Había
sido un día bastante agotador en la clínica, pero por suerte ya había
terminado.
De camino a casa, pasé por la verdulería para tener algo para comer esa noche porque la realidad era que estaba demasiado despistada con todo lo que estaba pasando y nunca había nada para comer. En fin…
Caminé las cuadras que me separaban de la que ya era mi casa y ni bien abrí la puerta Abril corrió hacia mí, me abrazó por la cintura y besó mi panza. Yo sonreí, dejé las bolsas en el piso y la abracé por el cuello.
- Hola hermosa… -Besé su cabeza.- ¿Cómo estás?
- Bien, pero los extrañaba. –Dijo apoyando su mejilla en mi panza.-
- Nosotros también, mucho, mucho. –La abracé más fuerte.-
- ¿Podemos merendar juntas?
- Obvio Abri.
- ¿Venís a mi cuarto con la merienda?
-Reí.- Dale, dejo estas cosas, me cambio y la preparo.
- ¡Sí! –Dijo separándose de mí y festejando, se quiso ir pero la frené.-
- ¡Antes un beso a mí!
Ella rio y yo me agaché para que me dé un beso en la mejilla.
- Ahora voy hermosa.
- Dale Pau.
Me agaché a buscar las bolsas y las dejé en la mesada de la cocina, cuando levanté mi vista estaba Pedro mirándome y le sonreí.
- Hola mi amor. –Le dije.-
- ¿Me explicas qué estás haciendo Paula?
- Guardado esto… ¿Por qué?
- ¿No te das cuenta que no podes hacer esfuerzos?
- Hey amor, son 4 kilos de verdura nada más…
- ¿Por qué sos así?
- ¿Así cómo?
- Así de irresponsable.
- ¡Pedro! ¡No es nada esto!
- Te estás descuidando a vos y a nuestro hijo.
-Suspiré.- No te enojes ni me hagas enojar.
- Ya estoy enojado y dolido también.
- Anda al cuarto.
- ¿Por qué?
- Porque no quiero que Abril nos escuche discutir.
- Esta conversación no se queda acá eh.
- Anda… -Dije tratando de mantener la calma.-
Pedro se fue y yo suspiré, guardé la verdura y pasé por el cuarto de Abril.
- Abri… ¿Me esperas un ratito que tengo que hablar algo con papá?
- Sí Pau.
- En un ratito vengo.
- Necesito hacer algo con vos.
- ¿Qué cosa?
- Algo de la escuela…
- Me apuro y vengo. ¿Sí?
- Sí, dale.
Yo sonreí y me fui.
Entré al cuarto y Pedro estaba sentado en el suelo, dándole la espalda a la puerta y apoyado contra la cama.
Me acosté en la cama y pasé mis manos por su cuello hasta llegar a su pecho. Besé su sien sentidamente y suspiré.
- ¿Te das cuenta que es una boludes lo que dijiste, no?
- Sí. –Suspiró y bajó su mirada.-
- ¿Por qué reaccionas así?
- Porque me muero de miedo. –Dijo abrazando sus rodillas y escondiendo su cara allí.-
- Yo sé como cuidarme Pepe… Nunca haría algo que nos ponga en riesgo.
- Lo sé.
- ¿Y entonces?
- El miedo me gana.
- No sé qué hacer para que te saques de la cabeza todo lo que pasó.
- Nunca voy a poder sacarlo.
- ¿Y superarlo?
- No sé Pau.
-Lo abracé fuerte, rodeando su cuello con mis brazos.- Va a estar todo bien, estamos bien…
- ¿Y si eso cambia?
- ¿Y si pensas en positivo?
- Sufrí demasiado… Sufro porque Abri no tiene a su mamá.
- Lo sé mi amor, te juro que lo sé… Pero la historia no tiene por qué repetirse. –Hice una pausa.- Yo estoy bien, nuestro bebé está bien y nunca haría nada que lo ponga en riesgo. Nunca.
Me bajé de la cama y me senté a su lado, apoyé mi cabeza en su hombro y suspiré profundo. Tomé su mano y entrelacé nuestros dedos.
- Quiero que disfrutes de esto conmigo. –Le dije.- Me da culpa que no puedas estar feliz como yo.
- No es que no esté feliz.
- ¿Y qué es?
- Que vivo con miedo.
- Relajate… -Besé su mano e hice que se acostara en el suelo y apoyara su cabeza en mi panza.- Mira… Estamos los 3 muy bien… Los 4. –Besé su frente.- Y vamos a estar juntos para siempre, es una promesa.
Me abrazó por la cintura y suspiró.
- Aferrate a nuestro bebito. –Dije acariciando su pelo.-
- Perdón.
- ¿Por qué?
- Por tratarte mal… -Suspiró.- Tampoco quiero que te sientas culpable porque yo no puedo sacarme el miedo. –Hizo una pausa.- No es solo lo que pasó en el embarazo, es todo lo que pasó Abri después también…
- ¿Pero Abri no está bien ahora?
