miércoles, 13 de enero de 2016

14.

Llamé a Paula, tratando de mantener la calma y de calmar a mi hija, pero no podía.

- Pepe… -Respondió super dormida.-
- Pau, perdón que te joda pero te necesito.
- ¿Le pasó algo a Abri?
- Sí, está teniendo una crisis como antes y no puedo calmarla, no deja de llorar. No sé que hacer.
- Primero tranquilizate, porque si vos estás nervioso ella no va a calmarse nunca. –Hizo una pausa.- Me estoy cambiando para ir…
- Pero…
- Voy a ir, no me lo vas a discutir. Acostate en donde estén y hace que ella se acueste encima tuyo, abrazala, mimala…
- Eso intento.
- Te corto, así te quedas solo con ella… Estar tranquilo y con ella es lo mejor que podes hacer. ¿Sí? –Suspiré.- Tranquilo Pepe, va a estar todo bien. Ya estoy saliendo. 
- Gracias…
- Sh…

Corté la llamada e hice lo que me había indicado Paula.

- Tranquila hija, tranquila. –Dije acariciando su espalda.-

Los minutos que tardó Paula en llegar fueron eternos, cuando escuché el timbre corrí a abrirle y ella entró corriendo hasta el cuarto de Abril. 

Se arrodilló al lado de su cama y buscó el estetoscopio en su cartera para escuchar el corazón de mi hija.

- Tranquila… -Dijo acariciando el pelo de Abri con su mano libre.- Tranquila hermosa, no va a pasar nada.

Suspiré y no pude evitar que algunas lágrimas cayeran por mis mejillas.

Tomó su presión e hizo algunas otras cosas que no sabía muy bien qué eran.

- Abri… ¿Me escuchas?

Abril asintió sin poder dejar de llorar. Pau se sentó a su lado y la abrazó por el costado.

- No tenes nada… -Le dijo.- Estás bien, tu corazón está bien… Solo tenes que cerrar los ojitos y tratar de dejar de llorar. –Besó su cabeza.- Así no te hace mal.
- No puedo Pau. –Dijo sollozando.-
- Sí que podes hermosa. ¿Queres que me quede con vos?
- Sí, y que se vaya papá.
- ¿Segura?
- Sí.

Pau me miró extrañada y yo negué con mi cabeza, me fui y las dejé solas.

-

Acomodé a Abri sobre mi cuerpo, corrí el pelo de su cara y comencé a hacer masajes suaves en su espalda.

- No llores mi vida, no llores. –Besé su cabeza.- Que no pasa nada. –La abracé.-
- Tengo miedo.
- ¿De qué Abri?
- De no poder volver a como era antes.
- Sí que vas a poder, yo te lo prometo mi amor.
- Pero… Sigo en la cama.
-Suspiré.- Ya queda poquito, es porque cuando te operé tu corazón quedó muy débil, pero ya está casi perfecto.

Abril me abrazó y escondió su cara en mi pecho.

- Quedate conmigo Pau.
-La abracé fuerte.- Yo me quedo acá hermosa, no llores más.

Pasó un rato bastante largo, en el que ella por fin pudo tranquilizarse y yo terminé haciéndole cosquillas.

- ¡Para! –Dijo riendo.-
- ¿Qué?
- Quiero preguntarte algo.

Y en ese momento vi que Pedro se paró en la puerta. Abril estaba sentada sobre mis piernas y mirándome.

