto te lo agradezco.
-Acarició mi mejilla.- No llores más.

Me dio un último beso y se fue.

Yo me acerqué a mi hija y tomé su mano.

- Va a estar todo bien princesa… -Suspiré.- Es solo una más. –Besé su frente.- Sos fuerte, yo lo sé.

Al rato, estábamos en una habitación de internación y Pau se acercó a mí.

- Pepe… Con lo que le dí va a dormir por muchas horas. ¿Por qué no vas a buscarle al menos el pijama?
- No quiero despegarme de acá.
-Me miró.- Yo no voy a salir de acá, mi turno ya terminó… Dale, yo la cuido. Es mejor que vayas vos a que vaya yo. ¿No te parece?
-Suspiré.- Sí, tenes razón.
- Dale. –Me besó.-
- ¿Qué más le traigo? ¿Cuánto tiempo se va a quedar?
- Te juro que no lo sé, traele algo de ropa, su muñeca…
- Y la foto de su mamá.
- Eso iba a decirte.
-La besé.- Ahora vengo.
- Anda tranquilo.
- Vine en remisse igual, aprovecho para traer el auto.
- Maneja despacio.
- Sí Pau…
- Te lo digo en serio. –Me besó.- Tranquilo.

Yo la abracé y volví a quebrarme.

- No puedo estar tranquilo cuando pasan estas cosas.
- Lo sé, porque ni yo estoy tranquila. –Besó mi cuello.- Pero, poniéndote nervioso no vas a solucionar nada.
-Me separé un poco de ella y la besé.- Te amo.
-Sonrió.- Y yo te amo a vos. –Me besó.- Dale, anda que te vamos a estar esperando acá.
- Gracias.
- No me digas más gracias. –Reímos y nos dimos otro beso.-




-

No sé en qué momento pasó, pero... Mitad de novela ya! :O 

viernes, 22 de enero de 2016

24.

Ese lunes a la tarde estaba en mi consultorio luego de pasar por todas las habitaciones de los nenes que estaban internados. Me preparé un café y revisé mi celular, estaba algo cansada y aún me quedaban varias horas.

Sonó mi celular y atendí.

- Hola mi amor. –Dije.- ¿Cómo andas?
- Hola Pau… ¿Estás en la clínica?
- Sí.
- ¿Hasta qué hora?
- Me quedan dos horas y media o tres… ¿Por qué?
- Porque no llego a ir a buscar a Abri y no sé qué hacer.
- Yo ahora estoy libre, puedo ir a buscarla rápido… Pero, tengo que traerla para acá.
- ¿Seguro podes?
- Sí amor, no te preocupes.
- Yo después voy a buscarlas ahí.
- Dale, nos vemos después entonces.
- Gracias Pau, en serio.
- No es nada… ¿Yo estoy autorizada a retirarla?
- No, pero ahora llamo para que puedas.
- Dale, estoy saliendo. Un beso mi amor.
- Otro para vos y gracias.
- ¡Basta de agradecer!

Reímos y cortamos.

Salí de la clínica, dando aviso de que rápidamente volvería.

Llegué justo cuando estaba saliendo el grado de Abril, ella al verme saludó a su señorita y corrió hacia mí. Yo la alcé y nos abrazamos.

- Hola hermosa. –Dije y besé su mejilla.-
- Hola Pau. –Dijo abrazándome con fuerza.-
- ¿Cómo estás?
- Bien, quería verte.
-Sonreí.- Yo también quería verte. –Me separé un poco de ella.- ¿Te animas a acompañarme un rato a la clínica? Después, papá nos pasa a buscar y nos vamos los tres juntos.

Abril asintió y fuimos hasta la clínica, antes de entrar le compré un jugo y un alfajor para que meriende.

Entramos en mi consultorio y por suerte, estaba todo tranquilo. Ella se sentó en la camilla y comenzó a comer, cuando terminó tiré los papeles en el tacho y quise sentarme en mi silla, pero ella me llamó.

- Veni Pau.
- ¿Qué pasa Abri?
- Veni.

Yo me senté a su lado y me dijo:

- ¿Por qué estás triste?
- No importa esto Abri… Es algo de grandes.
- Sí que importa. ¿Es por tus papás, no?
-Suspiré.- Sí, es por eso.

Abril se arrodilló delante de mí y me tomó por la cara.

- Yo sé que es feo Pau. –Suspiró.- Pero, papá me dijo que mi mamá me cuida siempre…
- Obvio que te cuida hermosa. –Tomé sus manitos.-
- Entonces a vos también te cuidan tus papás.
-Sonreí.- Sí, lo sé.
- Entonces no tenes que estar triste.
- Eso intento.
- Yo a veces estoy triste igual.
- A veces estar triste es parte de la vida… -Le dije.- Pero, vos sos una nena hermosa que tiene todo para ser feliz.
- ¡Y vos tenes de novio a mi papá! ¡Eso te tiene que poner feliz!
-Sonreí.- Tu papá y vos me hacen muy feliz. –Le dije y la abracé.-
- Tus papás seguro estén con mi mamá.
- Seguro que sí.
-Ella besó mi mejilla.- Te quiero mucho Pau y me gusta mucho que me cuides como una mamá.
-Sonreí y me separé un poco de ella.- Te quiero tanto hermosa. –Besé su frente.- Me gusta mucho cuidarte.
- Cuidame siempre.
- Siempre. –Volví a abrazarla y la llené de besos.-

El celular nos interrumpió, era Pepe y hablamos las dos con él.

Luego, yo debí irme a hacer la última ronda por el piso de pediatría y Abril se quedó haciendo su tarea.

Cuando volví…

- ¿Qué te parece si aprovechamos que estás acá y te reviso?
- No Pau.
-Reí.- Dale che… A ver cómo estás.
- No quería venir para eso.
- ¿No me dijiste que te gusta que te cuide?
- Sí…
- ¡Entonces dale!

La alcé y la subí a la camilla.

- No se queje. –Dije haciéndole cosquillas y ella rio.-

Puse el estetoscopio en mis oídos y comencé a escuchar su corazón desde su espalda.

- Respira hondo Abri. –Dije en su oído.- Como te enseñé…

Ella asintió y comenzó a hacerlo, luego lo hice desde su pecho.

- ¿Y Pau?
-Sonreí.- Estás muy bien. –Besé su frente.-
- ¿Puedo escuchar yo tu corazón?
-Reí.- Sí… -Dije sacándome el estetoscopio de mi cuello y lo puse en sus oídos.-

Abril sonrió y se arrodilló en la camilla, posó el instrumento en mi pecho.

- No escucho nada.
- Es acá, mira… -Dije moviendo su mano y el estetoscopio hacia mi lado izquierdo.- ¿Ahora escuchas?
- Sí. –Dijo sorprendida y yo reí.- Se escucha re fuerte…
- ¿Viste? Así es como siempre escucho tu corazón y el de todos los nenes.
- ¿Puedo ponerlo en tu espalda?
- Sí Abri…

Me di vuelta y ella volvió a hacerlo, en ese momento, entró Pedro al consultorio.

- Ah bueno… ¡Pero qué doctora tenemos por acá! –Dijo y yo reí.-
- Hola papi. –Dijo asomándose por mi hombro.-
- Hola hermosas.

Pedro se acercó a nosotras, besó mis labios y la frente de su hija.

- ¿Cómo está Pau? –Le preguntó a Abril.-
- Bien, su corazón suena re fuerte.
- ¿En serio?
- Sí. ¿Se lo puedo dar a papá?
-Reí.- Sí Abri.

Ahora fue Pedro quien se puso el estetoscopio y escuchó mi corazón. Yo lo miré sonriendo y él me devolvió la sonrisa.

- ¿Viste que se escucha re fuerte?
-Pepe rio.- Sí mi amor…
- Voy al baño. –Dijo Abril bajándose de la camilla y yendo al baño que había detrás de mi consultorio.-

Pedro dejó el estetoscopio a un lado y besó mis labios.

- Suena lindo tu corazón.
-Reí.- Suena igual que el de todos.
-Me abrazó por el costado.- El tuyo es especial.
- ¿Por qué?
- Porque me ama a mí.
-Sonreí.- Mucho te ama. –Lo besé.- Mucho.
- El mío también te ama muchísimo. –Nos besamos y nos abrazamos.-

- ¿Ahora sí nos vamos a casa? –Preguntó Abril frente a nosotros.-

Pepe y yo nos separamos.

- ¿Vos ya podes irte amor?
- Sí Pepe.
- Entonces sí.
- ¿Pau viene a casa? –Preguntó Abri.-
- Si Pau quiere… -Me dijo Pepe.-
- Obvio que quiero. –Besé su mejilla.-

Esa noche, Abril me había pedido que la acompañe a dormir y eso fue lo que hice.

- Me divertí mucho hoy con vos Pau.
-Sonreí.- Yo también hermosa. –Besé su frente.-
- ¿No estás más triste?
-Negué con mi cabeza.- Me hace bien estar cerca de ustedes.
- Menos mal.
-Sonreí.- Cerra los ojitos que es hora de dormir.
- Quedate hasta que me duerma.
- Yo me quedo acá haciéndote mimitos.
-Sonrió.- Gracias Pau.
- No me lo tenes que agradecer.

Besé su mejilla y me quedé a su lado, haciéndole mimos hasta que se quedó dormida.




-

Personalmente uno de mis capítulos preferidos ♥ Espero que les guste y comenten ;)

jueves, 21 de enero de 2016

23.

Me levanté después de un largo rato y me cambié, preparé algo para merendar y volví a la habitación.

- Mi amor… -Susurré besando su cuello.- Arriba hermosa, traje algo para comer.

Pau abrió sus ojos súper confundida y yo reí.

- Toma… -Dije alcanzándole su ropa.- Te dejo cambiarte mientras voy al baño. –Besé su frente y salí de la habitación.-

Cuando volví, ella ya estaba vestida y sentada en la cama.

