domingo, 31 de enero de 2016

33.

Preparé la merienda y fui hasta el cuarto de Abril. Ella estaba sentada en el escritorio con su carpeta de la escuela, yo me senté en la cama dejando la bandeja a un lado y la hice girar para que me mire.

- ¡Mi chocolatada! –Dijo levantando su mano y yo reí.-

Le dí su chocolatada y ella tomó un poco, la dejó a un lado y tomó mis manos.

- ¿Qué pasa hermosa?
- Necesito que me ayudes con algo.
- ¿Con qué?
- Con la tarea…
- ¿Y qué es?

Me mostró la carpeta y reí.

- Vos sos médica y estás embarazada, asique me podes ayudar. ¿No? –Hizo una pausa.- Porque dijo que le preguntemos a nuestras mamás… -Se encogió de hombros.- ¿Yo puedo preguntarte a vos?
-Sonreí.- Obvio mi amor. –Besé su mejilla.-
- ¿No te molesta?
- ¿Cómo me va a molestar? –Acaricié su cara.- Nunca me molestas vos, nunca.
-Sonrió.- Gracias Pau.
- ¿Por qué mi amor?
- Por ser como mi mamá.

Yo sonreí y no pude evitar abrazarla.

- Te amo Abri. –Susurré en su oído.- Mucho. –Besé su mejilla.- Gracias por dejar que te cuide y te mime.
- Me encanta que me cuides y me mimes… -Sonreí.- Y yo también te amo Pau.

Sonreí emocionada y la abracé más fuerte.

Abril me hizo varias preguntas sobre embarazos y bebés y yo le expliqué todo lo que pude, tratando de decirlo en un lenguaje simple.

Cuando terminamos, ella se acostó en su cama y apoyó su cabeza en mis piernas.

- ¿Cómo está mi hermanito? –Preguntó.-
- Muy bien… -Acaricié su pelo.-
- Lo quiero conocer.
-Sonreí.- Yo también, pero hay que aguantarse las ganas. –Ella rio y besó mi panza.-

Cuando levanté mi vista, noté que Pedro nos estaba mirando con una sonrisa. Entró sin decirnos nada y se sentó detrás de mí, besó mi mejilla y posó su mentón en mi hombro.

- Papá…
- ¿Qué Abri?
- ¿Vos también queres conocer al bebé?
-Pepe sonrió.- Obvio… Pero, todavía es muy chiquitito y tiene que seguir creciendo en la panza de Pau.
- Sí, Pau me contó recién… Me ayudó con la tarea que era sobre eso.
-Pedro sonrió.- Bueno, seguro ella te lo explicó mejor que yo. –Reímos.-

-

Más tarde… Paula había salido de bañarse y estaba en ropa interior en la pieza, no pude evitar espiarla.

- ¡Pedro!
-Reí.- Perdón, no puedo evitar… Te juro que me muero de amor.
-Sonrió.- Veni tonto, pasa.

Yo sonreí, entré a la habitación y cerré la puerta.

Ella estaba parada frente al espejo, con sus manos en su panza. Me paré detrás de ella y uní mis manos a las suyas.

- Quiero hacer algo… -Le dije.-
- ¿Qué?
- Fotos.
- ¿Ahora?
- Sí.
- Mmm…
- Dale, por favor. Quiero guardar a este porotito así para siempre.
-Sonrió.- Me pongo un short.
- No… Así.
-Rio.- Si las fotos son así no salen de la cámara.
-Reí.- Okei, okei. –Besé su hombro.-

Paula se puso un short de jean y buscamos la cámara.

Sacamos varias fotos con nuestras manos en su panza y yo detrás de ella, otras en las que yo besaba su panza, otras en las que nos besábamos nosotros con nuestras manos en su panza, algunas en la cama y luego le saqué demasiadas a ella sola posando con su pancita. La más linda era una en la que formaba un corazón con sus manos sobre su panza.

Paula se acostó a mi lado.

- Creo que nunca sentí tanta paz. –Dijo apoyando su cabeza en mi hombro.-
-Besé su cabeza y la abracé por la espalda.- Gracias por esto.
- A vos mi amor. –Sonreímos y nos besamos.-

Se hizo un silencio y besé su frente.

