domingo, 24 de enero de 2016

26.

Cuando volví, Pau estaba sentada en una silla con su cabeza en la camilla y se había quedado dormida.

Sonreí en medio de la angustia y me acerqué a ella.

- Mi amor… -Susurré en su oído y besé su nuca.- Anda a dormir al sillón que vas a estar más cómoda. –Dije corriendo el pelo de su cara.-
- Te estaba esperando.
- Anda al sillón, dale. Yo me voy a quedar despierto.
- Despertame si se despierta…
- Sí Pau.

La abracé por los hombros e hice que se levante, se acostó en el sillón y besé su frente.

- Perdón, no quería quedarme dormida.
-Reí.- No pasa nada, dormí… Dale.
- No quiero dejarte solo.
- Pero necesitas dormir, así mañana estás despierta para atender a la peque.
- Despertame cualquier cosa que pase.
- Obvio que sí.
- ¿Estás más tranquilo?
- Un poco, ahora me voy a ir a acostar con ella que eso va a tranquilizarme. ¿Puedo?
- Obvio que podes, tene cuidado con el suero nada más.

Yo me saqué la campera y la tapé.

-Sonrió.- Gracias.
- De nada mi amor. –Besé su frente.- Dale, descansa…

Me quedé con ella hasta que se quedó dormida y luego me acosté con Abril, sentirla cerca siempre me tranquilizaba.

-

Me desperté cuando el sol me daba en los ojos y ambos dormían muy tranquilos en la camilla, me acerqué a Abril y escuché su corazón… Creía que estaba mucho mejor.

Cargué su suero y fui en busca de un café, mientras lo tomaba hice un informe con los estudios que le había hecho la noche anterior para compararlos con los que le iba a hacer hoy.

- Pau… -Susurró Abri y yo le sonreí.-
- Buen día hermosa. ¿Cómo te sentís?
- Un poco mejor.
- ¿Sí?
- Sí.
- Bueno, mejor entonces. –Dije y besé su frente.- Me parece que lo voy a despertar a papá así te puedo revisar.

Me acerqué a Pepe y besé su mejilla.

- Buen día mi amor… -Susurré.-
- Desperate papá.

Pedro sonrió y besó la frente de Abril, luego mis labios.

- ¿Cómo te sentís hija?
- Un poco mejor.
- Amor… ¿Te corres así puedo revisarla?

Pedro asintió y se levantó.

- Anda a comer algo… -Le dije.-
- ¿Vos comiste?
- Tomé un café.
- Traigo para los dos.
- Bueno, dale.

Pedro se fue y yo la revisé a Abril.

- ¿Cómo estoy Pau?
- Mucho mejor que ayer.
- ¿Y ya me puedo ir a mi casa?
- No hermosa…
- Ufa.
-Suspiré y me senté a su lado.- Yo me voy a quedar a cuidarte.
- Solo quiero que me cures vos.
-Sonreí.- Está bien, te lo prometo. –Besé su frente.- ¿Sabes por qué volvió a pasarte esto?
- Soñé algo y me desperté así.
- ¿Qué soñaste?
- Que estaba mi mamá, pero no la podía alcanzar… Entonces corría y corría. –Dijo con los ojos llenos de lágrimas.- Y nunca la alcancé. Fue horrible Pau.
- Pero fue solo un sueño.
- Pero yo quería verla.
- Yo lo sé mi amor, lo sé porque me pasa lo mismo. –Besé su cabeza.- Pero, no se puede…
- ¿Me abrazas fuerte como si fueses mi mamá?
- Obvio que sí mi amor, veni… -Dije abrazándola y ella se acurrucó en mi pecho.- Va a estar todo bien, te lo prometo.

Y en ese momento noté que Pedro había escuchado toda la conversación, dejó lo que había comprado a un lado y besó varias veces la espalda de su hija.