- ¿Te sentís mejor? –Le pregunté.-
-Negó con su cabeza.- Creo que tengo fiebre.
- Mmm… -Besó mi frente.- Puede ser, pero vos sabes más que yo de esto.
-Rio.- ¿Me traes el termómetro? Está en el botiquín del baño.
- Ahora te lo traigo.
- Gracias.

Pau se tomó la fiebre y tenía 38°.

- ¿No queres comer algo y te acostas? –Le pregunté.-
- Solo un poco para no tomarme la pastilla con el estomago vacío.
 - Veni…

Dije abrazándola por el costado y le alcancé una galletita, ella sonrió y se la comió.

Un ratito después, ella tomó un remedio y se metió en la cama.

- ¿Qué puedo hacer por vos?
-Sonrió.- Si traes para ponerme pañitos fríos no solo que me va a bajar la fiebre, sino que me va a matar de amor.
-Reí.- Ahora te traigo.
- Gracias amor.
- No es nada…

Cuando volví, me arrodillé en el suelo y escurrí el paño para ponerlo sobre su frente.

- Cuando me fui empezó a pasarme lo de las puntadas y desde que fallecieron mis viejos que me pasa esto. –Suspiró.- Me agarran ataques de fiebre así que no entiendo.
- ¿Por qué crees que es?
- Porque los extraño.

Volví a mojar y escurrir el paño.

- Ellos te cuidan. –Dije poniéndolo nuevamente sobre su frente.-
- Lo sé, pero los necesito acá conmigo. –Dijo comenzando a llorar.- Siempre que pienso mucho en ellos termino así.
- ¿Estuviste pensando mucho en ellos?
- Sí… Hay veces que no lo puedo evitar, sobre todo cuando estoy mal.
- Tenes que soltarlos Pau.
- Eso me dicen todos, pero te juro que no puedo.
- Si que podes… Además, no estás más sola. –Dije tomando su mano.-
- Son mis papás.

Suspiré y volví a sumergir el paño en el agua.

- Lo sé mi amor… -Dije apoyando otra vez el paño en su frente.- Pero… La vida es así y te lo digo yo que tuve y tengo que contener demasiado a mi hija por no tener a su mamá, hay cosas que son ilógicas y que duelen en lo más profundo, pero llega un punto en el que tenes que aceptar y soltar.
- ¿Cómo?
- Dejándolos ir.
- ¿Pero cómo Pedro?

Quité el paño de su frente y lo dejé en la ollita. Me senté a su lado e hice que apoyara su cabeza en mis piernas.

- Tenes que dejar que las cosas pasen mi amor.
- Suena fácil diciéndolo.
- Yo sé que no es fácil, a mí también me costó soltar a la mamá de Abri…
- ¿Estuviste enamorado de ella?
- ¿Qué es esa pregunta?
- Quiero saber.
- Sí, la quise mucho… Pero, si lo que queres saber es si la amé tanto como a vos, nunca pude.
- ¿Y cómo hiciste cuándo se fue?
- Abril fue mi motor, nosotros podemos ser el tuyo si nos dejas…
-Sonrió.- Te amo mucho. ¿Sabes?
- Yo también te amo, muchísimo. –Besé su frente.- ¿Sigo poniéndote los pañitos?
- Sí, pero no te muevas.
- Tranquila que me quedo acá.

-

Un rato después, yo seguía con mi cabeza en las piernas de mi novio y él jugaba con mi pelo.

- No llores más.
- Cuando me agarran estos ataques de fiebre me pongo más sensible que de costumbre.
- Me podes así de tierna.
-Sonrió.- Yo no me puedo sentir peor.
- ¿Y si intentas dormir?
- Dormí mucho hoy…
- ¿Tenes algo que hacer?
- No.
- ¿Y entonces?
-Rio.- Pero, prefiero quedarme despierta así duermo de noche.
- ¿Y qué queres que hagamos?
- ¿Te aburrís?
- No, me encanta estar con vos…
- La verdad es que no tengo ganas de hacer mucho.
- Entonces nos quedamos acá. –Besé su frente.-
- Perdón por cagar todo.
- No cagas nada, no pienses giladas.
- Gracias por ser así conmigo. –Buscó mi mano.- Ya te lo dije, pero nunca nadie estuvo en estos momentos y sentirme contenida por vos me hace muy bien.
-La besé.- Siempre mi amor. –Volví a besarla y me acosté a su lado, abrazándola por la espalda.-

-

Me sentía tan nena, tan desolada y desprotegida cuando me pasaban estas cosas que quería desaparecer del mundo…

Desaparecer del mundo era lo que había deseado desde el día que mis papás murieron, hasta que… Pedro volvió a mi vida.

Hasta que Pedro volvió a abrazarme e hizo que todas mis partes rotas volvieran a unirse.

Sentir sus brazos rodeándome y su respiración en mi nuca hacía que no sintiera todo tan trágico.

- ¿Estás un poco mejor? –Preguntó acariciando mi brazo.-
- Creo que me bajo la fiebre.
- Estás más fresquita.
- Puede ser…
- ¿Queres cenar algo?
- Mmm…
- Dale, preparo algo rico.
-Besé su manó.- No tengo mucha hambre.
- ¿Y si pedimos helado?
-Sonreí.- Me conoces mucho.
- ¿Cenamos helado entonces?
- Sí, dale.
- ¿Lo pido o voy a comprar a la esquina?
- Como quieras.
- Voy un toque a comprarlo y vengo.
- Dale, yo mientras me doy una ducha.

Me dí vuelta y le dí un beso.

- ¿Cuándo tenes que volver a la clínica?
- El lunes a la mañana, seguro ya voy a estar bien.
- Pensé que mañana.
- No, no. –Lo besé.- Dale… Anda a comprar el helado que ahora me antojaste.

Reímos, nos dimos un beso y él se fue.

Yo me busqué algo de ropa y fui a bañarme para terminar de tranquilizarme en la ducha.

Cuando salí, estaba Pedro en mi pieza con el helado y hablando con Abri.

- Toma, quiere hablar con vos.

Sonreí y tomé su celular.

- Hola hermosa. –Dije sentándome en la cama.- ¿Cómo estás?
- Bien… ¿Vos estás triste?
- ¿Cómo sabes eso?
- Papá me dijo, solo quería decirte que cuando te vea te voy a dar un abrazo fuerte.
-Sonreí.- Sos muy hermosa. ¿Sabías?
- Papá me lo dice siempre.
-Reí.- Papá tiene razón entonces. –Hice una pausa.- Me parece que la abuela te está llamando a comer. ¿No?
- Sí.
- Entonces anda, te prometo que cuando nos vemos nos abrazamos las dos. ¿Te parece?
- Sí Pau.
- Un beso hermosa.
- Chau Pau.

Sonreí y corté el teléfono.

miércoles, 20 de enero de 2016

22.

Paula volvió de la cocina se sentó frente a mí, quitó su buzo y acomodó su pelo con un rodete bastante improvisado que me encantaba.

- Sos muy linda. ¿Sabías?

Ella sonrió y sus mejillas se pusieron coloradas.

- Me mata que te sigas poniendo colorada cuando te piropeo.
-Rio.- Es que no entiendo como te parezco linda así.
- ¿Así cómo?
- Así de crota.
- Estás hermosa.
-Se encogió de hombros.- Gracias…
- ¿Podes venir más cerca? –Pregunté tomándola del brazo y haciendo que caiga sobre mi cuerpo.-
- ¿Qué pasa? –Me preguntó.-
- Seguís medio triste vos. ¿No?
-Suspiró.- No quiero pensar.
- ¿Y qué queres hacer?
- Aprovechar que tenemos el finde solos.
- ¿Y cómo podemos aprovechar eso?
- Mmm… No sé. Eso te lo dejo a vos.

Dijo y escondió su cara en mi hombro, abrazándome por el cuello.

- Me matas, te juro que me matas de amor. –Besé su mejilla y la abracé por la espalda.-
- Yo a veces me siento un poco estúpida, bastante en realidad.

Yo reí y quité el pelo de su cuello, para poder depositar varios besos allí.

- Sos un poco hermosa, bastante en realidad… ¡Del todo!
-Rio.- Ay, te amo.
- Yo te amo a vos.

Pau se levantó un poco y nos besamos. Sentí sus manos acariciar mis brazos con lentitud y sonreí en medio de aquel beso.

- No quiero que esto se termine nunca. –Susurró en mis labios.-
- Va a ser para siempre. Es una promesa.

Sonreímos y chocamos nuestras narices, para volver a besarnos.

Mis manos subieron hasta quedar en su nuca y enredarse en su rodete que ya se estaba desarmando.

- ¿Sabes qué? –Me dijo.-
- ¿Qué?
- Todavía no puedo creer que cada vez que me besas me hagas olvidar del mundo.
-Yo sonreí y la besé.- Quiero besarte toda la vida.
- Hacelo, te lo suplico.

Sonreímos y nos besamos otra vez, mis manos pasaron por sus brazos haciéndole pequeñas cosquillas y mordí su labio.

-Rio.- No seas malo nene.
- Sh… -Y volví a besarla.-
- No me pelees. –Me dijo haciéndose la enojada.-
- Es que me gusta sacarte el enojo.
-Rio.- Sos un tarado.
- Un tarado que te ama.
- Un tarado que amo que me ame y que amo amar. –Sonreímos y nos besamos, dejando que aquel beso nos una más que nunca.-

Busqué el final de su remera para subir por con mis manos por allí, acariciando su piel. Paula se separó un poco de mí, facilitándome el trabajo al quitar su remera.

Mi boca besó sus hombros y su cuello mientras mis manos dibujaban figuras abstractas en la piel de su espalda.

Mis labios subieron desde su hombro hasta su frente y bajaron hasta su boca, mientras ella sonreía.

Me capturó con sus labios y quitó mi remera, enloqueciendo mi piel con sus dedos y luego con su boca y lengua.

Se sentó sobre mi pelvis y quitó su corpiño, sonriéndome. Me senté, haciendo que ella quedé sobre mí y que rodeé mi cintura con sus piernas y me perdí allí dentro, llenándola de suaves besos y mordiscos, mientras ella despeinaba el pelo de mi nuca.

- Sos tan hermosa. –Susurré en su oído y ella sonrió.-
-Me abrazó con fuerza.- Te amo mi amor.
- Te amo, no te das una idea de cuanto.

Ella volvió a tirarse sobre mí, sin dejar de besarme y luego frenó, para mirarme a los ojos:

- No dudes nunca de que quiero estar así con vos todo lo que me quede de vida. –Dijo chocando su nariz con la mía.-
-La aferré a mi cuerpo por su cintura.- Te prometo que no. Vos tampoco lo dudes.

Ella negó con su cabeza y me besó, besos que bajaron por todo mi cuerpo hasta dejarme completamente desnudo y volverme loco por un largo rato.

La tomé de sus manos e hice que se acostara sobre el colchón, ella sonrió y cerró sus ojos. Hice lo mismo, la llené de besos mientras la desnudaba y luego, la enloquecí.

Me acosté sobre ella y besé sus labios.

- ¿Por qué me haces esperar así?
-Reí.- Porque me encanta mirarte.

Sonreímos, nos besamos y no la hice esperar más.

-

Un rato después, yo tenía mis ojos cerrados mientras disfrutaba del contacto de sus dedos en mi espalda.

- ¿Estás despierta, no?
- Sí, pero no frenes.
- No pensaba frenar.
- Menos mal. –Sonreí y lo miré.- ¿Qué pasa?
- Nada…
- ¿Nada?
- No amor. –Rio.-
- Puedo repetirte lo que siento todas las veces que sea necesario, no quiero que dudes.
- ¿Quién te dijo que estoy dudando?
- Tus ojos.
- No te maquines.
- No, no me maquino. –Busqué su mano libre y besé sus dedos.- Es solo que no quiero que te guardes lo que te pasa.
- Te prometo que no es así.
- Bueno, te creo. –Y volví a cerrar mis ojos.-
- ¿Tenes sueño?
- Mmm… No, pero me gusta cerrar los ojos, así me concentro solo en tus caricias.
- Ay, sos tan linda.
-Sonreí.- Vos sos lindo.

Sentí que besó mi frente y lo miré.

- Acostate conmigo, veni. –Dije y él se acostó frente a mí.-
- ¿Qué pasa?
- Nada. –Dije acariciando su mejilla.- Que yo también quiero mimarte.
- Sos tan tierna.
-Sonreí.- Me gusta mucho cuando estamos solos… No es que Abri me joda, no lo mal interpretes.
- No, tranquila… A mí me pasa lo mismo. –Sonreímos.- Me gusta que tengamos findes de novios.
-Sonreí.- Suena lindo.
- Vos sos linda. –Me besó.-

Y nos quedamos un rato allí… Sin hacer más que mimarnos.

Pero, empecé a sentirme algo mal. Me dolía mucho la cabeza.

- Amor… ¿Estás bien?
-Suspiré.- ¿Tanto se me nota?
- ¿Qué pasa?
- Me agarró una puntada horrible en la nuca, me duele la cabeza.
- Mmm… ¿Queres unos masajitos?
- Por favor.
- Veni amor…

Hizo que me acueste sobre su pecho y comenzó a masajear mi cabeza y mi nuca.

- ¿Sabes que desde que me fui me pasan estas cosas?
- ¿A qué te referís?
- Siempre que pasa algo que me angustia, termino así…
- Ay, perdón. –Besó mi frente.-
- No es tu culpa, es que ahora me aflojé, ya pasó todo y mi cuerpo me pasa factura.
- Pero es mi culpa.
- No tonto…
-Intensificó sus masajes.- ¿No queres tomar nada?
- No, quiero quedarme así con vos.
- No pensaba moverme mucho igual.
-Sonrió y besé su pecho.- ¿Y no queres intentar dormir?
- Mmm… Me duele mucho para dormir.
- Pero intentalo, yo sigo con los masajes.
- Me vas a matar de amor.
- No, que sin vos me muero yo.
-Sonreí y lo miré.- No te das una idea de cuanto te amo.
- Capaz que tanto como yo te amo a vos. –Sonreímos y nos besamos.- Dale, quedate quieta e intenta dormir.

Yo reí y volví a acomodarme sobre él, sintiendo sus masajes hasta que logré dormirme.

martes, 19 de enero de 2016

21.

Más tarde, estábamos los dos en mi cama, sentados frente a frente y tomando café.

- Siento todo muy raro. –Le dije un poco confundida.-
- Yo también Pau.

Suspiramos a la par, terminamos nuestros cafés y los dejamos a un lado.

Yo apoyé mi espalda en el respaldo de la cama y estiré mis piernas sobre el colchón, esperando a que diga algo…

- ¿Queres que me vaya? –Preguntó.-
- No, no es eso.
- ¿Y qué es?
-Suspiré.- Me quedé llena de dudas.
- ¿Con qué?
- Con esto… De verdad me pregunto si el amor alcanza.
- Esta vez el que se mandó una cagada fui yo. –Dijo rascando su nuca, estaba nervioso.-
- Lo mío fue más grave igual.
- No es cuestión de comparar.
- ¿Y cuestión de qué es?
- Ojala lo supiera.

