jueves, 21 de enero de 2016

23.

Me levanté después de un largo rato y me cambié, preparé algo para merendar y volví a la habitación.

- Mi amor… -Susurré besando su cuello.- Arriba hermosa, traje algo para comer.

Pau abrió sus ojos súper confundida y yo reí.

- Toma… -Dije alcanzándole su ropa.- Te dejo cambiarte mientras voy al baño. –Besé su frente y salí de la habitación.-

Cuando volví, ella ya estaba vestida y sentada en la cama.

- ¿Te sentís mejor? –Le pregunté.-
-Negó con su cabeza.- Creo que tengo fiebre.
- Mmm… -Besó mi frente.- Puede ser, pero vos sabes más que yo de esto.
-Rio.- ¿Me traes el termómetro? Está en el botiquín del baño.
- Ahora te lo traigo.
- Gracias.

Pau se tomó la fiebre y tenía 38°.

- ¿No queres comer algo y te acostas? –Le pregunté.-
- Solo un poco para no tomarme la pastilla con el estomago vacío.
 - Veni…

Dije abrazándola por el costado y le alcancé una galletita, ella sonrió y se la comió.

Un ratito después, ella tomó un remedio y se metió en la cama.

- ¿Qué puedo hacer por vos?
-Sonrió.- Si traes para ponerme pañitos fríos no solo que me va a bajar la fiebre, sino que me va a matar de amor.
-Reí.- Ahora te traigo.
- Gracias amor.
- No es nada…

Cuando volví, me arrodillé en el suelo y escurrí el paño para ponerlo sobre su frente.

- Cuando me fui empezó a pasarme lo de las puntadas y desde que fallecieron mis viejos que me pasa esto. –Suspiró.- Me agarran ataques de fiebre así que no entiendo.
- ¿Por qué crees que es?
- Porque los extraño.

Volví a mojar y escurrir el paño.

- Ellos te cuidan. –Dije poniéndolo nuevamente sobre su frente.-
- Lo sé, pero los necesito acá conmigo. –Dijo comenzando a llorar.- Siempre que pienso mucho en ellos termino así.
- ¿Estuviste pensando mucho en ellos?
- Sí… Hay veces que no lo puedo evitar, sobre todo cuando estoy mal.
- Tenes que soltarlos Pau.
- Eso me dicen todos, pero te juro que no puedo.
- Si que podes… Además, no estás más sola. –Dije tomando su mano.-
- Son mis papás.

Suspiré y volví a sumergir el paño en el agua.

- Lo sé mi amor… -Dije apoyando otra vez el paño en su frente.- Pero… La vida es así y te lo digo yo que tuve y tengo que contener demasiado a mi hija por no tener a su mamá, hay cosas que son ilógicas y que duelen en lo más profundo, pero llega un punto en el que tenes que aceptar y soltar.
- ¿Cómo?
- Dejándolos ir.
- ¿Pero cómo Pedro?

Quité el paño de su frente y lo dejé en la ollita. Me senté a su lado e hice que apoyara su cabeza en mis piernas.

- Tenes que dejar que las cosas pasen mi amor.
- Suena fácil diciéndolo.
- Yo sé que no es fácil, a mí también me costó soltar a la mamá de Abri…
- ¿Estuviste enamorado de ella?
- ¿Qué es esa pregunta?
- Quiero saber.
- Sí, la quise mucho… Pero, si lo que queres saber es si la amé tanto como a vos, nunca pude.
- ¿Y cómo hiciste cuándo se fue?
- Abril fue mi motor, nosotros podemos ser el tuyo si nos dejas…
-Sonrió.- Te amo mucho. ¿Sabes?
- Yo también te amo, muchísimo. –Besé su frente.- ¿Sigo poniéndote los pañitos?
- Sí, pero no te muevas.
- Tranquila que me quedo acá.

-

Un rato después, yo seguía con mi cabeza en las piernas de mi novio y él jugaba con mi pelo.

- No llores más.
- Cuando me agarran estos ataques de fiebre me pongo más sensible que de costumbre.
- Me podes así de tierna.
-Sonrió.- Yo no me puedo sentir peor.
- ¿Y si intentas dormir?
- Dormí mucho hoy…
- ¿Tenes algo que hacer?
- No.
- ¿Y entonces?
-Rio.- Pero, prefiero quedarme despierta así duermo de noche.
- ¿Y qué queres que hagamos?
- ¿Te aburrís?
- No, me encanta estar con vos…
- La verdad es que no tengo ganas de hacer mucho.
- Entonces nos quedamos acá. –Besé su frente.-
- Perdón por cagar todo.
- No cagas nada, no pienses giladas.
- Gracias por ser así conmigo. –Buscó mi mano.- Ya te lo dije, pero nunca nadie estuvo en estos momentos y sentirme contenida por vos me hace muy bien.
-La besé.- Siempre mi amor. –Volví a besarla y me acosté a su lado, abrazándola por la espalda.-

-

Me sentía tan nena, tan desolada y desprotegida cuando me pasaban estas cosas que quería desaparecer del mundo…

Desaparecer del mundo era lo que había deseado desde el día que mis papás murieron, hasta que… Pedro volvió a mi vida.

Hasta que Pedro volvió a abrazarme e hizo que todas mis partes rotas volvieran a unirse.

Sentir sus brazos rodeándome y su respiración en mi nuca hacía que no sintiera todo tan trágico.

- ¿Estás un poco mejor? –Preguntó acariciando mi brazo.-
- Creo que me bajo la fiebre.
- Estás más fresquita.
- Puede ser…
- ¿Queres cenar algo?
- Mmm…
- Dale, preparo algo rico.
-Besé su manó.- No tengo mucha hambre.
- ¿Y si pedimos helado?
-Sonreí.- Me conoces mucho.
- ¿Cenamos helado entonces?
- Sí, dale.
- ¿Lo pido o voy a comprar a la esquina?
- Como quieras.
- Voy un toque a comprarlo y vengo.
- Dale, yo mientras me doy una ducha.

Me dí vuelta y le dí un beso.

- ¿Cuándo tenes que volver a la clínica?
- El lunes a la mañana, seguro ya voy a estar bien.
- Pensé que mañana.
- No, no. –Lo besé.- Dale… Anda a comprar el helado que ahora me antojaste.

Reímos, nos dimos un beso y él se fue.

Yo me busqué algo de ropa y fui a bañarme para terminar de tranquilizarme en la ducha.

Cuando salí, estaba Pedro en mi pieza con el helado y hablando con Abri.

- Toma, quiere hablar con vos.

Sonreí y tomé su celular.

- Hola hermosa. –Dije sentándome en la cama.- ¿Cómo estás?
- Bien… ¿Vos estás triste?
- ¿Cómo sabes eso?
- Papá me dijo, solo quería decirte que cuando te vea te voy a dar un abrazo fuerte.
-Sonreí.- Sos muy hermosa. ¿Sabías?
- Papá me lo dice siempre.
-Reí.- Papá tiene razón entonces. –Hice una pausa.- Me parece que la abuela te está llamando a comer. ¿No?
- Sí.
- Entonces anda, te prometo que cuando nos vemos nos abrazamos las dos. ¿Te parece?
- Sí Pau.
- Un beso hermosa.
- Chau Pau.

Sonreí y corté el teléfono.

3 comentarios:

  1. Que lindo capitulo, ojala Pau se recupere pronto!

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  2. Awww el todo tierno poniendole pañitos y Abri diciendole que la va a abrazar fuerte porque sabe que esta triste. Quiero morfarme a besos a los Alfonso.

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