Lo
sentí entrar a la habitación y sonreí en medio de las lágrimas que eran
inevitables.
Pedro dejó el bolso a un lado y sin decir nada, se acostó detrás de mí y me abrazó con fuerza, dejando una de sus manos en mi panza.
- Hola chiquitita. –Besó mi cuello.-
Yo cerré mis ojos e hice que me abrazara más fuerte.
- Te necesitamos mucho. –Le dije con un hilo de voz.-
- Acá estoy, acá estoy. No llores. –Llenó de besos mi cuello.-
- Tengo mucho miedo Pepe.
- Yo también mi amor, pero va a estar todo bien.
Yo giré un poco para apoyar mi cabeza en su pecho y dejar que me abrazara. Nuestras manos seguían sobre mi panza.
Él besó sentidamente mi frente y yo cerré mis ojos.
- ¿Me contas qué pasó? –Preguntó acomodando mi pelo.-
-Suspiré.- Estaba atendiendo a un nene y me sentía un poco mal, cuando se fue tenía la panza dura y me asusté… Trate de tranquilizarme pero no pude asique la llamé a Lore. –Hice una pausa.- Y en su consultorio tuve una pérdida, muy chiquita, de verdad… Pero me dio pánico. –Sentí que me abrazó más fuerte.- Me hizo una eco y Solcito está bien. –Besó mi cabeza.- Y yo ya tenía la presión normal, pero fue horrible.
- Bueno… Ahora trata de dejar de llorar.
- Quedate con nosotras.
- No voy a moverme de acá mi amor.
Se sentó en la cama, haciendo que yo me acueste y se acercó a mi panza, yo levanté mi remera y él la llenó de besos, mientras yo sonreía tratando de que las lágrimas se esfumaran. Mi mano y la suya estaban unidas.
Pedro acomodó mi ropa y me tapó, yo me senté y él lo hizo a mi lado. Secó mis lágrimas y me besó.
- Tenes que estar tranquila por ella. –Dijo tocando mi panza.-
- Lo sé.
- Entonces no llores.
-Reí.- Hasta que no sentí que me abrazabas, me sentía en el borde de una cornisa.
- Vos misma me dijiste que no fue tan grave… ¿Me mentiste?
- No mi amor, nunca te mentiría y menos con algo así. –Suspiré.- Pero, fue muy feo.
- Pero ya pasó…
Lo abracé por el cuello y él me abrazó por la cintura.
- No escondas las lágrimas. –Le dije en su oído.- Sé que tenes tanto miedo como yo.
- Pero se supone que yo acá tengo que ser el fuerte.
- Mmm… -Me separé un poco de él.- No necesariamente, podemos ser los dos débiles también. ¿No te parece?
- No sé… -Dijo dejando caer algunas lágrimas, las cuales yo sequé con mucha suavidad.- Se me pasan cosas muy feas por la cabeza, también por eso no quería decírselo a Abril… Ella sabe casi todo de lo que pasó y no quería que se preocupe o se haga la cabeza.
- Bueno, está bien entonces que no la hayas traído. –Tomé sus manos.- Me parece que en este momento lo mejor es que nos quedemos en silencio y abrazados.
Él asintió y nos acomodamos en la cama, abrazándonos y sintiendo la energía de nuestra bebé.
-
Pau se estaba quedando dormida mientras yo jugaba con su pelo, pero un ruido la asustó.
- ¿Qué fue eso?
- Mmm… No sé. Algo afuera. –Besé su cabeza.- No te despabiles.
-Rio.- No sé si quiero dormir.
- Eso va a terminar de tranquilizarte.
- Pero me van a traer la comida, además quiero cambiarme.
- Bueno, está bien… Pero a la noche dormís.
-Asintió y me besó.- Sí, igual me siento mucho mejor.
- ¿Segura?
- Sí, segura. ¿Vos?
- Mmm… También.
- ¿También?
- No quiero llenarte de negatividad, además ya sabes lo que pasó… No puedo evitar recordarlo, es eso.
- No quiero que estés mal.
- Podemos ser los dos débiles, pero acá la prioridad es que vos estés y la beba estén bien.
- Pero…
-La callé de un beso.- Pero nada.
Me levanté de la camilla y busqué su pijama y su ropa interior. La ayudé a pararse y la acompañé hasta el baño, la esperé y la acompañé otra vez a la camilla.
- ¿Me conseguís un almohadón?
- ¿De dónde saco?
-Rio.- Pedile a alguna enfermera…
- ¿Para qué?
- Mis pies son dos empanadas. –Rio.-
- Ahora veo…
- ¿Y la llamas a Lore?
- ¿En dónde está?
- Me dijo que iba a estar en su consultorio, de paso pedile a ella el almohadón.
- Bueno, dale.
