lunes, 4 de enero de 2016

4.

Entré a la habitación en donde estaba Abril y me senté en el costado de su cama, frente a ella y busqué su mano. Acaricié su frente y suspiré, sin poder evitar las lágrimas.

- Ay, mi chiquitita… -Suspiré.- No sabes lo que quisiera poder evitarte todo esto, pero no puedo, no sé cómo… -Acaricié su mano.- Y te juro que no sé, no sé que hacer. –Hice una pausa y dejé rodar algunas lágrimas.-

En ese momento, sentí que se abrió la puerta.

- Perdón… -Dijo Paula y se acercó a nosotros.- Tengo que ponerle algo en el suero.
- No pasa nada. –La miré.-

Paula inyectó un líquido en el suero de Abril y se sentó en una silla, frente a mí.

- ¿Puedo quedarme o queres quedarte solo con ella? –Me preguntó.-
- No, quedate.

Paula unió su mano a las nuestras y cerré mis ojos.

- Tengo miedo. –Dije temblando.-
- Ella va a estar bien. –Me dijo y acarició el brazo de mi hija.- Se nota que es muy fuerte.
- No lo sé…
- Yo sí lo sé, pasó por muchas cosas para ser tan chiquita… Inevitablemente es fuerte, es fuerte por ella y porque vos la sostenes.
-Suspiré.- ¿De verdad lo mejor es la operación?
- Sí. –Me dijo mirándome.-
- ¿Y eso qué implica?
- Es una operación complicada, no voy a mentirte… Pero, nunca estuve en una que haya salido mal. Yo sé que ella va a estar bien.
- ¿Y si no?
- No me permito pensar en negativo, nunca. –Hizo una pausa.- Aunque casi no la conozca, es tu hija y eso hace que quiera cuidarla, mucho.
- ¿Vos me prometes que vas a hacerte cargo de todo?
- Te lo juro. –Dijo presionando mi mano.- Yo voy a operarla, si lo hacemos… Claro.
-Cerré mis ojos y me ahogué en lágrimas.- Sí, hacelo.
-Suspiró.- Dejalo en mis manos. –Acarició mi mejilla y yo la miré.- Vos solo tenes que estar con ella.
- Confío en vos.
- Lo sé. –Hizo una pausa.- Quiero que pueda vivir como una nena normal.

Y se hizo un silencio.

- ¿Queres contárselo vos? –Me preguntó.-
- Sí… Pero, con vos.
- Bueno, está bien. Ahora… Dejala dormir igualmente, yo voy a ver cuando puedo arrancar con los pre-quirúrgicos y… Bueno, otras cosas medio burocráticas. Los dejo solos. ¿Queres que te pase mi número de teléfono así cuando se despierte me avisas y se lo contamos? O cuando quieras.
- Gracias, en serio.
-Negó.- No me lo tenes que agradecer…

Busqué mi teléfono y se lo dí para que anotara su número. Luego, se fue…

Me acosté al lado de mi hija, abrazándola y cerré mis ojos… No podía no llorar, aunque quisiera, pero sentirla cerca me tranquilizaba.

Sabía que operarla iba a mejorar las cosas… Sabía que todo iba a estar bien.

Confiaba en Paula.

-

“Pau… Cuando puedas. ¿Venís?”

“Me termino el café y subo.”

“Dale, gracias.”

“Ya te dije que no tenes que agradecerme nada…”


Terminé de tomar mi café y subí hasta el piso en donde estaba Abril.

- Permiso… -Dije entrando.- Hola. –Dije y besé la frente de Abril.- ¿Cómo te sentís Abri?
- Peor…
-Suspiré.- Es que estás un poco enferma. –Le dije y lo miré a Pedro.- Pero, no es nada…

A veces era complicado explicarle las cosas a los nenes, una no sabía hasta que punto ser positivo, hasta que punto ocultar. Era raro.

Me senté en la silla que había allí y Pedro estaba sentado frente a ella, a un costado de la camilla.

- ¿Y qué me van a hacer? –Me preguntó Abril.-
- Curarte hermosa.
- ¿Cómo?

Lo miré a Pedro y él me asintió.

- ¿Se lo digo yo? –Le pregunté susurrando.-
- Por favor. –Respondió con sus ojos llorosos.-

Tomé la mano de Abril entre las mías y la miré por algunos segundos.