- Pau y yo vamos a cuidarte hija. ¿O no Pau?
- Obvio que sí. –Le dije.-
- Me quiero ir a casa. –Dijo un poco molesta.-
-Me separé un poco de ella.- No podes irte, tengo que seguir revisándote.
- No seas mala Pau.
- No soy mala mi amor… Es que, tenemos que cuidar tu corazón.
- Sí, sos mala. –Dijo inundada en lágrimas y se fue con su papá, yo suspiré.-
- Hija… -Le dijo Pepe.- Pau lo hace para cuidarte, además yo tampoco voy a dejar que te vayas a casa si tenes que quedarte acá.
-Posé mi mano en su pecho.- Te prometo que va a ser muchísimo menos tiempo que antes. –Hice una pausa.- No va a dolerte nada. –Le dije.- Dale, no te enojes conmigo.
- Hey che… ¿Vos no la queres a Pau?
- Sí, mucho.
- Entonces no tenes que enojarte con ella que lo único que quiere es cuidarte. ¿No te parece?
- Sí.
- ¿Y qué tenes que hacer entonces?

Abril se acercó a mí y me abrazó por el cuello.

- Perdón Pau.
-Yo la abracé por la espalda.- No pasa nada, ya está. –Besé su mejilla.- ¿Queres comer algo?
- Sí…
- Ahora voy a pedir que te traigan. –Me separé un poco de ella.- Y desayunamos los tres. ¿Te parece?
- Sí.
- Bueno, pero antes de que me vaya tenes que regalarme una sonrisa. –Abril sonrió.- ¡Más grande! –Reímos.- ¡Más, más! –Abril sonrió mientras reía y nos abrazamos los tres.-

-

Cuando Pau se fue, yo busqué la mano de mi hija y la miré.

- ¿Soñaste con mamá?
- Sí. –Dijo sin mirarme.- La quiero acá conmigo.
- Yo lo sé eso… -Dije acomodando su pelo detrás de su oreja.- Pero, aunque quiera, no puedo traértela.
- Ya lo sé. –Suspiró.- Pero, podes decirle a Pau que venga a vivir a casa.
- ¿Y qué tiene que ver eso?
- Que puede cuidarme como mi mamá.
-Sonreí.- ¿A vos te gustaría eso?
- Sí, me encantaría.
- Podes decírselo vos si queres…
- ¿De verdad?
- Sí.
-Sonrió.- Entonces sí, se lo digo yo.

Cuando Pau volvió, desayunamos los tres juntos.

- ¿Vamos a hacer otro electro Abri? –Le preguntó.-
- Antes tengo que decirte algo.
- ¿Qué cosa mi amor?
- Veni…

Pau se sentó a su lado y la miraba extrañada.

- Pau… ¿Vos no queres venir a vivir con nosotros? –Pau sonrió y me mató de amor.- Porque sos la novia de papá y además así podrías cuidarme como si fueses mi mamá.

Paula mordió su labio sonriendo y me miró, yo asentí con una sonrisa y ella volvió su vista a Abril.

- Me encantaría Abri.
- ¡Entonces veni! –Dijo y la abrazó.-
- Te amo. –Le dije modulando mis labios.-
- Te amo. –Respondió del mismo modo e hizo que me una al abrazo.-

-

Más tarde, Abril se había quedado dormida y yo me acerqué a Pedro.

- ¿De verdad que…? –Le pregunté.-
- ¡Muy de verdad!
- Ay. –Lo besé.- Te amo tanto.
-Sonrió.- Te amo. –Me besó.- ¿Estás segura de que queres?
- Es lo que más quiero.
- Entonces poder venir cuando quieras.

Yo lo abracé, un poco emocionada.

- Me hacen muy feliz. –Le dije.-
- Y vos a nosotros, nos completaste la vida. –Besó mi mejilla.- No me llores.
-Reí.- Es que me matas de amor.
- Te amo bonita.
- Te amo mi amor. –Nos separamos sonriendo y nos besamos.-





-

Cuando escribí esta novela creo que emanaba corazones... jajajaj

7 comentarios: