La
pediatra terminó de revisarla y le puso un suero con una serie de remedios, en
fin… Los que le ponían siempre.
Pero, cuando se dio vuelta me descolocó completamente.
- ¿Paula? –Pregunté sorprendido.-
- ¿Pepe? –Preguntó sonriendo y reímos.-
- Wow, no lo puedo creer.
- ¿Es tu hija?
-Sonreí.- Sí, es mi hija.
Abril se estaba quedando dormida por efecto del suero y Paula se sentó en el
escritorio.
- Veni, sentate. –Me invitó.-
Yo me senté frente a ella y los dos estábamos sorprendidos.
- ¿Cómo andas tanto tiempo? –Le pregunté.-
-Sonrió.- Bien… ¿Qué se yo? Como se puede, trabajando mucho.
- Me alegra mucho verte con ese uniforme al fin.
- Gracias. –Me sonrió.- ¿Vos? ¿Cómo andas?
-Suspiré.- Mmm… No sé, cuando pasan estas cosas no lo sé.
- ¿Tiene algo en especial?
- Es una historia larga.
- Tengo todo el tiempo del mundo, es noche de guardia. –Rio.- ¿O no me
confiarías la salud de tu hija?
-Reí.- Creo que muchas veces pensé en buscarte para que la atiendas.
- ¿De verdad?
Asentí.
- Abril nació con un problema congénito, cardiorespiratorio.
- ¿Sabes el nombre?
Yo busqué la historia clínica de mi hija y se la dí, Paula comenzó a leerla y
yo mientras le iba contando.
- El embarazo de ella fue muy complicado, demasiado… -Hice una pausa.- Su mamá
falleció en el parto.
Y en ese momento Paula me miró y tomó mi mano. Se lo agradecí internamente.
- Asique estamos solos. –Suspiré.- La operaron cuando tenía dos años y todo
pareció mejorar… Pero, hace un par de meses que volvió a tener crisis como la
de hoy y te juro que me mata. –Dije con los ojos llorosos.-
- ¿Toma alguna medicación?
- Las que están anotadas ahí. –Le dije.-
Acarició mi mano con sus dedos y yo le sonreí de costado.
- ¿Puedo hacer algo?
- ¿Qué cosa? –Le pregunté.-
- Internarla… Quiero hacerle estudios completos. Bah, no sé… Si queres, me
gustaría atenderla. –Hizo una pausa.- Sé que pasó mucho, pero en cierto punto
creo que te debo algo.
- No, no me debes nada… Pero sí, no podría dejar en mejores manos a mi hija.
-Sonrió.- Voy a buscar los papeles así la interno…
- ¿Yo puedo quedarme?
- Obvio Pedro.
- Gracias, de verdad.
- No me agradezcas, todavía no hice nada.
Paula se fue y yo suspiré… Era demasiado raro volver a verla.
Abril me miró con sus ojos entre abiertos y me acerqué a ella, tomé su mano y
acaricié su cabeza.
- ¿Cómo te sentís hija?
- Mmm… Mejor.
- ¿Sí?
- Sí. –Suspiró.-
- ¿Me escuchas una cosa?
Abril asintió y yo besé su frente.
- Ahora la doctora te va a internar y te va a hacer estudios.
- ¿Para qué? –Preguntó asustada.-
- No, no te asustes mi amor. –Acaricié su frente.- ¿Viste la doctora que te
revisó?
- Sí.
- Bueno… Fuimos amigos hace mucho tiempo y sé que es muy buena doctora,
entonces, ella te va a hacer estudios para ahora que vivimos acá, sea tu
médica.
- Ah… -Preguntó sin estar muy convencida.-
- Te aseguro que te va a cuidar mucho.
Abril sonrió y yo besé reiteradas veces su frente.
- Permiso… -Dijo Paula entrando al cuarto.- ¿Cómo se siente la princesa?
Abril sonrió.
- Mejor. –Le respondió.-
- Sí… ¿Mejor?
- Sí. –Sonrió.-
- ¿Te contó papá lo que vamos a hacer?
- Sí, recién…
- ¿Me vas a dejar curarte? –Le preguntó Paula a mi lado y tomó la mano de
Abril.-
- Sí, porque papá me dijo que sos muy buena.
-Paula sonrió.- Eso dicen… -Reímos.- Ya podemos ir a la habitación… ¿Te animas
a ir caminando?
- Mmm… Sí.
- A ver… -Dijo Paula.-
Yo la ayudé a sentarse y le pusimos una bata que había traído Paula, ella
caminaba despacito y Paula llevaba el suero. Llegamos a la habitación en dónde
se haría varios estudios y yo la subí a la cama.