- ¿Qué queres preguntarme? –Dije peinándola.-
- ¿Por qué casi nunca me pinchas?
-Reí.- Porque no es necesario.
- Mi otra médica siempre que me pasaba algo me pinchaba y me dolía.
- Me acuerdo que la primera vez que te saqué sangre no me creías que no te iba a doler.
-Rio.- ¿Y por qué me pinchaba tanto ella?
- Porque ella tiene otro modo de curar capaz.
- ¿Y vos cómo lo haces?
- Mmm… Soy pediatra, asique puedo curar a todos los nenes. –Acaricié su nariz.- Pero, yo creo que no solo los conocimientos de un médico pueden curar, también las sonrisas, las risas, los abrazos, los besos hacen bien. ¿O no? –Abril sonrió.- Por eso, ahora capaz yo podía darte una inyección para que te tranquilizaras, pero… ¿No es más lindo así?
- Sí, es más lindo así.
-Sonreí.- Bueno, por eso.
- Quiero que seas mi doctora para siempre. –Dijo y volvió a abrazarme.-
-Sonreí.- Siempre que me dejes voy a estar cerca tuyo. –Besé su cabeza y lo miré a Pedro.-
- Las amo. –Dijo modulando sus labios, yo sonreí y le tiré un beso.-
- Vos deberías ser la novia de mi papá.
-Reí.- Estás un poco loca vos me parece. –Dije haciendo cosquillas en su cuello.-
- No, no estoy loca. –Reímos y no sabía muy bien qué decirle.-

Lo miré a Pedro, mordiendo mi labio y él rio.

- ¿A mí sabes que me parece?
- ¿Qué? –Me preguntó Abril.-
- Que si dormís, cuando te despiertes vas a estar bien del todo.
- ¿Te quedas a dormir conmigo?
- Mmm… Sí. –Ella sonrió.- ¿Las dos solas?
- No, que venga papá.

Pedro sonrió y entró al cuarto.

- ¿Por qué no vamos a mi pieza? Acá no vamos a entrar. –Dijo.-
- Sí, llevame Pau.

Yo reí y me levanté, con ella en brazos. Fuimos hasta el cuarto de Pedro y ella se quedó dormida mientras la mimábamos.

- Esto es muy raro, pero muy lindo. –Susurré buscando su mano, la cual estaba sobre la espalda de Abril.-
- Demasiado lindo. –Nos sonreímos.-
- ¿De verdad puedo dormir acá?
- Sí.
- Te pregunto por ella.
- Tarde o temprano lo va a saber, ya lo sospecha.
-Reí.- Es verdad, pero capaz queres esperar un tiempo…
- Hoy quiero que te quedes.
-Sonreí.- Entonces me quedo.
- Igual, también quiero darte un beso y con Abri en el medio no puedo.

Dijo y se levantó, me tomó de la mano e hizo que me pare también. Reí y salimos de la habitación.

En el pasillo, me acercó a él tomándome por la nuca y me besó.

- Gracias por estar siempre que te necesitamos, sos una médica hermosa.
-Sonreí.- Lo que estoy haciendo acá no es en papel de médica.
- Ah… ¿No?
- No.
- ¿Y en papel de qué es?
- De alguien que los adora. –Me corregí.- Lo hago porque te amo y porque amo a tu hija.
-Me besó.- Nosotros también te amamos. –Sonreímos y nos dimos otro beso.-

Nos abrazamos con fuerza y él susurró en mi oído:

- Quiero tenerte así de cerca todos los días.
-Sonreí.- Me parece que ahí si estás yendo un poco rápido.
- ¿No queres?
-Reí.- No, no es eso…
- ¿Y entonces?

Me separé un poco de él y lo besé.

- Disfrutemos de lo que tenemos ahora.
- En eso puede que tengas razón. 
-Lo besé.- Dale… ¿Vamos a dormir?
- ¿Tenes sueño?
-Reí.- Sí.
- Te sacamos de la cama, perdón.
- No es nada. –Lo besé.- Si ahora dormimos…
- Dale, vamos.

Me tomó de las manos y volvimos al cuarto, yo me acosté y él acomodó las mantas sobre mí. Yo sonreí y posé mi mano en la espalda de Abril.

- Descansa hermosa. –Dijo arrodillándose a mi lado y acariciando mi pelo.-
- Acostate.
- No, te quiero mimar hasta que te duermas.
- Ay, sos muy tierno.
-Besó mi nuca.- Hasta mañana…
- Hasta mañana.

Sentí sus caricias hasta que me quedé dormida.




-

Sí, la ternura es la premisa de esta historia. ;)

Comenten por favor!

9 comentarios: