Luego
de varias charlas y pedidos, había logrado lo que quería: un punto intermedio.
Dejaría de hacer guardias y solo haría consultorio, la realidad era que a pesar de ser mamá, no quería dejar mi profesión porque era algo que me hacía muy bien.
Pedro y Abril se habían ido al supermercado y yo estaba en la cama, me sentía bastante mal… Lo bueno era que acababan de cumplirse 10 minutos en los que no había tenido que ir corriendo al baño.
Me daba vueltas todo y estaba hecha un bollito en la cama, tapada hasta la nariz.
Los escuché llegar y guardar las cosas, Abril se fue a bañar y Pepe vino hasta la habitación. Se sentó a mi lado y acarició mi pelo.
- ¿Dormís?
-Reí.- Ojala pudiera.
-Besó mi frente.- ¿Te sentís muy mal?
- No puedo moverme del mareo.
- Mmm… ¿No queres un té?
- Tengo nauseas amor.
- Pero, capaz te haga bien.
- Mmm… No sé, prefiero dormir. –Suspiré.-
- Estás muy pálida… ¿Intentas tomar el té?
- Mmm… Bueno, pero no prometo nada.
-Sonrió.- Ahora te lo hago.
- Gracias mi amor.
- De nada linda. –Besó mi mejilla y yo reí.-
- No creo estar muy linda así como estoy ahora.
- Siempre estás linda vos.
-Sonreí.- Sos tan tierno. –Besé su mano.- Apurate que necesito que me abraces un ratito.
- Dale, ahora vengo.
Pedro besó mi cabeza y volvió a los pocos minutos con el té, lo dejó sobre la mesita de luz y me ayudó a sentarme.
Yo tomé la mitad del té y lo dejé, apoyé mi cabeza en su hombro, él besó mi frente y yo cerré mis ojos mientras él me abrazaba por el costado.
- Creo que esto va a ser heavy. –Le dije riendo.-
- ¿No es solo al principio?
- Sí… Pero, en este momento todo lo que sé me lo olvido. –Reí.-
-Rio.- ¿Por qué?
- Porque es muy distinto verlo en otra persona a que te pase a vos.
Me acomodé sobre su pecho y nos abrazamos.
- No sé… Quiero vivirlo como cualquier mujer.
- Está bien eso… Pero, lo que sabes capaz también puede ayudarte.
- Sí, puede ser… Pero, no me hace sentir mejor. –Reí.-
- ¿Por qué no intentas dormir? Yo me quedo con vos.
- Gracias mi amor.
- De nada amor.
Sentí sus caricias en mi pelo y suspiré profundo para cerrar mis ojos, a los minutos, Abril salió del baño y vino a la habitación.
- ¿Pau duerme?
- Todavía no. –Le dijo Pepe.-
- ¿Puedo quedarme con ustedes?
- Obvio Abri, veni. –Le dije.-
Abril se subió a la cama y de acostó detrás de mí, abrazándome por la espalda. Yo sonreí y busqué su mano con la mía.
- ¿Te sentís muy mal Pau?
- Un poco, pero es normal…
- ¿Por qué no dormimos una siesta los tres? –Preguntó Pepe.-
- Sí papi.
-
Me desperté y sonreí al verlas dormir tan abrazadas. Me mataban de amor, los 3 ya que la pancita de Pau comenzaba a asomarse, estaba por entrar en la semana 12.
Me levanté de la cama, con cuidado de no despertarlas y las tapé. Besé sus cabezas y me fui a bañar, cuando salí, preparé algo para cenar y lo llevé en una bandeja a la habitación.
- Arriba hermosas. –Susurré en el oído de Abri.- Amor… -Acaricié el cuello de Pau.- A despertarse que es hora de comer.
- Tengo sueño papi.
-Reí.- Dale, que si no después no dormís de noche.
- Es sábado papá.
- ¿Y? Sos chiquita todavía para no dormir de noche.
- ¡Ufa!
-Reí y le hice cosquillas en el cuello.- Dale, sentate.
Abril se sentó y los dos miramos a Pau.
- Amor… -Besé su frente.- ¿Cómo te sentís?
- No sé. –Rio.- Tengo mucho sueño también. –Bostezó.-
- ¿Queres comer algo?
- Mmm… Podría ser.
