jueves, 11 de febrero de 2016

45.

Ese sábado, Sol se había despertado muy temprano y no había vuelto a dormirse, asique estábamos en la cama… Ella estaba muy cómoda en mi pecho, pero con sus ojitos muy abiertos.

Noté que Pepe se estaba despertando y acaricié su brazo.

- Amor… -Dijo dándose vuelta.- ¿Qué hora es?
- Las nueve.
- ¿Y la señorita no duerme?
-Reí.- No, está muy, muy despierta.
- Buen día hermosa. –Dijo Pepe y besó la pancita de Sol.-

Yo se la pasé a sus brazos y él sonrió.

Me acosté a su lado y posé mi cabeza en su hombro, mirando a mi hija. Sentí que Pepe besó mi frente y sonreí.

- ¿Tenes sueño, no?
- Mmm… Un poco.
- ¿No queres dormir un ratito? Yo me quedo con la peque.
- ¿Seguro?
- Sí amor, si necesitamos la teta te despierto igual.
-Reí.- Bueno, gracias… -Cerré mis ojos.-
- No tenes que agradecerlo.

-

Pau se quedó dormida al ratito y Sol también.

Yo estaba por dormirme cuando entró Abril.

- Sh… -Le dije posando mi dedo índice en mis labios.-
- ¿Puedo pasar? –Susurró.-
- Sí hija, vení.

Abril se acostó a mi otro lado y también posó su cabeza en mi hombro.

- ¿Puedo dormir acá?
- Obvio hija.

Ella sonrió y besé su cabeza.

Al rato, estaban las tres durmiendo alrededor mío y yo no podía dejar de mirarlas.

Había pasado mucho, demasiado… Miedo y lágrimas, pero hoy me sentía en paz. Completo. Quería llenarlas de besos, tenerlas cerca para siempre.

Ellas eran lo único que necesitaba.

- Hola Solci. –Susurró Pau porque Sol tocaba su cara.- Hola hermosa. –Besó su manito y yo sonreí.- Hola mi amor. –Me dijo.-
- Hola… -Acaricié su cabeza.-

Pau estiró un poco su cuerpo y volvió a acurrucarse con nosotros.

- Veo que te tenemos rodeado. –Me dijo.-
-Sonreí.- Quiero estar así para siempre.
-Pau sonrió.- Sos tan lindo. –Besó mi hombro.-
- Vos sos linda. –Besé su frente.-
- Gracias por mentir. –Rio.-
- No miento…
- Mmm… -Volvió a reír.- Mejor ni me miro al espejo.
- No seas tonta.
- ¿Por qué?
- ¿Te pone mal no poder estar arreglada?
- ¿Estás loco? Yo también quiero estar así toda la vida.

Yo la abracé por la cintura y ella posó su mano en mi pecho, al lado de Sol. Sol buscó sus dedos y sonreímos.

- Me parece que a esta gordita hay que cambiarla. –Dijo Pau haciéndole cosquillitas a Sol.-

Pau la alzó, la cambió en nuestra cama y luego le dio la teta.

- Y a mí me parece que esta niña sigue de largo… -Dije acomodando el pelo de Abril.-
- Dejala dormir. –Me dijo Pepe.- Fue una semana bastante movidita…
- Sí, es verdad.
- Todo lo emocional también cansa.
- ¿Y vos?
- ¿Yo qué?
- Estás como una lechuguita.
-Rio.- Esas dos horitas que dormí con ustedes fueron la gloria. –Reímos.- Aunque, me muero de hambre. ¿Queres que prepare el desayuno?
- Mejor vamos para allá, así sigue durmiendo.
- Dale.

Al rato, estábamos desayunando, Sol estaba en brazos de Pau y yo frente a ellas.

- ¿Por qué sos tan hermosa? –Dije acariciando los pies de Sol.-
- Porque salí a mi papá. –Dijo Pau con voz finita y reímos.-
- O a mamá. –Sonreímos y nos dimos un beso.-

Sol comenzó a mover sus manitos y reímos.

- Hey, bueno… ¿Qué son esos celos? –Le preguntó Pau riendo y acarició su nariz con la de la beba.-

La acomodó sobre sus piernas y comenzó a hacerle cosquillitas en su panza. Yo las miraba sonriendo, Pau me miró y también sonrió.

- ¿Qué pasa? –Me preguntó.-
- Nada, que son muy lindas.

Pau sonrió y en ese momento escuchamos venir a Abril.

- Buenas tardes señorita. –Dije riendo.-
- Hola. –Respondió refregando sus ojitos.- Dormí mucho. –Rio.-
-También reí.- Veni…

Hice que se sentara en mis piernas y acomodé su pelo.

- ¿Descansaste?
- Sí papi.
- Menos mal, porque dormiste un montón. –Dije haciéndole cosquillas y ella rio.-
- ¿Me haces una chocolatada?
- Sí hija… Bajate.

Abril rio y se paró para caminar hasta Pau y Solci.

-

- Hola hermanita. –Dijo acariciando su piecito.-
- Buen día hermosa. –Le dije y ella sonrió.-
- Se despertaron antes que yo. –Rio.-
-Reí.- Alguien tenía hambre. –Dije señalando a Sol y Abri rio.-
- ¿Por qué come tanto?
- Porque… Como es chiquitita come de a poquito, no le entra más en el cuerpito, entonces, come muchas veces.
- Ah… Con razón. –Dijo y reímos.-
- Todos los bebés comen mucho.
- ¿Y cuándo empiezan a jugar?
- En un tiempito…
- Quiero jugar con ella.
- Ya lo sé, van a tener toda la vida para jugar.
-Abri sonrió.- ¿Te puedo preguntar algo?
- Obvio.
- ¿Vos nunca te vas a ir, no?
- Hey… ¿Qué es esa pregunta? Obvio que no.
- No sé, a veces me da miedo que la gente que quiero se vaya.
-Negué con mi cabeza.- Siempre voy a estar cerquita tuyo y de papá, siempre. –Besé su mejilla.-
- No quiero que vuelvan a dejarme sola.
- Nunca estuviste sola, hey…
- Pero mi mamá no está.
- Tu mamá seguro quería quedarse, pero no pudo… -Suspiré.- Pero, papá siempre estuvo con vos. ¿O no?
- Sí. –Suspiró.-
- ¿Entonces?
- No sé… Pero, quiero estar cerca de ustedes tres siempre.
- Te prometo que así va a ser mi amor.

Abril no dijo más nada, se paró detrás de mí, sobre el sillón y me abrazó por el cuello.

Yo sonreí y tomé una de sus manos, con la otra sostenía a Sol. Abril besó mi mejilla y yo hice lo mismo.

- Está re tranquila. –Dijo mirando a Sol.-
- ¿Viste? Debe estar de buen humor.
- Es verdad. –Rio.-

Pedro se acercó a nosotras con la chocolatada de Abril.

- Me parece que ahí se te va a complicar tomar la leche Abri.

Abril rio y se sentó a mi lado.

- Damela papi.
- Toma hija. –Le dio el vaso.-
- Gracias.
- De nada Abri.

Abri comenzó a tomar su chocolatada y yo la cambié de posición a Sol porque la notaba algo incómoda.

- ¿Qué hacemos hoy? –Preguntó Pepe.-
- ¿Vamos un ratito a la plaza? –Propuso Abri.-




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