Se hizo un silencio bastante incómodo y bajé mi mirada.

- No me gusta sentirme incómoda con vos. –Le dije.- No me hace bien, creo que es la primera vez que me pasa.
- Yo tampoco quiero que te sientas así. ¿Qué fue entonces eso que pasó en el sillón?
- No lo sé Pedro.
- Paula… Yo te amo.
-Lo miré.- Yo también te amo, creí que eso no estaba en duda.
- No, no lo está.
- Lo que está en duda es si con solo amarnos alcanza.
- ¿Por qué no va a alcanzar?
- No puedo evitar pensar en que cuando te vayas a tu casa vas a estar con miedo de que yo me vaya o de no sé qué cosa… Me duele que pienses así, me duele por vos y por mí.
- No tendría que habértelo dicho.
- No, está bien que me lo digas.
- Igual, no entiendo por qué volviste a ponerte así.
- Porque soy humana. –Le respondí.- No puedo controlar mis emociones.
- Para, no te enojes… Fue solo una pregunta.
- Ya te dije que no estoy enojada… Es que esto me duele.

Pedro no me dejó seguir hablando, porque me besó y yo lo separé un poco de mí.

- Para un poco…
- No, no quiero parar. –Volvió a besarme.- No voy a dejarte ir otra vez.

Yo no supe muy bien qué decir y lo abracé por su cuello. Él me abrazó por la cintura y besó mi hombro.

- No te aguantes las ganas de llorar. –Susurró en mi oído y yo reí.-
- Odio que me conozcas así.
- ¿Qué pasa con todo lo que hablamos hace un rato?
- Perdón, me siento una histérica de mierda.
- No me tenes que pedir perdón, solo quiero que las cosas entre nosotros no cambien.
-Suspiré cerrando con fuerza mis ojos para dejar las lágrimas en libertad.- Yo tampoco quiero que las cosas cambien.

Pedro se separó un poco de mí y besó suavemente mis labios.

- Además… Tengo que cumplir con algo.
- ¿Con qué? –Le pregunté extrañada.-
- Abril me dijo que se iba a lo de sus abuelos si cuando volvía nosotros éramos novios otra vez.
-Reí, muerta de ternura.- ¿Y vas a cumplirle?
- ¿Vos qué decís?
- Mmm…
- ¿Mmm qué?
- Yo digo que no sé si puedo estar lejos tuyo otra vez.
-Acomodó mi pelo detrás de mi oreja, sin dejar de mirarme.- ¿Puedo quedarme a dormir acá?
- Sí, por favor. –Sonreímos y nos dimos un beso.- ¿Tenes sueño?
- Tengo ganas de tenerte abrazada encima mío.
- ¿Nunca le aflojas a la ternura vos?
-Rio.- No, menos cuando estás así de tristona.
-Suspiré.- Perdón.
- No, no me tenes que pedir perdón. –Me besó.-
- Pero…
-Me interrumpió.- Pero nada, mejor dormimos y mañana nos vamos a levantar mejor. ¿No te parece?
- Sí, dale. –Nos dimos un beso y nos cambiamos para dormir.-

Yo volvía del baño y él ya estaba metido en mi cama. Me acosté a su lado y sin decirme nada, me abrazó por los hombros e hizo que apoye mi cabeza en su pecho.

- Descansa mi amor… -Dijo acariciando mi frente.- Y perdón, de verdad.
- No tenes que pedirme perdón, ya te lo dije… Era obvio que en algún momento iba a saltar el pasado.
- No quiero que pase otra vez.
- No sé si eso depende mucho de nosotros.
- Espero que sí. –Besó mi cabeza.- Hasta mañana…
- Hasta mañana. –Besé su pecho y me acurruqué allí para dormir.-

-

Me desperté y ella seguía durmiendo sobre mi pecho y rodeaba por mis brazos, suspiré y acomodé las mantas sobre ella.

- Pepe… -Susurró.-
-Besé su frente.- Seguí durmiendo mi amor, es temprano.
- Vos también entonces.
-Reí.- Me desperté porque me vibró el celular, ahora sigo durmiendo.
- ¿Quién era?
- Un mensaje de Abri… No te preocupes.
-Se acomodó sobre mí.- Dale, dormí conmigo.
- Sí hermosa.

Volvimos a dormirnos abrazados.

Más tarde, me desperté porque ella besaba mi cuello y sonreí.

- Buen día. –Dijo acariciando mi cuello con su nariz.-
- Buen día. –Respondí abrazándola con fuerza.- ¿Ahora sí es hora de levantarse?
- Son las dos de la tarde Pepe.
-Reí.- ¿Tanto dormimos?
-Rio.- Ajam… -Y volvió a acomodarse sobre mí.- Igual, no tengo muchas ganas de levantarme.
- Podemos pasar el día acá si queres.
- Me tienta la idea.
-Sonreí y besé su frente.- Entonces… Podemos ir a buscar algo de comida y nos quedamos acá.
- ¿Tenes hambre?
- Me duele la panza.
-Rio y se levantó un poco para mirarme.- Voy a buscar algo y vengo.
- Dale.

Yo me levanté al baño y luego volví a la cama, llamé a Abri.

- Hola papi.
- Hola mi amor. ¿Cómo estás?
- Bien. ¿Vos?
- Bien.
- ¿Ya sos el novio de Pau otra vez?

Yo reí y la vi a Pau en el umbral de la puerta.

- Esperame que le pregunto.
- Dale papá.

Yo volví a reír y le pregunté a Pau.

- Abril pregunta si somos novios otra vez… ¿Somos o no somos?

Paula rio y se acercó a mí, dejó la bandeja a un lado y le habló a Abril.

- No te preocupes, que papá es mi novio otra vez. –Le dijo y me sonrió, yo le devolví la sonrisa.-

- ¡No se peleen otra vez! –Dijo Abril y nosotros reímos.-
- No hija, tranquila. –Hice una pausa.- ¿Qué estás haciendo?
- Estoy por irme al parque con los abuelos.
- Qué lindo hija, pasala lindo y no te agites mucho. ¿Sí?
- Sí pa, la abuela me cuida.
-Yo sonreí.- Ya lo sé hija, nos vemos mañana… ¿Dale?
- Dale pa, un beso para los dos.
- Besos para vos mi amor.

Sonreí y corté el teléfono.

- Abril te manda un beso.
- ¿Y cómo lo recibo? –Me preguntó y reímos.-
- Mmm… A ver… -Dije haciéndome el boludo y la besé.- ¿Así puede ser?
- Así me encanta. –Volvimos a besarnos.-
- Me encanta que nos encante lo mismo. –Reímos y nos dimos otro beso.-
- ¿Vos no tenías hambre?
- Pero estoy comiendo.
-Rio.- ¡Tarado!
- Bueno che. –La besé.- Si queres comemos.
- Se va a enfriar…
- ¿Qué hiciste?
- Salchichas. –Rio y yo también reí.- Si te quejas, sabes a donde está la puerta.
- Hey, hey. –La besé.- No me quejo.
- Menos mal. –Reímos y nos besamos.-

Comimos en la cama y luego dejamos la bandeja en el suelo.

lunes, 18 de enero de 2016

20.

- No voy a perderte otra vez mi amor… -Dije desde el otro lado de la puerta, sabía que estaba allí.-

Escuché que abría la puerta y me levanté.

- Capaz nos perdimos hace mucho tiempo. –Dijo mirándome a los ojos.-
- No digas eso.
- Siento que es así.
- ¿Puedo pasar?

Paula se encogió de hombros y se fue hacia dentro de su casa, yo la seguí y cerré la puerta.

Nos sentamos frente a frente, en el sillón.

- Pau…
-Me interrumpió.- No, para. –Suspiró.- Dejame hablar a mí.

Yo asentí y ella secó sus lágrimas.

- No llores. –Dije acariciando su mentón.-
- Desde el primer día supe que esto iba a pasar… Sabía que en algún momento no íbamos a poder evitarlo más, lo sabía y lo sentía. Siempre supe que íbamos a estar juntos un tiempo y que la verdad nos iba a estallar en la cara. –Hizo una pausa.- Es obvio que no confíes en mí, yo sé que te hice mierda y es algo de lo que me arrepiento todos los putos días de mi vida, sé que mi actitud fue horrible y no entiendo como no me odias.
- Intenté odiarte y no pude.
- Pero te lo dije recién, a veces el amor no alcanza…
- Yo no pienso así.
- Yo lo que pienso es que no quiero que sufras, ni que nos atemos a una relación forzada porque nos va a destruir.
- Yo quiero que nos amemos.
- ¿Amarnos a costa de qué Pedro?
- El amor solo quiere ser amor.
- No es lindo amar si sufrimos.
- ¿Vos sufrís?
- Si vos sufrís, yo sufro.
-Suspiré y tomé su mano.- No nos hagamos esto.
- Siento que a partir de ese beso en el consultorio nos ilusionamos con algo que sabíamos que era imposible.
- No es imposible.
- No podes vivir con miedo a que vuelva a lastimarte y yo tampoco puedo vivir sabiendo que no confías en mí.
- No es que no confíe en vos.
- ¿Y qué es?
- Que me da miedo… No podría perderte otra vez.
- ¿Entonces me dejas?
- No sé, no entiendo nada.
- ¿Ves por qué no quería que nos veamos? Esta charla no nos lleva a ningún lado.
- Yo quiero que vos dejes de llorar.
- Me duele lo que está pasando.
- A mí también.
- ¿Entonces qué hacemos?
- ¿Puedo darte un abrazo?

Paula se encogió de hombros y casi por impulso, nos abrazamos.

- Dejemos que nuestros corazones se regulen, dejemos a nuestros cuerpos que sientan lo que pasa acá. –Le dije.-
- No me desarmes con palabras lindas.
-Reí.- Te amo.
- Yo también te amo. –Me abrazó más fuerte.- Pero, no sé qué hacer con esto.
- Solo quedémonos acá.
- ¿Y Abri?
- Se fue todo el finde con mis viejos.