- Entonces sentate. –Dije dándole mi mano y la ayudé.-
Abril se sentó en las piernas de Pau.
- ¿Qué pasa Abri? –Le preguntó abrazándola por la cintura.-
-Apoyó su mejilla en el pecho de Pau.- Tengo sueño. –Rio.-
-Besó su frente.- Comemos y seguimos durmiendo las dos, si papá no quiere se va. –Rieron las dos.-
- Ah bueno, gracias eh. –Dije riendo.-
Pau le dijo algo al oído a Abril y las dos se tiraron sobre mí, llenándome de besos.
- Ay, son tan lindas. –Dije abrazándolas a las dos por el cuello.-
- Dormí con nosotras pa.
-Reí.- Primero tenemos que comer, se va a enfriar.
Comimos los tres juntos y con Pau lavamos las cosas.
- ¿Te sentís mejor, no? –Le dije en la cocina.-
- Sí, bastante… Creo que me hizo bien levantarme, igual quiero seguir durmiendo. –Rio.-
Yo sequé mis manos y la abracé por la espalda, posé mis manos en su panza y besé su cuello.
- ¿Qué pasa? –Me preguntó posando sus manos en las mías.-
- ¿Tiene que pasar algo para que te abrace?
-Rio.- No, me encanta que lo hagas porque sí. –Buscó mi boca y me besó.-
- Ah… Menos mal. –Reímos y volvimos a besarnos.-
- ¿Volvemos a la cama? Porque me siento mejor, pero tampoco para tanto.
-Reí.- Si puedo seguir abrazándolos.
- Toda la vida mi amor.
Se dio vuelta y me besó y nos abrazamos… Yo caminaba hacia atrás porque ella me “empujaba” abrazándome por el cuello y así llegamos a la habitación.
Abril estaba en la cama y nos miró sonriendo.
- Yo quiero tener un novio tan lindo y tierno como papá. –Dijo y yo sonreí.-
Me separé de Pau y me tiré sobre ella.
- ¡Sos muy chiquita para pensar en novio vos! –Y la llené de cosquillas.- Sos la nena de papá todavía eh, ni se te ocurra traerme un novio. –Y seguí con las cosquillas.-
-Ella reía y terminó quitando mis manos de su panza.- ¡Pero son muy lindos ustedes!
-Sonreí.- Pero sos muy chiquita.
Abril se cruzó de brazos y yo reí. Pau se sentó detrás de ella y la abrazó.
- Cuando seas grande vas a tener un novio hermoso y tierno como papá.
- ¡No la apañes!
-Paula rio.- Che… Algún día la nena va a crecer.
- Pero, por ahora es mi nena. ¿O no?
-Abril sonrió.- Sí papi. –Y me abrazó por el cuello.-
- Así me gusta. –Reímos y besé la mejilla de mi hija.-
Pau se unió al abrazo y la llenamos de besos.
- ¡Bueno, basta! –Dijo Abril corriéndose del medio nuestro y nosotros reímos.- ¿No íbamos a dormir?
- ¿Tenes mucho sueño?
- Sí papá. ¿Puedo dormir acá?
- Sí, dale… Acostate.
Abril se acostó y la tapé… Nos quedamos mimándola con Pau hasta que se quedó dormida.
- ¿Te preocupa que esto la ponga mal, no? –Me preguntó.-
Yo tomé sus manos y la saqué de la habitación.
- ¿Tanto se nota?
- No, no sé… Pero, la cuidas mucho y me mata.
- No quiero que sienta que este bebé tiene más que ella. ¿Me entendes?
- Sí, claro que te entiendo. –Me besó.- Pero, aunque yo no sea su mamá… Nunca haría diferencia entre ellos.
- Eso lo sé mi amor. –La besé.- Pero, no sos su mamá. –Suspiré.-
- ¿La ves triste?
- No, todo lo contrario.
- ¿Entonces? No te hagas mala sangre por algo que capaz no pase.
- Me cuesta eso.
- Lo sé… -Me besó.- Te haces mucho la cabeza vos.
- No lo puedo evitar.
- ¿Y si intentamos dormir así te frena la cabecita?
-Sonreí.- Sí, dale.
Nos dimos un beso y volvimos a la habitación.
Dejaría de hacer guardias y solo haría consultorio, la realidad era que a pesar de ser mamá, no quería dejar mi profesión porque era algo que me hacía muy bien.