- Sí, gracias a vos.
-Sonreí.- ¿Entonces te das cuenta que las cosas pueden estar bien?
- Sí…
- Entonces, concentrate en esa posibilidad.
-Suspiró.- Me cuesta mucho mi amor.
- Cada vez que tengas miedo, nos buscas y nos abrazas así. –Besé su frente y él sonrió.- ¿Me lo prometes?
- Sí, te lo prometo.
- No llores más, dale…
Nos quedamos un rato allí, sin decir nada…
Cuando estuvo más tranquilo.
- Amor… -Susurré.- Uno, me está doliendo la espalda acá. –Reímos.- Y dos, le prometí a Abri que íbamos a merendar juntas… ¿Queres sumarte?
- Mmm… No, prefiero ir a bañarme.
- ¿Seguro?
- Sí.
Se levantó y me ayudó a levantarme. Me besó y nos abrazamos.
- ¿Mejor? –Le pregunté.-
- Sí amor, gracias.
-Besé su cuello.- Nada que agradecer.
Y en ese momento, apareció Abril en el cuarto.
- ¡Dale Pau! ¡Tengo hambre!
Yo reí y me separé de Pepe.
- ¿Estás llorando papi?
- No mi amor. –Le dijo Pepe.-
Pero, Abril no dijo nada y se paró en la cama para abrazar a su papá.
- No estés triste papi.
Yo sonreí y me uní al abrazo.
- Escuchala a Abri… -Le dije.- No estés triste mi amor, los cuatro vamos a estar juntos siempre. ¿O no hermosa?
- Obvio pa.
Pedro sonrió y nos abrazó con fuerza.
- Los amo con locura.
- Y nosotros a vos papi.
-Susurré en su oído.- Te amo.
Nos quedamos otro rato abrazándonos y Abril se separó de nosotros.
- ¿Venís a merendar con nosotras?
- Mmm… No, tengo que ir a bañarme.
- Bueno, veni después. –Le dijo Abri.-
-Pedro sonrió.- Dale.
Abril se bajó de la cama y me miró.
- Ahora voy hermosa.
De camino a casa, pasé por la verdulería para tener algo para comer esa noche porque la realidad era que estaba demasiado despistada con todo lo que estaba pasando y nunca había nada para comer. En fin…
Caminé las cuadras que me separaban de la que ya era mi casa y ni bien abrí la puerta Abril corrió hacia mí, me abrazó por la cintura y besó mi panza. Yo sonreí, dejé las bolsas en el piso y la abracé por el cuello.
- Hola hermosa… -Besé su cabeza.- ¿Cómo estás?
- Bien, pero los extrañaba. –Dijo apoyando su mejilla en mi panza.-
- Nosotros también, mucho, mucho. –La abracé más fuerte.-
- ¿Podemos merendar juntas?
- Obvio Abri.
- ¿Venís a mi cuarto con la merienda?
-Reí.- Dale, dejo estas cosas, me cambio y la preparo.
- ¡Sí! –Dijo separándose de mí y festejando, se quiso ir pero la frené.-
- ¡Antes un beso a mí!
Ella rio y yo me agaché para que me dé un beso en la mejilla.
- Ahora voy hermosa.
- Dale Pau.
Me agaché a buscar las bolsas y las dejé en la mesada de la cocina, cuando levanté mi vista estaba Pedro mirándome y le sonreí.
- Hola mi amor. –Le dije.-
- ¿Me explicas qué estás haciendo Paula?
- Guardado esto… ¿Por qué?
- ¿No te das cuenta que no podes hacer esfuerzos?
- Hey amor, son 4 kilos de verdura nada más…
- ¿Por qué sos así?
- ¿Así cómo?
- Así de irresponsable.
- ¡Pedro! ¡No es nada esto!
- Te estás descuidando a vos y a nuestro hijo.
-Suspiré.- No te enojes ni me hagas enojar.
- Ya estoy enojado y dolido también.
- Anda al cuarto.
- ¿Por qué?
- Porque no quiero que Abril nos escuche discutir.
- Esta conversación no se queda acá eh.
- Anda… -Dije tratando de mantener la calma.-
Pedro se fue y yo suspiré, guardé la verdura y pasé por el cuarto de Abril.
- Abri… ¿Me esperas un ratito que tengo que hablar algo con papá?
- Sí Pau.
- En un ratito vengo.
- Necesito hacer algo con vos.
- ¿Qué cosa?
- Algo de la escuela…
- Me apuro y vengo. ¿Sí?
- Sí, dale.
Yo sonreí y me fui.
Entré al cuarto y Pedro estaba sentado en el suelo, dándole la espalda a la puerta y apoyado contra la cama.
Me acosté en la cama y pasé mis manos por su cuello hasta llegar a su pecho. Besé su sien sentidamente y suspiré.
- ¿Te das cuenta que es una boludes lo que dijiste, no?
- Sí. –Suspiró y bajó su mirada.-
- ¿Por qué reaccionas así?
- Porque me muero de miedo. –Dijo abrazando sus rodillas y escondiendo su cara allí.-
- Yo sé como cuidarme Pepe… Nunca haría algo que nos ponga en riesgo.
- Lo sé.
- ¿Y entonces?
- El miedo me gana.
- No sé qué hacer para que te saques de la cabeza todo lo que pasó.
- Nunca voy a poder sacarlo.
- ¿Y superarlo?
- No sé Pau.
-Lo abracé fuerte, rodeando su cuello con mis brazos.- Va a estar todo bien, estamos bien…
- ¿Y si eso cambia?
- ¿Y si pensas en positivo?
- Sufrí demasiado… Sufro porque Abri no tiene a su mamá.
- Lo sé mi amor, te juro que lo sé… Pero la historia no tiene por qué repetirse. –Hice una pausa.- Yo estoy bien, nuestro bebé está bien y nunca haría nada que lo ponga en riesgo. Nunca.
Me bajé de la cama y me senté a su lado, apoyé mi cabeza en su hombro y suspiré profundo. Tomé su mano y entrelacé nuestros dedos.
- Quiero que disfrutes de esto conmigo. –Le dije.- Me da culpa que no puedas estar feliz como yo.
- No es que no esté feliz.
- ¿Y qué es?
- Que vivo con miedo.
- Relajate… -Besé su mano e hice que se acostara en el suelo y apoyara su cabeza en mi panza.- Mira… Estamos los 3 muy bien… Los 4. –Besé su frente.- Y vamos a estar juntos para siempre, es una promesa.
Me abrazó por la cintura y suspiró.
- Aferrate a nuestro bebito. –Dije acariciando su pelo.-
- Perdón.
- ¿Por qué?
- Por tratarte mal… -Suspiró.- Tampoco quiero que te sientas culpable porque yo no puedo sacarme el miedo. –Hizo una pausa.- No es solo lo que pasó en el embarazo, es todo lo que pasó Abri después también…
- ¿Pero Abri no está bien ahora?
- Sí, gracias a vos.
-Sonreí.- ¿Entonces te das cuenta que las cosas pueden estar bien?
- Sí…
- Entonces, concentrate en esa posibilidad.
-Suspiró.- Me cuesta mucho mi amor.
- Cada vez que tengas miedo, nos buscas y nos abrazas así. –Besé su frente y él sonrió.- ¿Me lo prometes?
- Sí, te lo prometo.
- No llores más, dale…
Nos quedamos un rato allí, sin decir nada…
Cuando estuvo más tranquilo.
- Amor… -Susurré.- Uno, me está doliendo la espalda acá. –Reímos.- Y dos, le prometí a Abri que íbamos a merendar juntas… ¿Queres sumarte?
- Mmm… No, prefiero ir a bañarme.
- ¿Seguro?
- Sí.
Se levantó y me ayudó a levantarme. Me besó y nos abrazamos.
- ¿Mejor? –Le pregunté.-
- Sí amor, gracias.
-Besé su cuello.- Nada que agradecer.
Y en ese momento, apareció Abril en el cuarto.
- ¡Dale Pau! ¡Tengo hambre!
Yo reí y me separé de Pepe.
- ¿Estás llorando papi?
- No mi amor. –Le dijo Pepe.-
Pero, Abril no dijo nada y se paró en la cama para abrazar a su papá.
- No estés triste papi.
Yo sonreí y me uní al abrazo.
- Escuchala a Abri… -Le dije.- No estés triste mi amor, los cuatro vamos a estar juntos siempre. ¿O no hermosa?
- Obvio pa.
Pedro sonrió y nos abrazó con fuerza.
- Los amo con locura.
- Y nosotros a vos papi.
-Susurré en su oído.- Te amo.
Nos quedamos otro rato abrazándonos y Abril se separó de nosotros.
- ¿Venís a merendar con nosotras?
- Mmm… No, tengo que ir a bañarme.
- Bueno, veni después. –Le dijo Abri.-
-Pedro sonrió.- Dale.
Abril se bajó de la cama y me miró.
- Ahora voy hermosa.
-
¡Dale que me muero de hambre!
-Reí.- Yo también, ya voy…
Abril se fue corriendo y yo lo besé a Pedro.
- Tenes prohibido llorar solo en el baño.
-Rio.- Anda con Abri…
- Si vos no lloras.
- No mi amor.
-Sonreí y lo besé.- Te esperamos eh.
-Reí.- Yo también, ya voy…
Abril se fue corriendo y yo lo besé a Pedro.
- Tenes prohibido llorar solo en el baño.
-Rio.- Anda con Abri…
- Si vos no lloras.
- No mi amor.
-Sonreí y lo besé.- Te esperamos eh.
Que lindo capitulo! pobre Pepe, ojala que ese miedo se le vaya de a poco..
ResponderEliminarPobre pepe. Ojala se le valla el miedo rapido
ResponderEliminarEstoy esperando con ansias él capítulo en él que Abril le diga Mama a Pau ❤
ResponderEliminar