domingo, 7 de febrero de 2016

41.

Sentí la puerta abrirse y sonreí levantando mi mirada.

La vi entrar y me sonrió.

- Hola hermosa. –Le dije.-
- Hola Pau. –Dijo tímida.-
- Veni, acercate…

Le ofrecí mi mano y ella se acercó a nosotras. Besé su cabeza y Abril se colgó mirando a su hermanita. Lo busqué a Pedro con la mirada y estaba sonriendo mientras nos sacaba fotos con su celular.

- Ella es tu hermana Abril. –Le dije a Sol.- Vas a ver que es la hermana mayor más linda de todas.

Abril sonrió y me preguntó:

- ¿Le puedo dar un besito?
- Obvio Abri.

Abri se acercó y besó con mucho cuidado la cabecita de Sol.

- ¿Queres sentarte al lado nuestro? –Le pregunté.-
- Sí…
- Entonces veni. –Dije corriéndome un poco.-

Abril se sentó a nuestro lado y tomó la mano de Sol.

- Es muy linda. –Dijo mirándola.-
-Sonreí.- ¿Viste? Es hermosa.

Y sí, no daba más de madre babosa. Perdón.

- Es muy parecida a vos cuando eras bebé. –Le dijo Pepe.-
- ¿En serio?
- Sí… -Respondió Pepe acercándose a nosotras.- Igual de hermosas. –Y Abril sonrió.- Obvio que porque son hijas mías.

Todos reímos y Sol se despertó llorando, algo asustada.

Yo la acomodé sobre mi pecho y comencé a acariciar su espalda.

- Hey, no pasa nada… -Dije en su oído.- Tranquila mi amor.

- ¿Qué pasa papi? –Le preguntó Abril un poco asustada a su papá.-
- Nada Abri… Se asustó un poco nada más.
- ¿Por mí? –Preguntó un poco triste.-
- No mi amor, por los tres, porque nos reímos un poco fuerte… No pasa nada.

-

Notaba los ojos de Abril llenos de lágrimas, asique la alcé y me fui al sillón con ella. La senté sobre mis piernas y acomodé su pelo.

- No pasa nada che, todos los bebés lloran.
- No quiero molestar.
- ¿Cómo vas a molestar vos? ¿Estás loca? –Pregunté haciéndole cosquillas y ella rio.- Nunca molestas mi amor, nunca, nunca, jamás. –La abracé.- No te pongas mal porque Sol llora, porque va a llorar por mucho tiempo. –Le dije en su oído.- Y podes estar cerca nuestro siempre que quieras, de Pau, de tu hermana y de papá.

Abril sonrió y besó mi mejilla.

- Perdón papi.
- No tenes que pedir perdón por nada.

Me separé un poco de ella y sequé sus lágrimas.

- Te amo hija. –Le dije.-
- Te amo papá. –Y volvió a abrazarme.-
- Las tres son las mujeres de mi vida y siempre voy a estar para las tres. ¿Sabes?

Ella asintió y pude ver que Paula me sonreía.

- Sos hermoso. –Me dijo modulando sus labios y yo le tiré un beso.-

-

Al ratito, Sol se quedó dormida y la dejé en su cunita para poder acercarme a Pepe y Abril, me costó un poco porque aún me dolía todo el cuerpo, pero aún así lo hice.

- ¿Me hacen un lugarcito? –Pregunté.-
- Obvio amor. –Dijo Pedro moviéndose a un costado.-

Me senté al lado de ellos.

- Abri… ¿Me escuchas una cosa?
- Sí Pau.
- Veni… -Dije haciendo que se siente en mis piernas.-
- ¿Qué pasa?
- ¿Me prometes que me escuchas bien y que nunca te vas a olvidar de lo que te voy a decir?
- Sí…

Acomodé su pelo y tomé sus manos.

- Primero, siempre podes estar cerca nuestro… Siempre. –Repetí y ella sonrió.- Porque me encanta estar con vos y porque a tu hermana también le va a encantar tenerte cerca, que la cuides, que juegues con ella… -Hice una pausa.- Y además, porque te amo Abri, porque sos mi hija del corazón… ¿O no habíamos quedado en algo así?
- Sí. –Respondió con una sonrisa.-
- Siempre que me necesites voy a estar, igual que papá.
- Exacto. –Dijo Pepe.-
- No tenes que preocuparte por esas cosas, ahora capaz estemos un poco más encima de Sol pero porque es muy chiquitita y no puede hacer nada sola… Pero, vos podes ayudarnos en eso. ¿No te parece?
- Sí…
- ¿Me prometes que no estás triste?
- No, no estoy triste.
- Así me gusta. –Dije y la abracé.- Te amo hermosa.
- Yo también te amo Pau.

Besé su mejilla y se separó un poco de mí.

- Pasa que… Ella tiene a su mamá y yo no. ¿Está mal que piense en eso?

Y Pedro tomó la palabra.

- No, no está mal hija… Pero, eso no lo podemos cambiar y aunque sé que te duele no tener a tu mamá, a mí también me duele que no la tengas… No lo podemos cambiar y que haya nacido Sol no va a cambiar nada. Pau y yo vamos a estar siempre con vos, te vamos a amar y cuidar como siempre… -Acarició su mejilla.- Y además, ahora tener una hermana para jugar che. –Abri rio.- Ahora es demasiado chiquitita, pero vas a ver que cuando crezca van a poder jugar y reírse un montón.

Abril no dijo nada, tan solo nos abrazó a los dos por el cuello y nosotros también la abrazamos.

- Te amamos Abri, muchísimo. –Dije y besé su mejilla.-
- Gracias. –Nos dijo y con Pedro nos sonreímos por la espalda de Abril.- Los amo.
- Te amamos hija. –Le dijo Pedro y nos abrazamos aún más fuerte.-

Al rato…

- Me parece que esta nena tiene hambre. –Dije acercándome a Sol.- No llores princesa… -La alcé y me senté en la cama.-

Sus ojitos buscándome y su manito en mi pecho mientras comía eran suficientes para derretirme de amor.

-

Luego de que Pau le dio de comer, yo la alcé y la hamaqué por un ratito.

Estaba completamente embobado de mi hija, era tan chiquitita y hermosa que podría pasarme eternas horas mirándola.

Había tenido tanto miedo que tenerla en mis brazos hacía que cualquier otra cosa desaparezca.

Cuando estuvo completamente tranquila, me acerqué a Pau y Abril que estaban en el sillón.

- Abri… ¿Queres tenerla un ratito?
- ¿Puedo? –Preguntó con una sonrisa.-
- Obvio, solo tenes que tener un poco de cuidado… -Le dije.-
- Entonces sí. –Sonrió.- ¿Cómo hago?
- Así, mira… -Le dijo Pau y la ayudó mientras yo la posaba en los brazos de Abril.-

Sol estaba despierta y ambas se miraban a los ojos.

Sentía la piel de gallina y mis ojos llenos de lágrimas.

- Te amo hermanita. –Dijo Abril y besó su frente.-

Pau me sonrió y le devolví la sonrisa. Me senté detrás de ella y la abracé por el cuello. Besé su mejilla y nos quedamos mirando a nuestras hijas, porque eso eran… Nuestras hijas.

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