Pedro y Abril se habían ido al supermercado y yo estaba en la cama, me sentía bastante mal… Lo bueno era que acababan de cumplirse 10 minutos en los que no había tenido que ir corriendo al baño.
Me daba vueltas todo y estaba hecha un bollito en la cama, tapada hasta la nariz.
Los escuché llegar y guardar las cosas, Abril se fue a bañar y Pepe vino hasta la habitación. Se sentó a mi lado y acarició mi pelo.
- ¿Dormís?
-Reí.- Ojala pudiera.
-Besó mi frente.- ¿Te sentís muy mal?
- No puedo moverme del mareo.
- Mmm… ¿No queres un té?
- Tengo nauseas amor.
- Pero, capaz te haga bien.
- Mmm… No sé, prefiero dormir. –Suspiré.-
- Estás muy pálida… ¿Intentas tomar el té?
- Mmm… Bueno, pero no prometo nada.
-Sonrió.- Ahora te lo hago.
- Gracias mi amor.
- De nada linda. –Besó mi mejilla y yo reí.-
- No creo estar muy linda así como estoy ahora.
- Siempre estás linda vos.
-Sonreí.- Sos tan tierno. –Besé su mano.- Apurate que necesito que me abraces un ratito.
- Dale, ahora vengo.
Pedro besó mi cabeza y volvió a los pocos minutos con el té, lo dejó sobre la mesita de luz y me ayudó a sentarme.
Yo tomé la mitad del té y lo dejé, apoyé mi cabeza en su hombro, él besó mi frente y yo cerré mis ojos mientras él me abrazaba por el costado.
- Creo que esto va a ser heavy. –Le dije riendo.-
- ¿No es solo al principio?
- Sí… Pero, en este momento todo lo que sé me lo olvido. –Reí.-
-Rio.- ¿Por qué?
- Porque es muy distinto verlo en otra persona a que te pase a vos.
Me acomodé sobre su pecho y nos abrazamos.
- No sé… Quiero vivirlo como cualquier mujer.
- Está bien eso… Pero, lo que sabes capaz también puede ayudarte.
- Sí, puede ser… Pero, no me hace sentir mejor. –Reí.-
- ¿Por qué no intentas dormir? Yo me quedo con vos.
- Gracias mi amor.
- De nada amor.
Sentí sus caricias en mi pelo y suspiré profundo para cerrar mis ojos, a los minutos, Abril salió del baño y vino a la habitación.
- ¿Pau duerme?
- Todavía no. –Le dijo Pepe.-
- ¿Puedo quedarme con ustedes?
- Obvio Abri, veni. –Le dije.-
Abril se subió a la cama y de acostó detrás de mí, abrazándome por la espalda. Yo sonreí y busqué su mano con la mía.
- ¿Te sentís muy mal Pau?
- Un poco, pero es normal…
- ¿Por qué no dormimos una siesta los tres? –Preguntó Pepe.-
- Sí papi.
-
Me desperté y sonreí al verlas dormir tan abrazadas. Me mataban de amor, los 3 ya que la pancita de Pau comenzaba a asomarse, estaba por entrar en la semana 12.
Me levanté de la cama, con cuidado de no despertarlas y las tapé. Besé sus cabezas y me fui a bañar, cuando salí, preparé algo para cenar y lo llevé en una bandeja a la habitación.
- Arriba hermosas. –Susurré en el oído de Abri.- Amor… -Acaricié el cuello de Pau.- A despertarse que es hora de comer.
- Tengo sueño papi.
-Reí.- Dale, que si no después no dormís de noche.
- Es sábado papá.
- ¿Y? Sos chiquita todavía para no dormir de noche.
- ¡Ufa!
-Reí y le hice cosquillas en el cuello.- Dale, sentate.
Abril se sentó y los dos miramos a Pau.
- Amor… -Besé su frente.- ¿Cómo te sentís?
- No sé. –Rio.- Tengo mucho sueño también. –Bostezó.-
- ¿Queres comer algo?
- Mmm… Podría ser.
- Entonces sentate. –Dije dándole mi mano y la ayudé.-
Abril se sentó en las piernas de Pau.
