viernes, 8 de enero de 2016

7.

- Salió todo bien. –Dijo apoyándose en la pared y con lágrimas en los ojos.- Ahora hay que esperar la evolución, pero… Abril está bien.

Me paré, bastante abrumado y caminé hasta estar frente a ella.

- ¿En serio?
- Sí, en serio. –Dijo quitándose la cofia de su cabeza.- Fue complicado, pero está bien.

Sonreí y la abracé, ella se largó a llorar y yo acaricié su espalda.

- Nunca me había pasado esto. –Me dijo.-
- ¿Qué cosa?
- De ponerme así. –Suspiró y se separó un poco de mí.- Es claro que una en una profesión como esta nunca quiere que las cosas salgan mal, pero esta vez era especial…
- No llores… -Dije tomando su mano y ella sonrió.-
- Me emociona que haya salido todo bien.
- No sé cómo agradecértelo.
- No me lo tenes que agradecer, de verdad te lo digo.

Volvimos a abrazarnos y llorábamos los dos. Nos quedamos un rato así y luego nos separamos, Paula se sentó en la silla y estaba temblando. Me senté a su lado y posé mi mano en su hombro.

- ¿Te sentís bien? –Le pregunté.-
- No, seguro me haya bajado la presión.
- ¿Queres que llame a alguna enfermera?
-Rio.- No, no pasa nada. Ahora me como algo salado y se me pasa.
- ¿Segura?
- Segura… No como hace seis horas.
- ¿Seis horas duró?
- Sí…
- Me pareció mucho más.
-Rio.- Fueron seis horas. –Suspiró.- Abri ahora está con una enfermera, se va a despertar dentro de un rato largo, asique me voy a ir a comer algo y después vamos con ella para estar cuando se despierte. ¿Te parece?
- Sí, por favor.
- En realidad, deberíamos ir los dos a comer…
- No me pasa nada Pau.
- Tengo papitas en mi consultorio, al menos eso… Dale.
- Mmm…
- No podes negarte. –Reímos.-

Abril estaba en una sala de terapia intermedia y Paula y yo estábamos allí.

- Quiero que se despierte. –Dije ansioso.-
- Paciencia que ya falta poquito.
-Suspiré y tomé la mano de mi hija.- ¿Cuánto tiempo va a pasar…?
- No lo sé, te juro que no lo sé. –Se sentó en una silla.- Eso depende mucho de cada nene, de la recuperación… Por lo pronto, un par de semanas va a estar acá, pero no puedo decirte tiempo de nada.
- No sé que voy a hacer con el laburo. –Dije preocupado.-
- ¿Por qué? ¿No te dan los días?
- Ayer se suponía que tenía que empezar… No sé cuánto tiempo más voy a poder faltar.
- Mira, si queres… Yo puedo ofrecerte algo.
- ¿Qué cosa?
- Es obvio que mientras puedas faltar, estar acá va a ser lo mejor… Pero, cuando necesites ir, yo me puedo quedar con ella. En serio te lo digo.
- Pero vos no trabajas todo el día…
- ¿Y? Puedo quedarme igual.
- ¿Estás segura?
- Muy segura.
-Sonreí.- Gracias, me sorprendes todo el tiempo.
-Rio.- Me tiene enamorada tu hija.
- ¿Solo mi hija?

Y en ese momento Abril comenzó a toser…

- Hola mi amor. –Dije mirándola.- Hola hermosa.

Abril nos miraba confundida y Pau se acercó a nosotros.

- Tranquila que está todo bien… -Le dijo Pau.- Despertate despacito que no pasa nada. –Acarició su mejilla.- No te asustes. ¿Sí?

Abril levantó su brazo con cuidado para refregarse sus ojos y se quejó.

- Despacito hermosa… -Dijo Pau ayudándola.- Es normal que te duela. ¿Sabes?

Y en ese momento, Abril se largó a llorar. Yo suspiré y sequé sus lágrimas.