- Y veni con ella.
- ¿Algo más señorita?
-Rio.- Nada más, perdón si estoy muy pesada.
- Estás justificada.
- ¿Eso quiere decir que soy un poco hincha?
- ¿Un poco?
- ¡Qué malo!
- Ay, no te enojes. –Dije haciéndole cosquillas.- Es un chiste… -La besé.-
- Ya lo sé tarado. –Me besó.- Igual, perdón de verdad si jodo mucho.
- Entiendo que lo mejor es que te quedes acá, asique yo me ocupo.
- Gracias mi amor.
- Nada que agradecer.
La besé a ella, luego a la panza y me fui.
Lore la revisó y más tarde, comimos algo.
- La llamo a Abri y vengo. ¿Sí?
- Sí, dale. Te espero para dormir.
- Hablo rápido.
- Lo que necesites.
Sonreí y la besé, para salir a hablar con mi hija.
Cuando volví, iba a sentarme en una silla pero Paula me lo impidió.
- Necesito que duermas con nosotras. –Me dijo y tomó mi mano.- ¿O estás muy incómodo?
- Creí que te incomodaba a vos.Pedro dejó el bolso a un lado y sin decir nada, se acostó detrás de mí y me abrazó con fuerza, dejando una de sus manos en mi panza.
- Hola chiquitita. –Besó mi cuello.-
Yo cerré mis ojos e hice que me abrazara más fuerte.
- Te necesitamos mucho. –Le dije con un hilo de voz.-
- Acá estoy, acá estoy. No llores. –Llenó de besos mi cuello.-
- Tengo mucho miedo Pepe.
- Yo también mi amor, pero va a estar todo bien.
Yo giré un poco para apoyar mi cabeza en su pecho y dejar que me abrazara. Nuestras manos seguían sobre mi panza.
Él besó sentidamente mi frente y yo cerré mis ojos.
- ¿Me contas qué pasó? –Preguntó acomodando mi pelo.-
-Suspiré.- Estaba atendiendo a un nene y me sentía un poco mal, cuando se fue tenía la panza dura y me asusté… Trate de tranquilizarme pero no pude asique la llamé a Lore. –Hice una pausa.- Y en su consultorio tuve una pérdida, muy chiquita, de verdad… Pero me dio pánico. –Sentí que me abrazó más fuerte.- Me hizo una eco y Solcito está bien. –Besó mi cabeza.- Y yo ya tenía la presión normal, pero fue horrible.
- Bueno… Ahora trata de dejar de llorar.
- Quedate con nosotras.
- No voy a moverme de acá mi amor.
Se sentó en la cama, haciendo que yo me acueste y se acercó a mi panza, yo levanté mi remera y él la llenó de besos, mientras yo sonreía tratando de que las lágrimas se esfumaran. Mi mano y la suya estaban unidas.
Pedro acomodó mi ropa y me tapó, yo me senté y él lo hizo a mi lado. Secó mis lágrimas y me besó.
- Tenes que estar tranquila por ella. –Dijo tocando mi panza.-
- Lo sé.
- Entonces no llores.
-Reí.- Hasta que no sentí que me abrazabas, me sentía en el borde de una cornisa.
- Vos misma me dijiste que no fue tan grave… ¿Me mentiste?
- No mi amor, nunca te mentiría y menos con algo así. –Suspiré.- Pero, fue muy feo.
- Pero ya pasó…
Lo abracé por el cuello y él me abrazó por la cintura.
- No escondas las lágrimas. –Le dije en su oído.- Sé que tenes tanto miedo como yo.
- Pero se supone que yo acá tengo que ser el fuerte.
- Mmm… -Me separé un poco de él.- No necesariamente, podemos ser los dos débiles también. ¿No te parece?
- No sé… -Dijo dejando caer algunas lágrimas, las cuales yo sequé con mucha suavidad.- Se me pasan cosas muy feas por la cabeza, también por eso no quería decírselo a Abril… Ella sabe casi todo de lo que pasó y no quería que se preocupe o se haga la cabeza.
- Bueno, está bien entonces que no la hayas traído. –Tomé sus manos.- Me parece que en este momento lo mejor es que nos quedemos en silencio y abrazados.
Él asintió y nos acomodamos en la cama, abrazándonos y sintiendo la energía de nuestra bebé.
-
Pau se estaba quedando dormida mientras yo jugaba con su pelo, pero un ruido la asustó.
- ¿Qué fue eso?
- Mmm… No sé. Algo afuera. –Besé su cabeza.- No te despabiles.
-Rio.- No sé si quiero dormir.
- Eso va a terminar de tranquilizarte.
- Pero me van a traer la comida, además quiero cambiarme.
- Bueno, está bien… Pero a la noche dormís.
-Asintió y me besó.- Sí, igual me siento mucho mejor.
- ¿Segura?
- Sí, segura. ¿Vos?
- Mmm… También.
- ¿También?
- No quiero llenarte de negatividad, además ya sabes lo que pasó… No puedo evitar recordarlo, es eso.
- No quiero que estés mal.
- Podemos ser los dos débiles, pero acá la prioridad es que vos estés y la beba estén bien.
- Pero…
-La callé de un beso.- Pero nada.
Me levanté de la camilla y busqué su pijama y su ropa interior. La ayudé a pararse y la acompañé hasta el baño, la esperé y la acompañé otra vez a la camilla.
- ¿Me conseguís un almohadón?
- ¿De dónde saco?
-Rio.- Pedile a alguna enfermera…
- ¿Para qué?
- Mis pies son dos empanadas. –Rio.-
- Ahora veo…
- ¿Y la llamas a Lore?
- ¿En dónde está?
- Me dijo que iba a estar en su consultorio, de paso pedile a ella el almohadón.
- Bueno, dale.
- Y veni con ella.
- ¿Algo más señorita?
-Rio.- Nada más, perdón si estoy muy pesada.
- Estás justificada.
- ¿Eso quiere decir que soy un poco hincha?
- ¿Un poco?
- ¡Qué malo!
- Ay, no te enojes. –Dije haciéndole cosquillas.- Es un chiste… -La besé.-
- Ya lo sé tarado. –Me besó.- Igual, perdón de verdad si jodo mucho.
- Entiendo que lo mejor es que te quedes acá, asique yo me ocupo.
- Gracias mi amor.
- Nada que agradecer.
La besé a ella, luego a la panza y me fui.
Lore la revisó y más tarde, comimos algo.
- La llamo a Abri y vengo. ¿Sí?
- Sí, dale. Te espero para dormir.
- Hablo rápido.
- Lo que necesites.
Sonreí y la besé, para salir a hablar con mi hija.
Cuando volví, iba a sentarme en una silla pero Paula me lo impidió.
- Necesito que duermas con nosotras. –Me dijo y tomó mi mano.- ¿O estás muy incómodo?
- No, de verdad que necesito tu abrazo.
Yo besé su frente y me semi-acosté a su lado. Ella se acurrucó en mi pecho y yo la abracé con fuerza.
- ¿Estás más tranquila?
- Bastante.
- Vas a ver que mañana todo va a estar mejor.
-Suspiró.- Eso espero.
- Vas a ver que sí mi amor…
- ¿De dónde sacaste tanta positividad?
- De que la vida no puede ser tan cruel conmigo.
-Sonrió y besó mi pecho.- Aunque tengo miedo, sé que todo va a estar bien. Lo siento.
- Confiemos en esa intuición entonces.
- Me encanta escucharte así.
- ¿Así cómo?
- Así, no sé… -Hizo una pausa.- Esta no es una situación para disfrutar, pero escucharte así me hace pensar que cuando estemos en casa otra vez vas a poder disfrutar de todo lo que nos está pasando.
- Hoy cuando te estabas por quedar dormida pensaba en algo…
- ¿En qué?
- En que… -Besé su cabeza.- Era un pelotudo si no disfrutaba lo que está pasando… Siento que esto fue como un sacudón.
Buscó mi mano y entrelazó sus dedos con los míos.
- Si de algo sirvió… Respiro hondo, me banco el susto y espero a que pase. –Me dijo.-
-Besé su frente.- Sos tan increíble.
-Sonrió.- Vos mi amor.
Nos quedamos un rato en silencio y yo apagué la luz del velador que había allí.
- Trata de dormir… -Susurré.-
- Mmm… Eso trato, pero no puedo dejar de pensar.
- ¿En qué?
- En que ser mamá es vivir con miedo.
-Reí.- Bienvenido al club… Si sabré de eso. –Suspiré.-
- Gracias por lo que me toca eh.
- ¿Por qué?
- Porque que yo sepa… Desde que la operé a Abri casi ni te asustaste.
-Sonreí.- Eso es verdad, ella te lo dijo… Le salvaste la vida.
- Ustedes me la salvaron a mí y vos me regalaste lo más lindo e importante.
Se levantó un poco y me besó.
- Quiero que seas así de tierna para siempre.
-Rio.- Estoy hipersensible, lo sé.
- Te juro que esta faceta me encanta. –La besé.-
- ¿Hay otras que no?
- Mmm… Dejemos el tema ahí. –Reímos y nos besamos.-
Menos mal que solo fue un susto! Me encantaron los dos capítulos!❤
ResponderEliminarQue todo siga bien please!!!
ResponderEliminarQue todo siga bien please!!!
ResponderEliminarAhhhiii tiernitos. Espero q este todo bien.
ResponderEliminar