- Gracias…
- Me lo dijiste recién. –Rio.-
- Es por otra cosa también.
- ¿Por qué?
- Porque te veo con Abril y me muero de amor.
-Sonrió.- Amo a tu hija.
- No solo le salvaste la vida, sino que se la alegras todos los días.
-Sonrió y me besó.- Quiero estar cerca de ustedes toda mi vida…
- No te das una idea de lo que te amo.
- Mmm… Tanto como yo te amo a vos. –Nos besamos y nos abrazamos.-

Pau cerró sus ojos y se acurrucó en mí, momento en el que Abril entró a la pieza corriendo pero, se tranquilizó al vernos así.

- ¿Qué pasa? –Preguntó.-
- Nada… -Le dije.- Solo estábamos haciendo un poco de fiaca.
- ¿Por qué el embarazo da sueño, no? ¿Entendí bien Pau?
-Pau rio.- Sí… Muy bien. –La miró.- ¿Queres venir con nosotros?
- Sí.

Abril se acostó al otro lado de mí y buscó la mano de Pau. Sus manos estaban sobre mi pecho y yo las abrazaba.

-

Algunas semanas después, la señorita de Abril me había propuesto ir a dar una charla al grado por el hecho de ser médica y acepté. Primero, porque amaba a los nenes y segundo, porque amaba hacer cosas con Abri. Pedro nos acompañó.

Entramos al aula y Pepe se quedó atrás, parado contra la pared. La señorita me presentó y luego Abril levantó su mano.

- ¡Quiero decir algo seño!
- Veni… -Le dijo su señorita.-

Abril se paró a mi lado y tomó mi mano.

- Ella es Pau. –Dijo con una sonrisa.- Es la novia de mi papá y la mamá de mi hermanito. –Besó mi panza.- Es la doctora que hizo que mi corazón andara bien. –Sonreí y lo miré a Pepe.- Papá siempre dice que ella me salvó la vida, al principio no lo entendía pero ahora sí. –Sonreí y besé su cabeza.- Pau… Es como mi mamá. –Me abrazó por el costado y yo hice lo mismo.- Hay chicos que no lo saben, pero yo no tengo a mi mamá… Nunca la conocí. –Se encogió de hombros.- Y ahora sé que mi mamá hizo que mi papá y Pau se encontraran para ser mi familia y darme un hermanito.

Sonreí en medio de lágrimas y me agaché para abrazarla.

- Te amo mamá.
-Sonreí aún más y la llené de besos.- Te amo Abri hermosa. Te amo.

Nos abrazamos más fuerte y sentí que Pedro nos abrazó por la espalda.

- Son la familia más hermosa de todas. –Dijo y nos besó en la cabeza a cada una.-

Cuando me dí cuenta, sentí los aplausos de todos los nenes y sonreí. Nosotros nos separamos y Pedro volvió al fondo. Abril se quedó delante de mí y la abracé por el cuello.

- Dale Pau, empeza.
-Reí.- Es que me hiciste emocionar. –Besé su frente.-
- Yo ahora me voy a mi lugar y te escucho.
- Dale hermosa.

Abril corrió a su lugar y yo sequé mis lágrimas riendo.

- Bueno… ¿Puedo decir algo yo ahora? –La señorita asintió.- Antes de hablarles de todo lo que yo sé, porque como dijo Abri soy médica y pediatra… Y además, ahora futura mamá. –Dije tocando mi panza.- Creo que puedo hablarles también de otra cosa… De la familia y del amor. –Me senté en el escritorio de la maestra.- Todos acá tienen una familia. ¿No? –Todos asintieron.- Pero, seguro que algunos nenes tienen a sus papás separados, capaz algunos no los tienen como Abri, otros pueden tener a sus papás juntos, otros tienen a dos mamás porque una es la novia de papá y así puedo poner un montón de ejemplos, pero… ¿Saben qué creo? No hay lazo sanguíneo que determine el amor… El amor se mide en abrazos, esos que yo uso para curar. –Sonreí.- Sí, obvio que sin saber todo lo que estudié no podría curar, pero tampoco podría curar sin abrazos… Cuando nos abrazamos con otros, nuestros corazones se regulan, van a la par, se unen… Y ese es el amor, el verdadero amor… Y lo podemos sentir con quien sea.




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De mis capítulos preferidos ♥

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