martes, 5 de enero de 2016

5.

Más tarde, entré al cuarto donde estaba Abril y ella estaba con una muñeca y Minnie. Sonreí y me acerqué a ella.

- Hola hermosa… -Dije acercándome a ella.- ¿Cómo estás? ¿Cómo te sentís?
- Ahora mejor.
-Sonreí.- Mejor entonces… Seguro es esta compañía de lujo que tenes.
-Rio.- Sí, tengo a mis muñecas y a mi mamá.
- ¿Es la que está en la foto? –Pregunté sentándome a un costado de su camilla.-
- Sí… Es mi mamá.
- Es hermosa.
- Era en realidad. –Suspiró.-
- Ella te está cuidando Abri.
- Eso me dice papá siempre.
- Es la verdad… Es más, yo le voy a pedir que me ayude mucho, mucho cuando te esté operando, así te recuperas bien rápido.
-Sonrió.- ¿En serio?
- Sí, en serio… ¿Queres?
- Sí, por favor.
-Sonreí y acaricié su mejilla.- Entonces te vamos a operar juntas.

Abril sonrió y luego suspiró.

- Yo no la conocí a mi mamá, pero seguro que era tan buena como vos.
-Sonreí y besé sentidamente su frente.- Qué lindo lo que me decís.
-Sonrió.- Quiero que seas mi médica siempre.
- Te voy a atender siempre princesa.
- Gracias Pau.
- No me lo tenes que agradecer, me gusta mucho ayudar a los nenes… Sobre todo, si esos nenes son hijos de amigos.
- ¿Vos sos amiga de papá?
- Mmm… Algo así.
- ¿Algo así?
-Reí.- Éramos amigos, hace mucho.
- ¿Y ahora?
- Y ahora nos reencontramos, no nos veíamos hace muchísimos años.
- ¿Y por qué?
- Porque yo tuve que irme a trabajar a otra provincia.
- Ah…

Y en ese momento, entró Pedro.

- Permiso… ¿Se puede?
- Sí Pepe, pasa.

Pedro entró y se sentó en la camilla, al otro lado de Abri.

- ¿Cómo estás mi amor? –Acarició su mejilla.-
- Mejor papi.
- ¿Sí?
- Sí. –Sonrió.-
- Me alegro hija. –Besó su frente y yo los miraba sonriendo.-
- Pau me dijo que le va a pedir ayuda a mamá para cuando me opere… -Dijo con una sonrisa que se la contagió a Pepe.- Y eso me puso contenta.
- ¿En serio? –Me preguntó Pepe y yo reí.-
- En serio… Entre los tres la vamos a cuidar mucho. –Dije e hice cosquillas en el cuello de Abri, ella rio.-

-

Un rato después, Paula se había ido y estábamos solos.

- Hija… -Dije tomando sus manos.-
- ¿Qué papi?
- ¿Vos queres operarte?
- Mmm… Si Pau dice que voy a estar mejor.
- ¿Confías en ella?
- Sí, es re buena conmigo.
-Sonreí.- Es re buena con todos…
- Quiero que sea ella la que me opere.
- Va a ser ella, ella me lo propuso…
- Entonces sí. –Suspiró.- Aunque me dé miedo…
- Va a estar todo bien hija.
- ¿Vos vas a estar conmigo?
- Toda la vida. –Dije acercándome a ella y la abracé.- Siempre juntos hija. –Besé su mejilla.- Te amo con todo mi alma. ¿Sabes?
- Yo también te amo papucho.
-Sonreí y la abracé más fuerte.- Ser tu papá es lo más lindo que me pasó en la vida.
-Sonrió.- Y vos sos el mejor papá del mundo.

La abracé lo más fuerte que pude y la llené de besos.

-

Todo ese día y el siguiente me dediqué a hacerle todos los estudios que debía y a la mañana siguiente sería la operación.

Abril se había quedado dormida junto a su papá y a mí… Nosotros salimos de la habitación.

