domingo, 10 de enero de 2016

11.

- ¿Qué fue de tu vida todo este tiempo? –Me preguntó.- No creo que no haya pasado nada.
-Suspiré y tiré mi cabeza hacia atrás, dejando que se apoye en el respaldo del sillón.- Bueno… Cuando me fui a Córdoba a hacer la residencia, básicamente mi vida estaba centrada en el hospital… Fue tremendo vivir eso, convivir con la vida y la muerte tan cerca al principio te shockea… Después, no es que te acostumbras, pero entendes que es así, aunque duela. –Hice una pausa.- Estuve allá un año y medio, hasta que conseguí un laburo acá y me volví, más que nada por mis viejos… Y ahora agradezco todos los días de mi vida haber tenido la posibilidad de volver, porque no me hubiese perdonado nunca no estar con ellos en el último tiempo. –Suspiré tratando de no llorar.-
- Pero… ¿Lo de tus viejos no es reciente?
- No tanto, pasaron tres años. No sé… Agradezco haber vuelto, es eso.
- Está bien…
- Si vos queres saber sobre mi vida amorosa… -Reí.- Tuve una pareja, lo conocí al poco tiempo de que volví a Buenos Aires, pero desapareció cuando pasó lo de mis papás. Y ahí me quedé sola. 
- ¿Sola?
- Sabes que soy exagerada. –Dije secando mis lágrimas.- Tengo a mis amigas, pero no sé…No es lo mismo. Las veo poco y a veces me siento sola de verdad. –Hice una pausa.- Pero, no hay más que eso…. Contame de vos.
- Mmm… Bueno, me recibí el año que te fuiste y pude empezar a laburar al poco tiempo porque entré por un sistema que tenía la universidad, laburo en la misma empresa que ahora, solo que bueno, pasé por varias sucursales. –Hizo una pausa.- Conocí a la mamá de Abril, era una mujer hermosa… -Suspiró.- Pasamos años muy lindos… Pero, después de eso, le descubrieron una enfermedad rarísima, junto con el embarazo, el cual sinceramente no buscamos. Tuvo un embarazo complicadísimo, de riesgo… Y en el parto, decidió dar la vida por Abril. Lo sé, me lo dijo y lo sentí. –Suspiró con sus ojos llenos de lágrimas.- Y, desde aquel entonces que mi vida es mi hija.

Tomé su mano y la acaricié.

- ¿Y tus viejos?
- Mis viejos siguen viviendo en el pueblo, no nos vemos mucho.

Me acerqué a él y nos abrazamos, los dos estábamos llorando.

- Yo también me siento muy solo. –Dijo sollozando.-

Nos abrazamos más fuerte y allí estuvimos, por un largo rato. 

Me separé un poco de él y sequé sus lágrimas.

- Sos un papá hermoso. –Le dije.- Y no te lo digo porque seas vos, te lo digo porque lo veo y lo siento… Vos no te das una idea de las cosas que una ve, hay padres que dejan a sus hijos tirados como si fuesen un paquete. –Suspiré.- Y, cuando ves una relación de amor tan puro termina emocionándote.
-Sonrió.- Hago lo que puedo.
- Podes muchísimo, de verdad. Abril tiene que estar orgullosa de tener a un papá como vos.
- Pero a veces me siento culpable.
- ¿De qué?
- De que no tenga a su mamá.
- Eso no es tu culpa Pepe…
- Sí, además… Me siento culpable de todo lo que le pasa. No sé, capaz que sea raro lo que diga y seguramente más para vos que sos médica, pero… Yo siento que nació con todo este problema porque nació en medio de una angustia infinita, mi hija nunca estuvo sobre el pecho de su mamá. –Dijo con un hilo de voz.- Y me llena de culpa no poder llenarle ese vacío, no haberlo podido evitar.
- No Pepe, no… -Dije volviendo a abrazarlo.- Vos haces todo lo que podes por ella y más… No tenes la culpa de nada. –Dije acariciando su nuca.- Y lo que decís no es raro, yo creo mucho en eso. Las enfermedades muchas veces son las repercusiones físicas de cosas mucho más profundas. –Hice una pausa.- Pero, de verdad, no tenes que sentir culpa. Abril te ama.

Pedro se separó un poco de mí y suspiró.

- Pero le falta su mamá…
- Pero tiene a un papá hermoso.
- Siento que no alcanza, sino no le pasaría todo esto.
- Todo esto ya va a pasar.
- ¿Cómo? ¿Cuándo?
- Confía en mí che.
-Rio.- Sabes que confío.
- Entonces, pensa en positivo. Vamos a hacer todo lo que se pueda para que Abril esté bien.
- Gracias, de verdad.
-Negué con mi cabeza.- No me lo tenes que agradecer, primero porque es mi trabajo y segundo porque en todo este tiempo aprendí a adorarla… En serio, me encanta estar con ella.
-Sonrió y acarició mi mejilla.- ¿Ves por qué te digo que sos hermosa?
-Sonreí.- Vos sos hermoso.