- ¿Estás bien o tenes frío Abri? –Le preguntó Paula.-
- Estoy bien.
- ¿No queres tomar algo?
- Mmm… Sí.
- Ahora te traigo un vasito de agua.
- Gracias Pau. ¿Puedo decirte así?
-Paula sonrió.- Obvio hermosa.
Paula besó su frente y fue a buscarle un vaso de agua.
-
Pedro había salido del cuarto y yo me quedé a solas con Abril en la habitación.
- ¿Qué me vas a hacer? –Preguntó asustada.-
Yo me acerqué a ella y me senté en su cama, corrí el pelo de su carita y tomé
sus manos.
- Te voy a hacer estudios que seguro ya te hicieron… Te prometo que ninguno
duele, excepto un pinchazito cuando te saque sangre.
- Odio que me saquen sangre. –Dijo quejándose.-
- ¿Te cuento un secreto?
- ¿Qué cosa? –Preguntó entusiasmada.-
- Yo tengo un método que te prometo que casi no lo vas a sentir.
- ¿De verdad?
- De verdad.
- Mira que te creo eh.
-Sonreí.- Haces bien en creerme… ¿Queres que te lo haga ahora así ya te
olvidas?
- Mmm… Sí.
Yo busqué las cosas para sacarle sangre y su carita de susto me mataba.
- Che… ¡Tranquila! –Dije y le hice cosquillas en su cuello, ella rio.- Vas a
ver que no duele…
- La otra médica me pinchaba un montón de veces.
- ¿Me dejas mostrarte que yo sé cómo hacer para que no te duela?
- Sí… Pero no me gusta mirar.
- Mmm… Cerra los ojitos entonces.
Abril cerró sus ojos y yo le saqué sangre.
- Ya está Abri.
-Abrió sus ojos.- ¿En serio?
-Reí.- En serio… ¿Viste qué tenías que creerme? -Abri sonrió y yo le devolví la
sonrisa, presionando con un algodón en donde la había pinchado.- ¿Me contas a
que grado vas?
- Tengo que empezar segundo, en una escuela nueva… Porque nos mudamos.
- Wow. ¿De verdad?
- Sí. –Sonrió.- ¿Y vos ahora vas a ser mi médica?
- Mmm… Si me dejas. –Dije y acaricié su nariz, ella rio.-
- Sí, te dejo. Porque me dijiste que no me iba a doler y no me dolió.
Sonreí y quité el algodón de su brazo.
- Bueno, entonces tengo que hacerte algunos estudios…
- ¿Cuáles?
- Una ecografía… -Dije dejando el algodón en la mesita.- ¿Eso ya te hicieron,
no?
- ¿El del aparatito frío?
-Reí.- Sí, ese… Después te voy a hacer un electro, que es el de las sopapitas.
- Me hicieron ese muchas veces. –Rio.-
- Bueno… Y después, uno en el que tenes que soplar un aparatito. –Acomodé sus
mantas.- Y algunos más, pero empezamos por esos… ¿Te parece?
- Mmm… Sí.
Cuando terminé de hacerle todos los estudios, eran las seis de la mañana y ella
se estaba quedando dormida.
- ¿Queres dormir? –Le pregunté.-
- Sí. –Suspiró.-
- ¿Queres que lo llame a papá así te dormís con él?
- Sí, por favor.
- Ahora lo llamo entonces… -Quise salir pero ella tomó mi mano.- ¿Qué pasa
Abri?
- Gracias Pau.
- ¿Por qué hermosa?
- Porque me prometiste que no me iba a doler nada y no me dolió.
-Sonreí y besé su frente.- ¿Ahora confías en mí?
- Sí. –Sonreímos.-
-
Hola por aquí. Les dejo el segundo capítulo y agradezco los comentarios tan lindos que dejaron en el primero.♥
De a poco van a ir descubriendo el trasfondo de esta historia... ☺
Divino! Ya quiero saber que paso entre Pau y Pepe (siempre ansiosa)!
ResponderEliminarQue linda y fuerte es Abril!
Quiero mas mas mas....
Gracias♥♥
EliminarYa me enamoré de la historia! Felicidades x cada una de tus novelas, tenes un talento para escribir y lo sabes aprovechar. Espero el próximo capítulo!
ResponderEliminarMuchas gracias, de verdad!
EliminarAparecio Paulaaaaa! ❤❤❤
ResponderEliminarMe encanta, te lo dije! Me mata abril, la edad es la ideal, creo que la voy a amar tanto como a Delfi (de superar primera vez ni hablar) espero los proximos ❤
Jajajaja, superar nunca. Gracias!♥
EliminarMe mata de amor la inocencia de Abri, es para morfarsela ♡
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