- ¿Vos me habías dicho que confías en mí, no?
- Sí. –Me dijo Abril.-
- ¿Entonces sabes que cualquier cosa que haga es para que estés mejor…?
- Sí. –Repitió.-
- Bueno, lo mejor es que te opere… Porque, con esa operación, cuando te recuperes, ya casi ni vas a tener esas crisis como la de anoche…
- Pero me da miedo.
- Lo sé hermosa. –Acaricié su cabeza.- Pero, tenes que confiar en mí y en Minnie.
-Sonrió.- ¿Me va a doler?
- Un poco sí, no te voy a mentir. Pero, cuando te opere, vas a estar dormida y no vas a enterarte de nada.
- Una vez me operaron, pero no me acuerdo.
- ¿Te cuento cómo es?
- Sí.
- Bueno… Primero, vamos a ir con otros doctores y papá a otra habitación como esta, y yo te voy a poner algo en el suero para que te duermas, eso se llama anestesia. Cuando estés completamente dormida, yo te voy a operar, te voy a hacer algunas cosas en el corazoncito para que después estés mejor… -Hice una pausa y Pedro no dejaba de llorar.- Y, cuando te despiertes, vas a tener una cicatriz acá… -Dije tocando su pecho.- Que eso sea lo que capaz te duela un poco, pero con el tiempo se va a pasar. Te vas a quedar varios días acá y después vas a poder volver a tu casa y te voy a hacer controles, hasta que estés bien del todo.
- ¿Vos me vas a operar?
- Sí… ¿Me dejas?
- Sí, porque sos buena.
-Sonreí.- Sos hermosa Abri.
- No llores papi.
-Pedro sonrió.- Perdón mi amor…

Abril tomó con su mano libre la de su papá.

- Pau me va a cuidar. –Dijo Abril y yo sonreí.-
- Lo sé, Pau es la mejor doctora del mundo. –Volví a sonreír.-
- Entonces no llores.

Con Pedro sonreímos y la abrazamos.

- Va a estar todo bien, se los prometo. –Dije.-

-

Después de un rato, Abril se había quedado dormida otra vez y yo salí corriendo hasta el consultorio de Pau. Toqué la puerta y no estaba, asique me quedé esperándola en una sila de la sala de espera.

- Pepe… -Dijo tocando mi espalda, sorprendiéndome.-
-Me dí vuelta y la miré.- Pau, te estaba esperando.
- ¿Abri duerme?
- Sí…
- Entonces vení.

Paula abrió su consultorio e ingresamos allí.

Nos sentamos en el escritorio y yo me sentía un nene que no podía dejar de llorar.

- Tranquilo… -Susurró y tomó mis manos.-
- Te juro que no puedo dejar de llorar.
- Es obvio que no podes controlar lo que te pasa, pero tenes que ser lo más fuerte que puedas, mientras más entero estés vos, menos preocupada va a estar ella.
- No entiendo como haces.
- ¿Qué cosa?
- Ser tan dura.
-Negó con su cabeza.- No, no es que soy dura. –Suspiró.- Es que una en este trabajo aprende como tragarse las lágrimas, hay que ser fuerte y poder transmitir seguridad… Sobre todo cuando atendes a nenes.
- ¿Pero cómo haces? ¿Te acostumbras?
- No, es imposible acostumbrarse… No te das una idea de la cantidad de veces que llore encerrada acá.
- Perdón, no quería que suene mal.
- No te preocupes. –Respondió.- ¿Queres tomar algo?
- Si puede ser…

Paula salió del consultorio y volvió con dos vasos de agua.

- Voy a hacerle los pre-quirúrgicos cuánto antes, así a más tardar la operamos pasado mañana… Así pasa rápido. ¿Te parece?
- Sí…
- ¿Por qué no vas a tu casa a buscarle ropa y sus cosas? No sé, algún muñeco, juguete… Lo que le guste a ella, para que se sienta un poco más cómoda. Todas esas cosas ayudan.
- ¿La puedo dejar en tus manos?
- Por supuesto que sí.






-

¡Buenas tardes para todos! Aquí el cuarto capítulo, espero que les guste y que sigan comentando como hasta ahora.☺

13 comentarios:

  1. OTRO! muyyy lindo cap <3 ahora, ESTARIA NECESITANDO ESE BESO YA!

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  2. Ay no! necesito maraton o algo asi y que pase todo esto de la operacion para quedarme mas tranquila!!ahre si. En serio, amo a Pepe tan papá, Abril es tan tierna y Pau es tan lindaaa! (todos 'tan') Que crueldad tener que esperar hasta mañana

    pd1: pensá lo de la maraton *guiño guiño*
    Pd2: amo como escribis ❤

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  3. Ame el cap de hoy subí otro por favor ♡♡♡♡

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  4. Ay pobre Abril! ojala se mejore pronto!

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  5. Que divina que es Pau! Algo de amor le queda por Pedro? Que habrá pasado entre ellos?
    Necesito leer mas...

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  6. Necesito el pasado de pyp... Abril es muy tierna❤ amo a pepe papá ❤ y Pau conteniendo a los dos... Me encanta la nove..

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  7. Me encanta la novela ya te lo dije en tu ask, quiero saber qe paso entre ellos. Ansiosa siempre!

    pd: amo cuando escribis sobre nenas tiernas ❤

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  8. Que tiernos son los tres juntos. Que pura es Abri y cuanto amor tiene ♡ Da ganas de abrazarlos a los tres y nos soltarlos!

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