- ¿Qué pasa Abri? –Le preguntó abrazándola por la cintura.-
-Apoyó su mejilla en el pecho de Pau.- Tengo sueño. –Rio.-
-Besó su frente.- Comemos y seguimos durmiendo las dos, si papá no quiere se va. –Rieron las dos.-
- Ah bueno, gracias eh. –Dije riendo.-
Pau le dijo algo al oído a Abril y las dos se tiraron sobre mí, llenándome de besos.
- Ay, son tan lindas. –Dije abrazándolas a las dos por el cuello.-
- Dormí con nosotras pa.
-Reí.- Primero tenemos que comer, se va a enfriar.
Comimos los tres juntos y con Pau lavamos las cosas.
- ¿Te sentís mejor, no? –Le dije en la cocina.-
- Sí, bastante… Creo que me hizo bien levantarme, igual quiero seguir durmiendo. –Rio.-
Yo sequé mis manos y la abracé por la espalda, posé mis manos en su panza y besé su cuello.
- ¿Qué pasa? –Me preguntó posando sus manos en las mías.-
- ¿Tiene que pasar algo para que te abrace?
-Rio.- No, me encanta que lo hagas porque sí. –Buscó mi boca y me besó.-
- Ah… Menos mal. –Reímos y volvimos a besarnos.-
- ¿Volvemos a la cama? Porque me siento mejor, pero tampoco para tanto.
-Reí.- Si puedo seguir abrazándolos.
- Toda la vida mi amor.
Se dio vuelta y me besó y nos abrazamos… Yo caminaba hacia atrás porque ella me “empujaba” abrazándome por el cuello y así llegamos a la habitación.
Abril estaba en la cama y nos miró sonriendo.
- Yo quiero tener un novio tan lindo y tierno como papá. –Dijo y yo sonreí.-
Me separé de Pau y me tiré sobre ella.
- ¡Sos muy chiquita para pensar en novio vos! –Y la llené de cosquillas.- Sos la nena de papá todavía eh, ni se te ocurra traerme un novio. –Y seguí con las cosquillas.-
-Ella reía y terminó quitando mis manos de su panza.- ¡Pero son muy lindos ustedes!
-Sonreí.- Pero sos muy chiquita.
Abril se cruzó de brazos y yo reí. Pau se sentó detrás de ella y la abrazó.
- Cuando seas grande vas a tener un novio hermoso y tierno como papá.
- ¡No la apañes!
-Paula rio.- Che… Algún día la nena va a crecer.
- Pero, por ahora es mi nena. ¿O no?
-Abril sonrió.- Sí papi. –Y me abrazó por el cuello.-
- Así me gusta. –Reímos y besé la mejilla de mi hija.-
Pau se unió al abrazo y la llenamos de besos.
- ¡Bueno, basta! –Dijo Abril corriéndose del medio nuestro y nosotros reímos.- ¿No íbamos a dormir?
- ¿Tenes mucho sueño?
- Sí papá. ¿Puedo dormir acá?
- Sí, dale… Acostate.
Abril se acostó y la tapé… Nos quedamos mimándola con Pau hasta que se quedó dormida.
- ¿Te preocupa que esto la ponga mal, no? –Me preguntó.-
Yo tomé sus manos y la saqué de la habitación.
- ¿Tanto se nota?
- No, no sé… Pero, la cuidas mucho y me mata.
- No quiero que sienta que este bebé tiene más que ella. ¿Me entendes?
- Sí, claro que te entiendo. –Me besó.- Pero, aunque yo no sea su mamá… Nunca haría diferencia entre ellos.
- Eso lo sé mi amor. –La besé.- Pero, no sos su mamá. –Suspiré.-
- ¿La ves triste?
- No, todo lo contrario.
- ¿Entonces? No te hagas mala sangre por algo que capaz no pase.
- Me cuesta eso.
- Lo sé… -Me besó.- Te haces mucho la cabeza vos.
- No lo puedo evitar.
- ¿Y si intentamos dormir así te frena la cabecita?
-Sonreí.- Sí, dale.
Nos dimos un beso y volvimos a la habitación.
que cosa linda este capitulo♥
ResponderEliminargracias ♥
EliminarLa ternura que maneja esta novela❤ amo..!
ResponderEliminarGracias ♥ ♥
EliminarAhiiii tiernitos. Repito amo a Abril. Es una nena muy tierna @peturroalfonsoo
ResponderEliminarGracias!!
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