Y unimos nuestros labios en un beso.

- Dale, no llores más… -Sequé sus lágrimas.- Pensé que la idea era pasar un buen momento.
-Rio y me besó.- Voy al baño y vengo.
- Dale.

Pedro se fue al baño y yo me dirigí al cuarto de Abril, ingresé y acaricié su frente. 

Estaba muy transpirada, tenía fiebre.

Suspiré y fui a buscarlo a Pepe.

- Pepe… ¿Tenes un termómetro? Me parece que Abri está volando de fiebre.
-Suspiró.- Anda a saber dónde está… Entre la mudanza y que casi no estuve acá. –Dijo nervioso.-
- Bueno, para… Trata de pensar. ¿En dónde puede estar? ¿Tenes un botiquín? ¿Un bolsito?

Pedro pensó unos segundos y lo buscó en el baño.

- ¿Viste que no era tan grave?

Pedro sonrió.

- Yo voy a tomarle la fiebre y vos anda a preparar paños fríos. ¿Sí?
- Sí, dale. –Me besó.- Gracias.
- ¡Basta de agradecer nene! –Le dí un beso y fui hasta el cuarto de Abri.-

Le puse el termómetro debajo de su axila con cuidado de no despertarla y Pedro entró.

- ¿Y?
- Falta un minuto. –Le dije.-

Cuando pasó ese último minuto, le quité el termómetro.

- 39 y medio. –Suspiré.- ¿Queres que le ponga los paños yo?
- Seguro vas a hacerlo mejor.
-Reí.- Sos un tarado.

Agarré la ollita y escurrí el trapito para ponerlo sobre su frente.

- ¿Es grave que tenga fiebre?
-Suspiré.- Hay que estar atentos, no es grave en sí… Es grave porque todavía está muy débil, por eso hay que bajarla cuanto antes.
-Suspiró, preocupado.- ¿No podemos darle nada?
- ¿Me traes la cartera?
- ¿Traficas?
-Reí.- ¡Tarado! –Reímos.- Tengo el talón para hacer recetas…

Pedro se fue a buscar mi cartera y Abril se despertó, un poco asustada.

- No, no te asustes chiquita… -Dije escurriendo el trapo otra vez.- Solo tenes un poco de fiebre.
- Me siento mal. –Dijo.-
- Ya sé hermosa. –Volví a apoyar el pañito sobre su frente.- Pero ahora con esto y con un remedio te vas a sentir mejor. Cerra los ojitos… -Dije y pasé mi mano por su cara.- ¿Tenes frío?
- Sí. 

Pedro se acercó a nosotras con mi cartera y yo la agarré.

- ¿Tenes una manta? –Le pregunté.-
- Sí, ahora traigo.

Pedro trajo otra manta y la puso sobre las piernas de Abril. Yo hice la receta.

- ¿Queres que vaya? –Le pregunté.-
- No, voy yo… Así voy con el auto, es tarde para que estés sola.
- ¿Seguro?
- Sí.
- Bueno, para… Entonces hago otra.
- ¿Por qué?
- Porque necesito que me traigas unas jeringas descartables…
- ¿Y eso se compra por receta?
-Reí.- No, pero así te anoto la marca. –Dije escribiendo.- Uno de los que te van a dar es un jarabe y otro es inyectable, el inyectable es solo para darle el primer día, para que sus defensas no sigan bajando y el jarabe es para la fiebre.
- Okei… -La miró a Abril.- Abri… ¿Te quedas con Pau que yo voy a comprar los remedios?

Abril asintió, Pedro besó su frente y se fue. Yo volví a poner el paño en su frente y tomé su mano.

Al ratito….

- Pau… No te vayas.
- No mi amor, yo me quedo con vos. –Besé su mano.- No te preocupes.

Abril presionó mi mano y suspiró.

- Pero no te digo hoy… Te digo siempre. –Hizo una pausa.- No te vayas nunca.
-Sonreí.- Si me dejas, siempre voy a estar cerca tuyo. –Quité el paño de su frente y le dí un beso allí.- Te quiero mucho hermosa.
- Yo también te quiero Pau.

Sonreí y la abracé.




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6 comentarios:

  1. Al fin nos enteramos de algo mas! Que dulce que es Abril! Me gusta la relación que logro con Pau! ;)

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  2. Hay me encantaron los cap de hoy
    Me encantan las relación de Pau y abril ♡♡♡

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  3. que tierna la relacion de Abri y Pau!! Me matan de amor!!

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  4. Aaay q lindo q hayas subido otro cap, graciaas me encanto ❤

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  5. Ayyy que linda es Abri ♡ Pau es eso que le faltaba a los dos♡

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