sábado, 16 de enero de 2016

17.

Llegué a la clínica y la verdad es que me sentía mal, no quería que llegue el día de mañana.

Por suerte, cuando llegué tenía algunos pacientes con turno y luego hice la ronda por las habitaciones de los nenes que estaban internados.

Por un lado, rogaba tener una noche tranquila porque no tenía ganas de hacer nada y por otro, prefería trabajar para no pensar.

Cerca de las diez de la noche, fui hasta mi consultorio con algo de comer y cené allí, revisando mi celular.

“Que tengas buenas noches mi amor y que puedas descansar al menos un ratito. Te amo.”


Sonreí al leer su mensaje.

“Descansa mi amor. Te amo.”

“¿Estás bien?”

“Sí… ¿Por?”

“Te noto medio cortada.”

“Fue solo un mensaje Pepe.”

“Pero siempre escribís más largo.”

“Jajaja. Perdón.”

“No pasa nada tonta. Hasta mañana.”

“Hasta mañana.”


Suspiré y dejé mi celular a un lado.

Entró una enfermera al consultorio, buscándome por un nene que había entrado de urgencia y corrí a atenderlo.

Cuando volví a mi consultorio, faltaban pocos minutos para las doce y cuando el reloj marcó 00:00 mis ojos se inundaron en lágrimas, no lo pude evitar.

Busqué la foto de mis viejos que tenía dentro de un cajón y la abracé contra mi pecho.

- Los extraño y los necesito cada día de mi vida. –Dije en medio de sollozos.-

Me acosté en la camilla, hecha un bollito y abrazando la foto.

Todavía no había podido encontrarle un por qué a tanto dolor.

-

Era viernes por la noche y Abril se había ido a dormir a la casa de una amiga suya, que vivía en nuestra antigua ciudad.

Era la primera vez que la dejaba sola desde lo que había pasado, pero confiaba mucho en esa familia y además, aprovecharía para sorprender a Pau de quien no había sabido nada en todo el día.

Toqué timbre en su casa y esperé a que me abra.

- Pepe… No sabía que venías. –Dijo desde el otro lado de la puerta.- Bancame que me visto.
- Podes abrirme así eh.
-Rio.- Busco una bata y vengo.

Esperé a que me abra y cuando la vi, confirmé mi sospecha.

- ¿Puedo pasar? –Le pregunté.-
- Obvio, pasa…

Entramos y ella se sentó en el sillón. Yo cerré la puerta y me senté a su lado.

- ¿Qué pasa?
- Nada… ¿Por?
- Tenes los ojos llorosos.
-Suspiró.- Nada, no quiero hablar.
- Dale Pau. –Besé su mejilla.- Abri se fue a dormir a lo de Male, asique no te vas a safar rápido de mí.
-Rio.- ¿Por qué viniste?
- Porque quería verte y porque era raro no saber nada de vos en todo el día… -Hice una pausa.- Seguís siendo igual en eso.
- ¿En qué?
- En que cuando estás mal, te aíslas.
-Suspiró.- Te acordas de mucho…
- Mmm… Puede ser. –La besé, tomándole por las mejillas.- Pero, eso no importa ahora… Lo que me importa, es saber que te pasa.
- Hoy es el aniversario de mis papás y esta fecha me hace mierda siempre. –Dijo dejando caer algunas lágrimas.-

Yo no dije nada y la abracé contra mi pecho, ella se quebró y la abracé aún más fuerte.

- Yo sé que pasaron muchos años, pero los sigo extrañando mucho… Los necesito, me siento muy sola desde que fallecieron.
-Besé su frente.- No estás más sola ahora. –Dije acariciando su espalda.- Llora, hace bien llorar… No importa cuanto haya pasado.

Paula suspiró y se quedó acurrucada en mí, durante un largo tiempo.

- Gracias. –Dijo sollozando.-
- ¿Por qué?
- Porque nunca nadie me abrazó en un día como hoy. –Suspiró.- Gracias por estar conmigo, de verdad.
- No me lo tenes que agradecer, voy a abrazarte siempre que necesites.
- Te amo.
- Te amo mi amor. –Besé su frente.-

Nos quedamos un rato allí, hasta que se sentó.

- Mis viejos te amaban. –Me dijo secando sus lágrimas.-
- ¿Sí?
- Sí. –Sonrió.- De verdad… Encima de que yo no podía olvidarme de vos, ellos te recordaban todo el tiempo.
-Sonreí.- Entonces, capaz fueron ellos quienes nos juntaron.
-Sonrió.- Qué lindo lo que decís.
- Capaz fue así… ¿No te parece?
- Me gustaría creerlo, es una manera de sentirlos cerca.
-Sequé sus lágrimas.- Entonces, créelo.
-Sonrió y se acostó, apoyando su cabeza en mis piernas.- ¿Te quedas conmigo esta noche?
- Todas las noches me quedo con vos.
-Sonrió y yo quité el pelo de su cara.- Sos tan lindo.
- Te amo. ¿Sabes? –La besé.-
- Te amo. –Nos dimos un beso.-

Nos quedamos un rato allí…

- ¿Comiste? –Le pregunté.-
- No.
- ¿Nunca comes?
-Rio.- Es el colmo del médico.
- ¿Queres que prepare algo?
- ¿Vos?
-Reí.- Qué poca confianza.
- Si queres preparar… -Se sentó.-
- Ahora veo que puedo hacer.
- ¿Te jode si mientras me doy una ducha?
- No, anda tranquila.
-Me besó.- Gracias, de verdad.
- No agradezcas más. –Volvimos a besarnos.-

-

Cuando salí del baño, estaba cambiada y fui a buscarlo a la cocina.

Sonreí al sentir el olor que había allí.

- ¿Son las papas que hacía mi mamá?
- Sí, no sé si me salieron igual pero bueno…
-Me acerqué a darle un beso y acaricié su mejilla.- Sos tan lindo. ¿Pongo la mesa?
- Dale.

Después de cenar, ordenamos juntos la cocina y fuimos al balcón.

- Amor…
- ¿Qué? –Preguntó y yo me senté sobre sus piernas.-
-Reí.- Quería que estemos cerca, pero tuve que tomar la iniciativa yo. -Rio y besó mi mejilla.- Me gusta que tengamos la noche para los dos solos.
- La verdad que me costó un poco dejarla, pero saber que podía venir a verte y que estemos solitos me convenció.
-Sonreí y lo besé.- Tierno. –Volvió a besarlo.-
- Además, sabía que algo pasaba.
-Lo besé.- Me mata que me conozcas tanto.
- Yo anoche te pregunté y me lo negaste.
-Reí.- Perdón.
- No pasa nada, sos así…
- No tuve con quien revertirlo.
- Bueno, conmigo podes.
-Sonreí y lo besé.- Te quiero chapar todo.
- Chapame, no me voy a negar.

Sonreí y lo llené de besos por toda su cara, su cuello y sus labios.

- Te amo. –Dijo aferrándome a su cuerpo por la cintura.-
- Te amo. –Nos besamos y nos abrazamos.- Y me doy cuenta que te amo más de lo que creía cada vez que nos abrazamos. -Besó mi cuello.-

1 comentario:

  1. Pobre Pau, tiene que revertir el dolor en amor y seguir!
    Veremos como siguen...

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