- Va a ser la noche más larga de mi vida. –Dijo Pedro sentándose en una silla de la sala de espera.-
-Me senté a su lado.- Trata de descansar…
- Va a ser imposible.
- Mañana Abril va a necesitarte más que nunca.
- No puedo dormir, siento que voy a morirme.
- Mmm… ¿Por qué no vas a dormir con ella? Eso va a tranquilizarte.
- ¿Y vos?
- Yo me voy a ir a dormir al consultorio, quiero estar descansada mañana.
- Gracias por todo lo que estás haciendo, de verdad. Conoces a Abril hace algunos días y ya te adora.
- Digamos que no concibo eso de la relación fría entre médico y paciente, menos con los nenes… Si ellos no confían en nosotros, nosotros no podemos hacer nada. –Hice una pausa.- Estoy segura de que muchos colegas me matarían si me escuchan, pero… Para mí es un 50% de conocimiento médico, porque claro que es necesario, pero la otra mitad es eso… La confianza, el cariño, los mimos, los abrazos, las risas. –Me encogí de hombros.- Sé que pasar por estas situaciones es horrible, entonces trato de que sea lo más ameno posible.
- Sos hermosa…
-Sonreí, sonrojada.- Gracias.
- A vos, de verdad. Estás haciendo muchísimo.
- Es imposible no encariñarse con tu hija, es hermosa… De verdad. –Hice una pausa.- La estás criando con mucho amor y eso se nota.
-Sonreí.- Me hace bien que me digas eso…
- Es lo que veo, lo que siento… Uno ve cada cosa acá, que cuando ves tanto amor entre un papá y una hija te emociona. De verdad, sobre todo porque es tu hija. –Le dije un poco nerviosa, no por eso… Sino por lo que seguía.- Pensé mucho en vos durante todos estos años. –Le confesé.- Siempre quise volver a verte.
-Sonrió.- Yo también pensé mucho en vos.
- Me fui muy de repente… ¿No?
- Mmm… Sí. –Reímos.- Pero cumpliste tu objetivo.
- Sí, lo cumplí… Pero me faltaron otras cosas.
- ¿Qué cosas?
- Me pasé la vida estudiando, viajando… Pero, al fin y al cabo estoy sola.
- ¿Tus viejos?
- Fallecieron hace tres años. –Suspiré, aún dolía.- En un accidente.
- Perdón, no sabía.
- No, no pasa nada. –Le respondí.- Creo que mejor me voy a dormir, entra con Abri… Dale.
- No quiero que esta charla quede acá.
- La verdad es que yo tampoco, pero no es momento de hablar.
- Está bien, en eso coincido.

Me levanté.

- Anda a dormir con ella, a ella también va a hacerle bien…
-Se paró.- ¿Mañana nos despertas?
-Reí.- Sí, dale.

Nos saludamos y cada uno siguió su camino.

-

- Papi… -Susurró.-
- Sh… Seguí durmiendo mi amor.-
- ¿Te quedas conmigo?
- Siempre hija. –Besé su frente.-
- Tengo miedo. ¿Está mal?
- No, no está mal tener miedo hija… -Suspiré.- Pero, ahora no tenes que tenerlo porque va a estar todo bien.
- Abrazame fuerte.

Suspiré y la abracé con fuerza, ella se acomodó sobre mi pecho y yo la tapé, para volver a abrazarla.

- Descansa princesa, que mañana tenes que estar fuerte.
- Te amo papá.
-Sonreí emocionado.- Yo también te amo mi amor, con locura.

Aunque creía que dormirme iba a ser imposible, sentir a mi hija respirar tan cerca de alguna manera me serenaba.

Sabía que se venía un día demasiado complicado. Tenía miedo.

A la mañana siguiente, Abril ya estaba en el quirófano y Paula había salido a buscarme. Nos quedamos los dos en una ante sala y ella me ayudó a ponerme la ropa para entrar allí.

La miré con los ojos llenos de lágrimas y ella tomó mis manos.

- Pepe… ¿Me escuchas?
- Sí. –Dije con un hilo de voz.-
- Ahora tenes que tragarte esas lágrimas, Abri tiene que verte bien… No la asustes, hacelo por ella. –Hizo una pausa.- Si queres, cuando salís, lloras durante toda la operación, porque está bien que descargues lo que te pasa, pero ahora tenes que ser fuerte. Por tu hija.

No lo pude evitar y la abracé con fuerza, ella también me abrazó.

- Sana a mi hija, por favor.
- Te prometo que voy a hacerlo Pedro. Confía en mí.

Nos abrazamos más fuerte y nos quedamos allí durante algunos segundos.







-

No me maten, era necesario!

7 comentarios:

  1. Que lindo cap
    Ya quiero que subas otro capítulo

    ResponderEliminar
  2. Nooooo xq tanta maldad Cami..??? Jaaaaaaa muy bueno el cap d hoy

    ResponderEliminar
  3. Que lindo capitulo!!!! re tierno Pepe como papa jaja me encanta.

    ResponderEliminar
  4. Me dio escalofrio la ultima parte del capitulo. Muy bueno, espero el proximo ♡

    ResponderEliminar
  5. me encantoooo :) y si haces maraton? ahr pesada era jajaja

    ResponderEliminar