Suspiramos y no sé cuánto tiempo pasamos abrazados, solo sé que fue mucho.

Paula se separó un poco de mí y yo sequé los restos de sus lágrimas con mis dedos.

- Quiero estar con vos todos los días de mi vida. –Le dije.-
- No es lógico lo que estás haciendo.
-Reí.- ¿Quién dijo que el ser humano es lógico?
- Nadie…
- ¿Y entonces? –Reímos.- ¿Me perdonas? No quise tratarte así.
- Eso ya pasó, no es lo que me enoja o me duele.
- Es lo otro. ¿No?
- Que no confíes en mí me parte al medio Pepe.
- Yo sé que no volverías a hacerlo, lo veo en tus ojos. –Hice una pausa.- Pero, cuando te vas me da miedo. No sé.

Paula tomó suavemente mis mejillas.

- Te juro que no sería tan pelotuda otra vez.
- Lo sé.
- Entonces, sacate el miedo. –Y ahora posó sus manos en mi pecho.- Te prometo que nada va a separarnos si nosotros no lo buscamos.
- Me siento un nene. –Dije con un poco de culpa.-
- ¿Y no queres ser mi nene?
-Sonreí.- Sos muy linda. ¿Sabías?
-Sonrió.- Pienso que si en todo este tiempo lo que sentimos se mantuvo inmutable… No va a cambiar, aunque pasen mil vidas. –Dijo posando su mejilla en el respaldo del sillón y sin dejar de mirarme.-
-Acaricié su mejilla.- ¿Me perdonas?
- Si me prometes algo.
- ¿Qué cosa?
- Que si volves a tener miedo o cualquier cosa, me lo digas… Prefiero que lo hablemos, creo que ya somos grandes. ¿No? Aunque a veces tengamos actitudes de nenes.
- Te lo prometo. –Dije tomando su mano y ella sonrió.-

Pasamos algunos segundos mirándonos, en silencio.

- ¿Tengo que darte instrucciones? –Me preguntó.-
-Reí.- ¿Por qué?
-Revoleó sus ojos.- ¡Quiero que me beses Pedro!

Yo reí y la tomé por la nuca, para besarla.

- Así está mejor. –Sonrió y volvió a besarme.-
- ¿De verdad me perdonas?
- Sí, ya pasó. –Me besó.- En serio.

Nos dimos otro beso y volvimos a unirnos en un abrazo.

Besé desde su hombro hasta detrás de su oreja y la sentí sonreír.

- Te extraño. –Susurró en mi oído.- Hace mucho no tenemos una noche solos.
- Mmm… ¿Qué me estás proponiendo?
-Rio.- ¿Estás un poco lenteja?
- Puede ser.

Paula se separó de mí y me besó hasta hacerme caer en el sillón y reímos.

- ¿Te golpeé? –Preguntó riendo.-
- Me hiciste mierda la cabeza. –La abracé por la cintura.- Pero, no importa… -Mordí su labio.- Vale la pena si me besas.
- Eso también dolió. –Dijo tocando su labio y reímos.-
- Veni… -Dije acercándola a mí por su nuca.- Así te saco el dolor. –Reímos y nos besamos sin que nos importara nada más.-

Después de que nuestras bocas se recorrieran por completo, me separé un poco de ella.

- ¿Por qué no vamos a…?
-Me interrumpió.- Deja de ser tan convencional. –Reímos y me besó.- ¿O estás muy incómodo?
- ¿Con vos? Nunca.

Sonreímos y volvimos a unir nuestros labios en un beso mientras mis manos se deslizaban por sus infinitas piernas.

Sentí sus dedos enloquecer mi cuello, mientras sus labios capturaban a los míos y subí mis manos hasta sus hombros.

- Te amo. –Susurró en mis labios.- No lo dudes jamás.
-Negué con mi cabeza, haciendo que mi nariz se rocé con la suya.- Te amo mi amor.

Y quise besarla, pero no me dejó porque comenzó a desabrochar mi camisa con una sonrisa.

Sentí sus besos bajar desde mi cuello hasta mi abdomen y me daba cuenta que sentirla así me aislaba de todo lo malo. No podía dudar de lo que nos unía.

Tomándola por su cintura, hice que vuelva a mis labios y mirándola a los ojos le dije:

- No quiero dudar más de esto, me haces demasiado bien. –Susurré.-
-Sonrió.- Yo tampoco quiero que dudes. –Dijo despeinándome.-
- Quiero tenerte así de cerca toda la vida.
- Sos tan lindo. –Me besó.-
- Te hablo en serio. –Dije quitando su remera.-
- Nada ni nadie te lo va a impedir, es una promesa.

Y me besó mientras mis manos se deslizaban por la piel de su espalda.

- Yo también quiero que estemos así de cerca toda la vida.

Y estuvimos por varios segundos abrazados.

- Sentirte me inunda de paz. –Dijo volviendo a mi boca.- Pero, también me gusta que me inundes de otras sensaciones. –Guiñó el ojo y yo reí.-
- Te juro que me volves loco.
- ¿Y eso es bueno o malo?
- Es buenísimo. –La besé y desabroché su corpiño.-