Entré
a la habitación en donde estaba Abril y me senté en el costado de su cama,
frente a ella y busqué su mano. Acaricié su frente y suspiré, sin poder evitar
las lágrimas.
- Ay, mi chiquitita… -Suspiré.- No sabes lo que quisiera poder evitarte todo
esto, pero no puedo, no sé cómo… -Acaricié su mano.- Y te juro que no sé, no sé
que hacer. –Hice una pausa y dejé rodar algunas lágrimas.-
En ese momento, sentí que se abrió la puerta.
- Perdón… -Dijo Paula y se acercó a nosotros.- Tengo que ponerle algo en el
suero.
- No pasa nada. –La miré.-
Paula inyectó un líquido en el suero de Abril y se sentó en una silla, frente a
mí.
- ¿Puedo quedarme o queres quedarte solo con ella? –Me preguntó.-
- No, quedate.
Paula unió su mano a las nuestras y cerré mis ojos.
- Tengo miedo. –Dije temblando.-
- Ella va a estar bien. –Me dijo y acarició el brazo de mi hija.- Se nota que
es muy fuerte.
- No lo sé…
- Yo sí lo sé, pasó por muchas cosas para ser tan chiquita… Inevitablemente es
fuerte, es fuerte por ella y porque vos la sostenes.
-Suspiré.- ¿De verdad lo mejor es la operación?
- Sí. –Me dijo mirándome.-
- ¿Y eso qué implica?
- Es una operación complicada, no voy a mentirte… Pero, nunca estuve en una que
haya salido mal. Yo sé que ella va a estar bien.
- ¿Y si no?
- No me permito pensar en negativo, nunca. –Hizo una pausa.- Aunque casi no la
conozca, es tu hija y eso hace que quiera cuidarla, mucho.
- ¿Vos me prometes que vas a hacerte cargo de todo?
- Te lo juro. –Dijo presionando mi mano.- Yo voy a operarla, si lo hacemos…
Claro.
-Cerré mis ojos y me ahogué en lágrimas.- Sí, hacelo.
-Suspiró.- Dejalo en mis manos. –Acarició mi mejilla y yo la miré.- Vos solo
tenes que estar con ella.
- Confío en vos.
- Lo sé. –Hizo una pausa.- Quiero que pueda vivir como una nena normal.
Y se hizo un silencio.
- ¿Queres contárselo vos? –Me preguntó.-
- Sí… Pero, con vos.
- Bueno, está bien. Ahora… Dejala dormir igualmente, yo voy a ver cuando puedo
arrancar con los pre-quirúrgicos y… Bueno, otras cosas medio burocráticas. Los
dejo solos. ¿Queres que te pase mi número de teléfono así cuando se despierte
me avisas y se lo contamos? O cuando quieras.
- Gracias, en serio.
-Negó.- No me lo tenes que agradecer…
Busqué mi teléfono y se lo dí para que anotara su número. Luego, se fue…
Me acosté al lado de mi hija, abrazándola y cerré mis ojos… No podía no llorar,
aunque quisiera, pero sentirla cerca me tranquilizaba.
Sabía que operarla iba a mejorar las cosas… Sabía que todo iba a estar bien.
Confiaba en Paula.
-
“Pau… Cuando puedas. ¿Venís?”
“Me termino el café y subo.”
“Dale, gracias.”
“Ya te dije que no tenes que agradecerme nada…”
Terminé de tomar mi café y subí hasta el piso en donde estaba Abril.
- Permiso… -Dije entrando.- Hola. –Dije y besé la frente de Abril.- ¿Cómo te
sentís Abri?
- Peor…
-Suspiré.- Es que estás un poco enferma. –Le dije y lo miré a Pedro.- Pero, no
es nada…
A veces era complicado explicarle las cosas a los nenes, una no sabía hasta que
punto ser positivo, hasta que punto ocultar. Era raro.
Me senté en la silla que había allí y Pedro estaba sentado frente a ella, a un
costado de la camilla.
- ¿Y qué me van a hacer? –Me preguntó Abril.-
- Curarte hermosa.
- ¿Cómo?
Lo miré a Pedro y él me asintió.
- ¿Se lo digo yo? –Le pregunté susurrando.-
- Por favor. –Respondió con sus ojos llorosos.-
Tomé la mano de Abril entre las mías y la miré por algunos segundos.
- ¿Vos me habías dicho que confías en mí, no?
- Sí. –Me dijo Abril.-
- ¿Entonces sabes que cualquier cosa que haga es para que estés mejor…?
- Sí. –Repitió.-
- Bueno, lo mejor es que te opere… Porque, con esa operación, cuando te
recuperes, ya casi ni vas a tener esas crisis como la de anoche…
- Pero me da miedo.
- Lo sé hermosa. –Acaricié su cabeza.- Pero, tenes que confiar en mí y en
Minnie.
-Sonrió.- ¿Me va a doler?
- Un poco sí, no te voy a mentir. Pero, cuando te opere, vas a estar dormida y
no vas a enterarte de nada.
- Una vez me operaron, pero no me acuerdo.