- No llores hija, lo peor ya pasó… -Dije tomando sus manos.- Va a estar todo bien, yo te voy a cuidar mucho…
- Y yo también. –Agregó Pau.- Entre los dos vamos a hacer todo para que ese corazoncito te deje tener una vida normal. –Hizo una pausa.- No llores, tenes que estar tranquila ahora.

Paula buscó la muñeca de Abril y su Minnie, para ponerlas a su lado y Abril sonrió.

- ¿Me dejas revisarte? –Le preguntó Pau.-

Abril asintió tímidamente.

- Quedate si queres Pepe… -Me dijo.-
- Dale, me quedo. –Besé la frente de mi hija.-

Paula revisó a Abril, anotó algunas cosas y luego se fue…

- ¿Qué pasa? –Pregunté cuando volvió a entrar.-
- Nada, solo fui a buscar un medicamento para pasarle al suero… Es un analgésico para que cuando se le termine de pasar el efecto de la anestesia no le duela tanto.
- Ah…
- Perdón que no te dije nada, no quería que te preocupes.
- No pasa nada.

Abril se quejó y la miré.

- ¿Qué pasa hija?
- Me siento mal. –Dijo sin voz.-
-Suspiré.- ¿Puede dormir Pau?
- Sí, obvio… Lo mejor es que descanse. –Me respondió.-
- ¿No queres dormir un ratito entonces?

Abril asintió y se aferró a mi mano.

- ¿Queres que me quede con vos?

Abril volvió a asentir y yo besé su frente.

- Yo me quedo entonces hija… -Abril sonrió de costado y cerró sus ojos.-

Jugué con su pelo hasta que se quedó dormida.

-

Entré a mi consultorio y me dejé caer en el sillón de mi escritorio, la realidad era que estaba demasiado cansada… No recordaba haber pasado por algo así antes.

Dejé caer mi mentón sobre mis brazos, los cuales estaban sobre mi escritorio y suspiré cerrando mis ojos.

Haber vuelto a ver a Pedro me había movilizado hasta las puntas del pelo.

Y… Que Abril sea su hija era claro una situación especial, más allá de que era su hija, se notaba que esa nena estaba llena de amor y se merecía poder vivir bien. Al igual que Pedro.

Sentí que tocaron la puerta y me descoloqué.

- Pase… -Dije levantándome, hasta quedar sentada pero erguida.-
- Permiso… -Dijo Pedro.-
- Pasa…

Pedro entró y se quedó parado frente a la puerta.

- ¿Hay algo que puedas darle a Abril para que se tranquilice?
- ¿Qué le pasa? –Pregunté parándome.-
- No deja de llorar, le duele… No sé qué hacer.
- Veni.

Corrimos hasta la habitación en donde estaba Abril y ni bien entré, me senté frente a ella y sequé sus lágrimas…

- ¿Me escuchas Abri?

Abri asintió y yo corrí el pelo de su cara.

- ¿Te duele mucho? –Ella asintió.- Bueno… Es normal que te duela… ¿Te acordas que yo te dije que esto iba a dolerte un poco? –Volvió a asentir.- Yo ahora te voy a poner un remedio para que te calme un poco… Pero, lo más importante ahora es que dejes de llorar…

Me paré para pasarle más analgésico.

- Porque… Si dejas de llorar todo va a pasarse más rápido, mientras más tranquila y contenta estés vos, mejor va a ser todo.
- ¿Por qué? –Preguntó modulando sus labios.-

Volví a sentarme frente a ella.

- Porque… Mientras más contento esté tu corazón, más rápido va a curarse. –Besé su frente.- Dale, no llores más… ¿Queres dormir un ratito?

Ella me frunció el ceño y yo reí.

- Ya sé que te duele, pero seguro que el remedio y unos mimos de papá van a hacer magia…

Ella tomó mi mano y yo sonreí.

- ¿Queres que yo me quede también? –Abril asintió.- Bueno, entonces nos quedamos los dos.





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Mil perdones por colgar ayer, pero intenté por todos los medios tener wifi y no pude. :( Ahora subo el 8 para compensar!

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