- ¿Te cuento cómo es?
- Sí.
- Bueno… Primero, vamos a ir con otros doctores y papá a otra habitación como
esta, y yo te voy a poner algo en el suero para que te duermas, eso se llama
anestesia. Cuando estés completamente dormida, yo te voy a operar, te voy a
hacer algunas cosas en el corazoncito para que después estés mejor… -Hice una
pausa y Pedro no dejaba de llorar.- Y, cuando te despiertes, vas a tener una
cicatriz acá… -Dije tocando su pecho.- Que eso sea lo que capaz te duela un
poco, pero con el tiempo se va a pasar. Te vas a quedar varios días acá y
después vas a poder volver a tu casa y te voy a hacer controles, hasta que
estés bien del todo.
- ¿Vos me vas a operar?
- Sí… ¿Me dejas?
- Sí, porque sos buena.
-Sonreí.- Sos hermosa Abri.
- No llores papi.
-Pedro sonrió.- Perdón mi amor…
Abril tomó con su mano libre la de su papá.
- Pau me va a cuidar. –Dijo Abril y yo sonreí.-
- Lo sé, Pau es la mejor doctora del mundo. –Volví a sonreír.-
- Entonces no llores.
Con Pedro sonreímos y la abrazamos.
- Va a estar todo bien, se los prometo. –Dije.-
-
Después de un rato, Abril se había quedado dormida otra vez y yo salí corriendo
hasta el consultorio de Pau. Toqué la puerta y no estaba, asique me quedé
esperándola en una sila de la sala de espera.
- Pepe… -Dijo tocando mi espalda, sorprendiéndome.-
-Me dí vuelta y la miré.- Pau, te estaba esperando.
- ¿Abri duerme?
- Sí…
- Entonces vení.
Paula abrió su consultorio e ingresamos allí.
Nos sentamos en el escritorio y yo me sentía un nene que no podía dejar de llorar.
- Tranquilo… -Susurró y tomó mis manos.-
- Te juro que no puedo dejar de llorar.
- Es obvio que no podes controlar lo que te pasa, pero tenes que ser lo más
fuerte que puedas, mientras más entero estés vos, menos preocupada va a estar
ella.
- No entiendo como haces.
- ¿Qué cosa?
- Ser tan dura.
-Negó con su cabeza.- No, no es que soy dura. –Suspiró.- Es que una en este
trabajo aprende como tragarse las lágrimas, hay que ser fuerte y poder
transmitir seguridad… Sobre todo cuando atendes a nenes.
- ¿Pero cómo haces? ¿Te acostumbras?
- No, es imposible acostumbrarse… No te das una idea de la cantidad de veces
que llore encerrada acá.
- Perdón, no quería que suene mal.
- No te preocupes. –Respondió.- ¿Queres tomar algo?
- Si puede ser…
Paula salió del consultorio y volvió con dos vasos de agua.
- Voy a hacerle los pre-quirúrgicos cuánto antes, así a más tardar la operamos
pasado mañana… Así pasa rápido. ¿Te parece?
- Sí…
- ¿Por qué no vas a tu casa a buscarle ropa y sus cosas? No sé, algún muñeco,
juguete… Lo que le guste a ella, para que se sienta un poco más cómoda. Todas
esas cosas ayudan.
- ¿La puedo dejar en tus manos?
- Por supuesto que sí.
-
¡Buenas tardes para todos! Aquí el cuarto capítulo, espero que les guste y que sigan comentando como hasta ahora.☺
OTRO! muyyy lindo cap <3 ahora, ESTARIA NECESITANDO ESE BESO YA!
ResponderEliminarJajaja, mañanaa! Gracias♥
EliminarAy no! necesito maraton o algo asi y que pase todo esto de la operacion para quedarme mas tranquila!!ahre si. En serio, amo a Pepe tan papá, Abril es tan tierna y Pau es tan lindaaa! (todos 'tan') Que crueldad tener que esperar hasta mañana
ResponderEliminarpd1: pensá lo de la maraton *guiño guiño*
Pd2: amo como escribis ❤
Jajjajaja, muchas gracias♥♥
EliminarAme el cap de hoy subí otro por favor ♡♡♡♡
ResponderEliminarGracias! Mañana subo ;)
EliminarAy pobre Abril! ojala se mejore pronto!
ResponderEliminar;(
EliminarQue divina que es Pau! Algo de amor le queda por Pedro? Que habrá pasado entre ellos?
ResponderEliminarNecesito leer mas...
Ya veremos...
EliminarNecesito el pasado de pyp... Abril es muy tierna❤ amo a pepe papá ❤ y Pau conteniendo a los dos... Me encanta la nove..
ResponderEliminarMe encanta la novela ya te lo dije en tu ask, quiero saber qe paso entre ellos. Ansiosa siempre!
ResponderEliminarpd: amo cuando escribis sobre nenas tiernas ❤
Que tiernos son los tres juntos. Que pura es Abri y cuanto amor tiene ♡ Da ganas de abrazarlos a los tres y nos soltarlos!
ResponderEliminar